Ago 9
entrevista a juan pablo meneses
por Gabriel Ruiz-Ortega
Un buscador de buenas historias. Así debe definirse a quien para muchos, incluyéndome, es el mejor cronista latinoamericano. Juan Pablo Meneses (Santiago de Chile, 1969) presentó hace unos días, en el marco de la FIL, su último libro, La vida de una vaca (Planeta / Seix Barral). Sobre esta publicación, y algunas cosas más, conversé con el autor.
La vida de una vaca parte de varios libros, aunque de uno en especial: The Steer´s Life de Michael Pollan, ya que este autor se compró un novillo para explicar el fenómeno de las vacas locas.
Ese libro, como un par más que menciono, está basado en una investigación que una vez concluida se publica. En mi caso, yo lo hice público desde el primer momento que me compré la vaca y a la semana siguiente ya había escrito la primera columna sobre lo que pensaba hacer con La Negra.
¿Y qué pasó?
La gente empezó a participar del proyecto, me escribían de muchos lugares, me daban sugerencias, datos, es por eso que este es un libro mucho más interactivo.
Este interés por la carne lo tuviste por mucho tiempo…
Lo que pasa es que era un tema que me tenía obsesionado. No sé cómo comenzó. Me empezó a interesar el tema de la carne. Además, siempre me gustó escribir del consumo. La gran motivación, la religión de hoy en el mundo es el consumo. Y la carne era la muestra más perfecta de aquello. Los países, mientras más dinero tienen, más consumen, gastan más.
Pero hubo un tiempo en el que el tema no te interesó.
Estuve viviendo en Barcelona como periodista portátil y terminé envuelto en un entorno de vegetarianos, en el que compartí cuarto con un grupo de alemanes. Había una alemana que era absolutamente vegetariana, al punto que si nos encontrábamos caminando por la calle y veía a alguien comiendo carne, se ponía a criticar abiertamente. Bueno, yo intenté incluso hacerme vegetariano. Y no pude. Y a escondidas me iba a comer hamburguesas, pero era una realidad muy decadente. Y conocí a una argentina que me salvó en muchos aspectos, y que me hizo ir a Buenos Aires en plena crisis. Llegué a un país que estaba en llamas.
Sin embargo, en plena crisis los argentinos comieron muchísima más carne que antes.
Exacto. La gente desde temprano salía a las marchas, protestaban durante el día, y todo terminaba con un gran asado.
¿La distancia te ha ayudado a la hora de abordar este trabajo?
Yo me he manejado en esa distancia incluso estando en Chile. Siempre he sido de las personas que prefieren ver las situaciones desde afuera. No me gusta ser el centro de la atención. Me gusta ser más un observador que un protagonista. Esa es una de las grandes diferencias entre un cronista y un novelista. La gracia de este libro es que está escrito con mucha distancia, pero por momentos también hay mucha cercanía, porque en algunos pasajes cuento cosas que me están pasando, cosas que siento por los personajes con los que me involucro, que viven cosas que a mí me van afectando.
Claro, ahora que lo dices, me viene a la mente Juan Jorajuría, el ganadero que te vende a La Negra, quien sintoniza rápidamente con lo que tú quieres hacer.
No te digo la palabra mágica porque puede parecer muy cursi, pero es algo especial. Estaba en un país que no era el mío, y una persona que no te conocía, que vivía en el campo, un día recibe la llamada de un periodista chileno que le pregunta “Señor, ¿me puede vender una vaca?”, y le responde “Bueno, dale, ven a mi casa”. Me abrió la puerta de su casa y se embarcó conmigo en este viaje. Él llevaba más de sesenta años trabajando con vacas, pero jamás se había detenido en una. Y cuando a La Negra le empezaron a hacer fotos para revistas importantes de Latinoamérica y España, como que él empezó a sentirse también importante. Jorajuría era un hombre que estaba solo y sintió un renacer con el proceso de La Negra.
En cuanto a los ganadores, prácticamente estos tienen el poder de bajarse hasta a un presidente.
Eso es cierto. En Argentina la carne es un derecho. Los argentinos sienten que tienen que comer carne. Ellos piensan que tienen la mejor carne del mundo y son los que más la consumen. Es por eso que los ganaderos tienen un inmenso poder. Pueden faltar muchas cosas, menos la carne. La vaca lo simboliza todo. El campo, el ganado. Los ganaderos son vistos de manera diferente.
¿Y cómo eras considerado por el hecho de tener una vaca?
No era considerado un ganadero, pero el hecho de tener una vaca, ya me daba cierto status ante los demás. La gente ya no me miraba como antes.
Investigaste muchísimo...
Hice innumerables entrevistas. Muchos me han dicho que el libro parece un reality show escrito. Quería que el libro se lea como una novela de no ficción. Y leí sobre el tema, por ejemplo: llegué a leer un tomo de tres mil páginas de la historia ganadera latinoamericana para terminar usando tres líneas. El inicio de la ganadería es el mismo para toda Latinoamérica. Lo que pasa es que las condiciones geográficas y climáticas eran tan buenas en Argentina que el ganado terminó desarrollándose como una plaga. Las mismas vacas que llegaron a Perú, Colombia, Paraguay, son las mismas que llegaron a Argentina.
¿Y en cuanto a las referencias literarias?
La primera referencia literaria en relación a las vacas es el cuento llamado “El matadero” de Esteban Echevarría, que trata de las vacas y de la pasión que despierta la carne. Fue un tema muy real, con trabajo reporteril pero a la vez con calidad literaria. Después no se ha vuelto a hablar del tema, aunque Borges escribió algunas cosas y hay toda una corriente de la literatura gauchesca de la gente que trabaja en el campo.
Los lectores de tu blog también se comprometieron…
Muchísimos lectores se solidarizaron con la vaca, se identificaban con ella. Y eso me gustó, es algo muy literario. Me compré la vaca exclusivamente para comérmela. Y llegó el punto en que la vaca me estaba comiendo a mí. Recibí cartas y mails de muchísimos países preguntándome por La Negra.
Y no pocos te pedían que no mates a La Negra.
Claro, muchos me decían que no la mate mientras comían carne.
Una irrefutable muestra de hipocresía.
No tiene que ver con la hipocresía. Lo que les pasa a todos, a ti, a mí, es que somos seres contradictorios. Se suele decir que en la vida hay que tener una práctica coherente, pero la realidad nos muestra que no somos así. Por ejemplo: a mí no me gusta que los animales sufran, pero me encanta la carne. Ahora, sí creo que hay componentes que se pueden mejorar para que seamos menos hipócritas. Creo que en ese sentido, uno de los grandes culpables en cuanto a la hipocresía son los vegetarianos.
¿Y algo que te haya pasado fuera de la experiencia virtual?
En uno de mis viajes me encontré con alguien que me preguntó “Y, ¿cómo está la vaca?”. Esto se fue tornando en una cosa muy fuerte que no pensé que iba a ocurrir.
Una vaca como protagonista de un libro es de por sí peculiar.
Ahora que se habla supuestamente de un boom de la crónica, se piensa que es solo hablar de un dictador, un narcotraficante, la corrupción de un ex presidente, y casi no se sale de allí, y en este libro, en vez de tratar sobre un personaje corrupto, tenemos a una vaca, nada más que a una vaca, y sin embargo funciona, sale en varios países, y eso es lo que me gusta rescatar, su lado literario, el hecho que sea una buena historia, en este caso la investigación de una vaca. Es un tema del que por primera vez se hace en Iberoamérica. Fontanarrosa habla de que Argentina tiene dos grandes pasiones: el fútbol y la carne. De fútbol se ha escrito mucho, pero de la carne no se había escrito ningún libro. Se han escrito estudios, pero escribir de todas las vacas es como no escribir de ninguna.
He leído todos tus libros, y siento que este es tu libro.
¿A qué te refieres con tu libro?
Me refiero a que en él hay muchísimo de ti. Por ejemplo: la relación escritura–carne viene desde tus años de estudiante en la Universidad de Chile, cuando escribiste para el Taller José Donoso el cuento “Carnicería Humana”…
La semana pasada, en El Mercurio de Chile, salió una crítica del libro, y se decía que el libro era también una autobiografía del autor. Como en todos mis libros, he puesto mucho de mí.
O sea, podría decirse que es tu libro más descarnado.
El libro es fruto de una obsesión de muchos años. Y fue como sacarme de la cabeza algo que lo llevaba desde hace diez años. En diez años ocurrieron muchas cosas, empecé a escribir, viví en tres países, pasé por etapas muy importantes de mi vida. El libro es un ajuste de cuentas conmigo mismo.
Tampoco quedas como un héroe.
No, no quedo como héroe. Aparezco más que nada como un actor de reparto, como en todos mis libros. La estrella en este libro es La Negra. Hace un tiempo leí un libro sobre Abimael Guzmán y casi la mitad era la biografía del autor del libro. Yo estoy en contra de ese tipo de cosas, mi camino va por otro lado.
E imagino que está sembrando buenas críticas.
Tiene buena crítica en los medios literarios más especializados. No es un libro hecho por hacer, es un libro serio.
Me gustaría saber cuál es el patrón que encuentras en Equipaje de mano, Sexo y Poder. El extraño destape chileno y este último libro.
En el fondo de toda esta historia, puedo decirte que todos se parecen. Uno era de viajes, el otro era sobre el sexo, un libro más urbano, en donde muestro a una ciudad que pocos chilenos conocen, y éste de una vaca. Todos mis libros son como viajes, cada uno con sus peculiaridades. En cuanto a este último, los mismos argentinos se sorprendían de que un chileno hable de ellos.
Hace un tiempo te entrevisté para Siglo XXI y te hice una pregunta sobre qué pensabas del hecho que a la crónica no se le considere un género literario.
Claro, sí me acuerdo. A mí, lo que más me interesa es contar una historia que sea buena, que sea entretenida, en el sentido que se deje leer y que aborde distintos temas. Ahora, si es ficción, no es ficción, si es solo periodismo, la historia determinará de qué manera debe escribirse. En este caso, la historia me pedía que la escriba como un libro de no ficción, como una crónica. A mí lo que me gusta es escribir. Después veo si lo que escribo es poesía, cuento, novela.
Ahora, se piensa últimamente que escribir crónica es algo fácil.
Muchos de los escriben crónica siempre hablan de ellos mismos. Lo hacen para que su foto aparezca en las páginas de sociales de los diarios. Y esa es una manera de no trabajar. En la vida de una vaca hay mucha investigación.
¿Y qué es lo que ves en este “boom de la crónica”?
Lo que veo ahora es que muchos quieren escribir crónicas para levantarse a una chica en el bar, para que lo publiquen en otros países, para sentirse superior dentro del grupo de sus compañeros periodistas, y todas estas cosas son las que importan menos.
¿Vienes trabajando en otro tema?
Tengo algo ya muy avanzado, creo que voy a poder terminar el primer borrador a fin de año, es algo en lo que vengo trabajando desde hace mucho tiempo. El tema del libro acapara varios países.
¿Y no piensas adelantar nada?
No, es que decidí no adelantar nada. Decidí hacer un ejercicio distinto al libro de la vaca, en donde era como escribir en una casa con las ventanas abiertas y que cualquiera pasaba y opinaba “oye, ¿cómo va la vaca?, ¿cuándo lo acabás?”. Era una presión constante por parte de gente que no conocía. Y con este nuevo proyecto quiero escribir sin esa presión.
Y para terminar, ¿te arrepientes de haberlo dejado todo para escribir crónicas?
No, no me arrepiento. Aunque a veces pienso que si no lo hubiera hecho, ahora tendría otro tipo de vida, sin apuros. Pero esto también trae muy buenas recompensas.
16 Comments so far
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La entrevista está paja.
El señor Meneses ha venido con la pierna en alto, se ha bajado a todos los cronistas para que no le hagan sombra.
Ruiz Ortega no me cae nada bien, pero sabe entrevistar.
Saludos a los amigos de Porta 9.
A Juan Pablo lo han entrevistado harto, y esta entrevista es buenaza.
M.
Juan Pablo Meneses es un gran cronista, lo conocí a través de la revista Domingo en Viaje del Mercurio de Chile. Es el mejor que he leído y a él le debo mi motivación por escribir, junto a García Márquez, claro está, que por cierto Meneses también es partícipe de la fundación del autor colombiano (Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano). Ojala pronto saque otro libro sobre viajes como Equipaje de Mano, y ojala algún día pueda yo escribir con esa calidad. Saludos de un limeño desde Chile.
Interesante habrá que leerlo.
Sldos,
Harry Cañari-Atoche
Señor Francisco Ángeles
Le escribo para felicitarlo por este estupendo portal. Esta entrevista de Ruiz Ortega es la más interesante de las escritas que se han publicado aquí. Leyéndola me han dado ganas de comprarme el libro de Meneses.
Juan Pablo, te leo desde siempre en Etiqueta Negra, que pena que vengas siempre tan poco. Te vi en la feria con Juan Manuel Robles y Lasso de Estruendomudo, no me atreví a pedirte un autógrafo. ¿Donde se consigue Equipaje de mano?
¿Alguien me puede decir en qué librería consigo los libros publicados en la feria por Copé- Petroperú?
Angeles, creo que a ti como administrador del blog, te toca hacer un recuento de la Feria. Una valoración de los bueno, lo malo, y lo feo. Pero no descriptiva sino formulando opinión. Sería interesante que lo hicieses, sobre todo para los lectores extranjeros del blog, como yo, que leemos todo tipo de cosas sobre la Feria, pero que nos gustaría una evaluación general reflexiva de la misma.
Da gusto leer una entrevista donde se ha leido la obra del autor, a este chileno lo han entrevistado mucho sin abandonar los lugares comunes y no se comparan con ésta.
Otra vez, Francisco deberías escribir sobre lo que viste en la FIL 2008.
Bien Meneses, criticando el mediocre libro de Roncagliolo.Concuerdo con Leonardo Aguirre cuando discrepa que la crónica sea un genero literario.
El mediocre de Edgardo Pallarderi hablando de un escritor reconocido como Roncagliolo. Juan Pablo puede hacerlo, es un cronista curtido, pero tú no. Ya pareces Leonardo Aguirre hablando sobre cuentistas buenos y cuentistas malos cuando sus propios cuentos son para llorar (y no por algún efecto dramático). Y la crónica sí es un género literario, basta asomarse a libros como Lima freak, Llámalo amor si quieres o Mal menor, o revistas como Letras Libres y Etiqueta Negra para darse cuenta.
B,curiosa forma de aludir a Robles,Angulo que es un buen tipo y Bedoya pero no a otros como Salazar, thondike o Uceda.¨´¿No seras hincha de ellos¿.
¿tengo que ser un cronista curtido para hablarde periodismo¡ Que ridiculo . Bajo esa observación entonces si no soy Bayly no puedo opinar sobre literatura homosexual.
Aguirre me parece un buen prospecto. Me quedo con una frasede su Conde de San German:El periodismo no es literatura.
Sin duda Juan P Meneses es uno de los pocos, o por decir escasos, excelentes cronistas que ha dado Latinoamerica..A Meneses lo descubrí hace algún tiempo cuando buscaba en Internet artículos sobre el ser un periodista free lance..en uno de los links vi algo novedoso y que me llamó la atención: el periodismo portátil..
Lo leí y ahí supe que quien lo promueve es Juan Pablo Meneses..a partir de ahí me entusiasme con la elegante forma de escribir de este chileno y empecé a buscar crónicas y artículos de este señor..por suerte pude encontrar buen material de él..yo soy un joven periodista, de 24 años, y quisiera hacer lo que hace Meneses: viajar por todo el mundo y contar historias extravahgantes y llamativas..espero también ser tan buen como él en el arte de reportear y escribir..
Exitos y adelante Juan Pablo Meneses