Oct 6

EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR

NOS NEGAMOS A TIRAR LA PLUMA AL WÃTER
(Escribir Fuera. Escribir dentro)

por Carlos Calderón Fajardo

El fenómeno fundamental que ha modificado todas las formas de vida en el mundo actual, incluso la escritura es la migración. Se han creando fronteras humanas entre hombres, ocultas de las jurídicas naciones que también separan, y la migración ha determinado dos formas de ser escritor: el que escribe dentro y el que escribe fuera.

Se ha generado una escritura del desarraigo. El desarraigo de los que se quedaron y el de los que se fueron. En ambos casos, esta escritura del desarraigo es marginal, para ser leída por lectores en los márgenes.

El desarraigo, en esta dialéctica del centro-fuera, se vincula a la exclusión. La exclusión como forma de desarraigo. Los excluidos-desarraigados producen una literatura que se ubica en los bordes, más allá de las fronteras del imperio. El centro es un inmenso muy pequeñito. Afuera la pequeñez es inmensa, oceánica, y en ella flotan todos los parias que en el mundo son tratando de sacar la cabeza a la superficie.

El arraigado está vinculado físicamente al territorio de un país, y, mantiene en este espacio relaciones de todo tipo: materiales, familiares, sociales, culturales, espirituales. El desarraigo se produce cuando un hombre se separa de su espacio geográfico natural a la fuerza, el exilio político, o cuando este fenómeno se produce por voluntad propia, a esta última decisión la conocemos como auto-exilio. Pero se puede vivir desarraigado, y auto exilado, en nuestro propio territorio, sin salir, como decía Arguedas, “extranjeros en nuestra propia patriaâ€. Estamos “dentro†pero estamos “fueraâ€. Así el desarraigo lo sufre el que se va y el que se queda en el Perú.

Cada experiencia es muy personal. Unos logran arraigar donde se establecen, se integran. Otros sufren las diversas formas de crueldad del exilio y no se integran jamás en los territorios donde son huéspedes indeseables; mal vistos, mal recibidos, o simplemente ignorados. La patria del escritor que partió continúa viviendo sin él, y el que se fue es olvidado rápidamente por sus compatriotas. El que no olvida es el que se fue, y cada día que pasa es carcomido por una nostalgia invisible hecha de mil pequeños detalles inolvidables que acosan su memoria.

Para muchos la única forma de vivir “otra clase de vida como escritor†es yéndose del país. No se puede censurar a los que se van. En la mayoría de los casos se les envidia.

De los que se fueron, algunos triunfaron: Vargas Llosa, Bryce. Otros como Ribeyro y Loayza vivieron en paz y construyeron una obra trascendente. Mario Bellatin edificó su obra después de irse del Perú y ha ganado un justo reconocimiento internacional.

Con su ausencia, con cada escritor que parte, se empobrece la vida intelectual en el Perú. Pero los que se van se pierden experiencias peruanas que formaran en su memoria “espacios de ausenciaâ€. De su memoria desaparecerá un tiempo peruano irrecuperable y ahí quedará sólo un agujero negro. Lo que escriban los que se fueron no tendrá esa vida que surge del contacto con la realidad, escribirán de memoria. Se desconectaran del lenguaje, y el lenguaje no deja de enriquecerse, de cambiar, mejor dicho se empobrecerá su lenguaje peruano. Su sensibilidad peruana se disociará de su lengua al vivir en un país donde se habla inglés o francés o un español que no es el nuestro Y serán, por más integrados que estén en los países donde vivan, siempre extranjeros, ciudadanos de segunda clase, marginales a las literaturas de esos países, ajenos a la dinámica política y social, incluso a la vida cotidiana donde serán, serán, son, considerados en muchos casos indeseables, invisibles, y en el mejor de los casos extraños. A pesar de que el Internet permite ahora un contacto mayor, este será siempre virtual, fantasmático. Tendrán información, pero no la riqueza de la vivencia directa de su mundo. Vivirán, viven, en otro mundo ajeno. Salvo Vargas Llosa y Bryce, por supuesto, un escritor peruano en el extranjero será siempre un meteco.

Carlos Trías en un artículo publicado en El País nos habla del “imperio†y de la “selva†como dos modelos a los que tienda la sociedad contemporánea occidental. Lo curioso es que Trías en el mismo artículo dice que el Imperio y la selva avanzan simultáneamente. A medida que liberan las fronteras por arriba (la Comunidad Económica Europa) se hacen difícil la vida para los parias de abajo: los negros, los árabes, los sudacas latinoamericanos.

Los escritores peruanos pertenecemos a la selva y no al imperio. La literatura en español no interesa en USA. Allí hay una preocupación muy grande por el creciente debilitamiento del modelo dominante en el poder en Estados Unidos, blanco, anglosajón y protestante. El hispano es un peligro a corto plazo por su crecimiento poblacional. No es blanco, es católico y mantiene sus patrones culturales, sus tradiciones latinas.

Pero en algunos de los que vivimos acá, pervive la ilusión de que el español nos une a otros países latinoamericanos y a España. Eso es tampoco cierto. El gentilicio de “latinoamericano†es falso. Porque los países de Latinoamérica son distintos, y lo que existe es desinterés en cada país de nuestro sub-continente por lo que se escribe en otros países latinoamericanos. Los padres, ellos sí interesan aún: Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Rulfo, Onetti, Fuentes; también los tíos: Pitol, Piglia, Bolaño, etc. pero no leemos a nuestros hermanos, a nuestros contemporáneos. No sabemos, por ejemplo, nada de lo que se escribe en la narrativa Ecuatoriana. No sabemos por qué no nos interesa. Y tampoco en los países vecinos les interesa lo que se escribe en el Perú. A los lectores peruanos y a los ecuatorianos les apasiona lo que escriben Coetze, Auster, Murakami, Philip Roth, Tabucchi, etc. y no los escritores peruanos o ecuatorianos.

Se ha dicho, se dice, que España desde que se incorporó a La Comunidad Europea, dejó de ser Iberoamericana. A los lectores españoles, fuera de los consagrados como Vargas Llosa o Bryce, hoy ya no les interesa leer literatura latinoamericana. La oferta que llega de los países “hispanoamericanos†es demasiado grande, y se junta a una oferta también grande de nuevos escritores españoles que participan en la pugna, y así las posibilidades de publicar en España son para un peruano muy, pero muy remotas. Hay peruanos que publican en España, pero son milagros que no garantizan nada. Porque no basta publicar, tienen que aparecer reseñas críticas en los periódicos (cosa que no ocurre) y vender una cantidad de ejemplares que permita el buen negocio (cosa que tampoco ocurre). Si no se logra eso, uno puede publicar un primer libro en España, hasta dos y tres y no ser nadie para lectores, periódicos y críticos. Y así como se tuvo la suerte de publicar, o ganar un premio, si el escritor latinoamericano no vende, no es comentado, también con mucha facilidad puede desaparecer del panorama español.

Los que nos quedamos la pasamos peor como escritores que los se fueron. Ustedes saben a qué me refiero. Pero no por eso vamos a dejar de escribir. Vamos a seguir escribiendo, porque parafraseando a Onetti, que diferenciaba al escritor que existía para escribir de aquel que escribía para ser “escritorâ€. La mayoría, pienso, escribimos por la bendición-maldición de escribir, porque no sabemos hacer otra cosa, porque por ahí camina nuestra locura, porque tenemos cosas que decir que son pesadillas que nos acosan pugnando por nacer, porque, a la vez, escribir nos causa enorme placer y por eso, y más, vamos a seguir escribiendo y publicando, así estemos dentro o fuera del país. No hay mejor medicina contra el desarraigo que la literatura. Aunque no sepamos por qué escribimos y ni para quién, no pensamos arrojar la pluma al wáter closet.

16 Comments so far

  1. Hiphopero Octubre 6th, 2008 14:04

    No hay nada que hacer, CCF es un grande.
    Este texto deja relucir cierto desencanto, pero también cierta resignación de dedicarse a un oficio imposible. CCF ha puesto sobre el tapete la problemática de siempre que azota a los escritores, pero desde un punto de vista personal, coherente y lo que es mejor, no frustrado. Los que estamos afuera, créame maestro CF, la pasamos peor, tenemos que mantenernos en contacto con el perú a través de bitácoras, para no perder el lazo y cierto inútil reconocimiento.

    Desde el Bronx,
    R,

  2. tio rico Octubre 6th, 2008 14:53

    Un pequeñísimo consejo: los textos siempre necesitan pequeñas correcciones gramaticales, incluso cuando los autores son los mejores.

    Más allá de eso, este artículo es fenomenal. Y tiene escondidas algunas frases tan contundentes y tristes como memorables. Esta es una: “un escritor peruano en el extranjero, será siempre un meteco”.

  3. tolkien Octubre 6th, 2008 20:27

    es verdad eso de las pequeñas correciones, no necesariamente en este, pero si recuerdo varios posts que necesitaban una correción, por lo demás muy bueno este artículo del señor CCF, saludos

  4. el anacoreta subte Octubre 6th, 2008 21:30

    muchas gracias maestro Carlos Calderon por escribir un articulo sobre inmigracion, que es un tema que me interesa mucho. igual si me pueden ayudar con la bibliografia se los agradeceria bastante, saludos de un anacoreta

  5. Rumesildo Octubre 7th, 2008 14:59

    Envié el post a una amiga largo tiempo residente en el exterior aunque siempre atenta a lo peruano y anexo su respuesta.(Por favor,Angeles,o completo o nada pero no le metas tijera)
    Rumesildo Barthes.
    ******************************

    Interesante, pero no estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dice,su análisis es simplista: el no leer a autores “vecinos” es por una serie de factores,igual que las películas, por ejemplo:la realización y distribución dependen de las transnacionales cuyos criterios son comerciales; se distribuye más a un autor o director que “venda”,es más, incluso les sugieren los temas que van a darles ganancias para que hagan sus obras. Y casi lo mismo es con los premios.No vas a creer que a un film como El Laberinto del fauno”o “In the Name of the Father”le van a dar el Oscar a la mejor película o un libro de Miguel Gutiérrez va a ganar el Pulitzer.Pero eso no quiere decir que las películas yanquis tipo C o que los autores de El Código da Vinci son buenos porque se leen en muchos lugares.Y sobre los autores que escriben en castellano en EEUU es falso lo que dice,Gioconda Belli tiene lectores igual que la Allende o Dorfman y Galeano en el exilio fue y ahora sigue siendo un éxito en cualquier parte,igual Benedetti…Y ¿por qué le reconoce a MVargas o a Bryce que ellos no han sido afectados por el exilio y el resto sí “se ha desconectado, perdido vivencias al vivir fuera del Perú”?¿Por que ganan plata ?Has de saber que en este país,donde el primero vive desde hace años,sí, se lo conoce, sí, se sabe que escribe bien, pero LOS INTELECTUALES QUE VALEN DE A VERDAD, lo rechazan por sus posiciones derechistas.Hay un tufillo de envidia en el Sr. Calderón…

    Pero gracias por enviarme el artículo…xxxB&A

  6. Yu Lai Octubre 7th, 2008 16:37

    Creo que hay un orgullo y una valiente obligación en las palabras de CCF acerca del rol del intelectual “quedado”. Las dobles identidades, dobles nacionalidades y residencias múltiples emborronan lo atroz de la peruanidad. Porque nadie es verdaderamente peruana mientras no esté atrapada dentro.

    Besito, Yu

  7. Luis Andrés Miranda Mendoza Octubre 7th, 2008 17:50

    Interesante el artículo, claro, es felizmente discutible. Yo considero, por ejemplo, que el entorno que nos acoje no tiene por qué tener nacionalidad, y que el tal hoyo negro no existe; el abandono de un lugar nos traslada a otro, y ese otro tiene cosas que aportar, por algo los abuelos y los tíos que menciona tienen harto interés, porque van desde París hasta el Amazonas, etc. Eso en mi opinión suma puntos en vez de disminuirlos, aunque si metemos en el asunto todo el rollo nacionalista puede resultar objetable. De igual modo resulta siendo subjetivo. Y un comentario tiene razón, no hay un buen criterio para decir que solamente Bryce y Vargas Llosa tiene defensa contra eso, tampoco que no se aprecie a lo demás. Eso sí, la crisis de lectura es a nivel global, y las malas relaciones con nuestros vecinos no ha ayudado en ninguna forma a establecer un bloque unido, cosa que va más allá de lo que es literatura para meterse a cosas como política, educación y más. No olvidemos que la calidad no tiene patria, que es controversial decir que si se leen escritores extranjeros y de diversas lenguas se hace mal; se rompe con un montón de cosas que tienen que ver con la cultura, pero para bien o más para mal, la globalización es imparable, y el punto medio aquí es primario, ahora bien, ¿qué tanto importa la lectura aquí? El mismo escritor lo dice, un literato aquí la pasa peor, y es que la cultura aquí no vale nada, vale a lo mucho un reclamo, un discurso poco efectivo sobre el valor que tiene, pero no se ciegen los ojos: si no hacemos algo para entrar con la cultura en cada uno de nosotros en nuestro país, no ocurrirá absolutamente nada, y nuestros pintores, escritores, artistas, seguirán muriendo de hambre y de olvido (Vallejo, Martín Adán, Heraud, Hernandez, todos los pintores peruanos que no conozco, etc.). El asunto es más profundo y más serio, y creo que le faltó abarcar más para que se note y no centrarse tanto en las periplecias y en el color de hormiga del día a día de los escritores. Lo que muestra es bueno, suerte y nada más.

  8. tio rico Octubre 8th, 2008 6:13

    Hombre, Angeles, qué rápido sacaste de primera plana este artículo, que de hecho se prestaba para más.

    Bueno, lo que quiero decir es que Calderón, en líneas generales, tiene razón. Porque no solamente está hablando del escritor a secas, sino del escritor como hombre común y corriente, que tiene que partirse el lomo en el extranjero para sobrevivir y poder escribir en el escaso tiempo libre que le queda. Emigrar es batallar constantemente. Y cuando Vargas Llosa o Ribeyro lo hicieron, existía todavía en Europa cierta apertura, lo cual, sumado a su talento indiscutible,ayudó a que ese auto exilio fuera incluso más que placentero muchas veces. Hoy en día, la política contra los inmigrantes es agresiva tanto en Europa como en los Estados Unidos; en España incluso se planea penar la inmigración ilegal con años de cárcel. Por eso el inmigrante en general, y el escritor en particular -ante la ola de creciente racismo que azota al primer mundo - es sencillamente un meteco, un ciudadano de segunda clase, expuesto siempre al desprecio de los lugareños, víctima de ese mal moral que Savater llama heterofobia.

  9. Luis Andrés Miranda Mendoza Octubre 8th, 2008 16:47

    Hmmm, leo el último comentario y me parece que falta agregar algo más: El tema de la imigración ilegal tiene mucho que ver con el sector al que apuntan, que es el de trabajos manuales. Según sé los paises europeos buscan imigrantes con altos conocimientos que obviamente les beneficia tener, como es el caso de médicos en España; no sé si se puede comparar la gran masa de imigrantes con la de especialistas, entre ellos escritores, y si su situación resulta igual. Entiendo que una buena cantidad de escritores se han ido allá y no les va mal, aunque tampoco sé si les va bien. Por lo menos a Rocagiolo sí. Suerte.

  10. Rumesildo Octubre 8th, 2008 17:07

    Estimado Ãngeles,por distracción me olvidé de agregar a mi envío de una opinión que me pareció pertinente de una amiga y que tuviste a bien publicar,que yo no comparto su última afirmación. Por lo demás, sería menester subrayar claramente que a CCF no le ha faltado cosmopolitismo en su vida, que, por así decirlo al buen entendedor,su cosmovisión no es unilingüista.
    R. BARTHES

  11. Capitán Blay Octubre 10th, 2008 5:00

    Me parece un texto frágil y que carece de conocimiento. En parte me siento indetificado con algunas cosas que dice porque soy peruano y vivo en España y no me conoce nadie. Pero cada día, me siento más alegre de poder asistir, cuando me sale de los huevos, eso dicen aquí, que quiere decir, cuando me da la gana, a la librería Central y comprarme libros, porque pese a la crisis tengo trabajo, y devorármelos. Todo lo que uno consigue es a partir del esfuerzo y la dedicación. Escritores inmigrantes de memoria, probablemente, pero es que ya tuve bastante con mis vivencias en Lima, tuve bastante con mis vivencias en México DF, ahí también conocí gente y hablaba como mexicano para que me entiendan y me lo pasaba poca madre, chido, eso se dice en México, cuando te lo pasas de la puta madre, o de puta madre como se dice aquí. Pienso que la distancia con la que leo textos como estos, dolidos en cierta forma porque denota una prosa amarga y envejecida al mismo tiempo de alguien que le quiere pedir cuentas al tiempo y que en vista de que el tiempo le da la espalda escupe como llama. Yo vivo en España y escibo y trabajé en dos mil oficios y no soy bolaño, ni Roncagliolo, ni cueto, ni Zelada, ni pollas. Soy más bien consciente de que la vida es corta y de que cada vez que me siento a trabajar en algún texto, lo hago con todo el entusiasmo del mundo independientemente de los lectores, de la crítica, de las reseñas, de todo eso que contamina, cuando no es el momento. Creo que un peruano a lo mejor se puede alejar de la realidad, pero hay otras realidades, aquí mismo en Barcelona, hay historias infinitas que podré escribir, porque el escritor mi querido amigo, no tiene patria, son ideas que te hacen creer. Como que se empobrece el ambiente intelectual? Cuál ambiente? De qué hablas? Niño de Guzman en una entrevista, hace algunos años, dijo que en España era imposible publicar. A lo pocos meses publicó Jorge Eduardo Benavides, los años inútiles,novela estupenda y de las mejores que se han escrito en idioma español, luego Roncagliolo, luego Alarcón, luego, otros que se conocen menos. La narrativa española no es de lo mejor que hay. Ya no sigo, todo lo que pienso ya lo dijo Faverón. Antes de arriesgarse, conviene estar informado. Soy peruano y a veces pienso que me gustaría estar cuando no estoy, pero otras, cuando salgo de la librería con una joya tipo Me voy de Echenoez, uno de los mejores escritores franceses de ahora, siento alivio, porque al leerlo a él o a Marsé, que vivió en París y fue inmigrante también, siento alivio, porque con lo que gano me alcanza para seguir. Y si nadie me publica, si nadie me llega a conocer, me importa poco, disfruto con lo que hago. Y así como pienso que me gustaría estar en el Perú que tanto quiero, pienso también que hice bien en marcharme porque fue ahí, cuando me di cuenta de lo que es ser peruano y de que para escribir, hay que tener algo que no sé realmente qué es. No es talento desde luego. Es como una terquedad que te ahoga, pero que al final siempre te salva. Al principio fue duro, pero yo quería.

  12. Jotabe Poquelin Octubre 10th, 2008 10:11

    Alas y buen viento Capitán Blay. Mis respetos hermano.

  13. Anónimo Octubre 20th, 2008 9:58

    Entro poco a blogs, pero he leído con estupefacción los comentarios que se hacen a este articulo de CCF en Porta9 y en el blog de Faveron. En este último, Faveron da luz verde a un comment grosero en el que se le dice que CCF debe continuar oliéndose el ombligo en su “choza” de Punta Negra. El tono de la mayoría de los comentarios son muy críticos. Pero se le acusa al escritor de no conocer el tema y hablar sin conocimiento de causa. Pero quién no sabe que con excepción de Vargas LLosa y Bryce, el resto de escritores peruanos son la última rueda del coche en todo el mundo y en especial en España. Cualquier persona sabe que ser peruano en el extranjero es sinónimo de exclusión y desarraigo, salvo que no se tenga nigún cariño al Perú y se prefiera las comodidades de una universidad extranjera o limpiar retretes.Pero de lo que le CCF quería hablar era un tema central, relacionado con la literatura: la migracion, al interior del país y al extranjero y su relación con el quehacer literario, los terribles dramas humanos que este hecho conlleva. CCF ha sido esta vez mal interpretado, injustamente tratado y al parecer han opinado desde el extranjero los que tienen mala conciencia de vivir fuera del Perú. Lo digo yo que vivo fuera y que he vuelto para darme cuenta de todo lo que me pierdo cada día queno estoy en mi país.

  14. Adonis Octubre 21st, 2008 10:36

    Said decía: “El escritor debe estar abierto a la universalidad, pero a partir de un tradición y de un idioma, desde un enraizamiento” Lo felicito CCF por su artículo.

  15. Marlene Octubre 22nd, 2008 9:28

    ¿Ya no tenemos nacionalidad? ¿Ya no existe una identidad peruana?
    ¿Es cierto esto? Si fuese así sería el primer país donde ocurre este estraño fenómeno de total perdida de identidad?
    En toos los paises del mundo los sentimientos nacionalistas persisten, y no en el mal sentido de la palabra sino como producto de largos periodos de maduración cultural en condiciones históticas diferentes. Negar que da lo mismo para un peruano vivir en Timbuctu, que en Lima, que eso no tiene graves repercuciones en la creación literaria es poco serio. Y decir que porque los hispanos son una fuerza política en USA la literatura lo es, es estar ciego y sordo, o falsear la ralidad. En USA no interesa ni siquiera Paul Auster, Alarcón sí por que es considerado escritor norteamericano. Es un extraño chauvinismo el decir “Arriba Perú” en el extranjero, cuando todos sabemos qe en el mundo la gente no sabe donde esté Perú en el mapa, sabe de Machu Picchu y desconoce totalmente la literatura peruana y no le interesa conocerla. ¡Qué burdo se ha vuelto el debate en nuestro medio literario!

  16. Manuel Aguirre Octubre 30th, 2008 19:23

    Respecto al comentario de la señorita sin nombre, presentada por Rumesildo Barthes, en desacuerdo con el artículo de CCF, “Nos negamos…â€

    Después de leer “La Noche Humana†de CCF, me he hecho la promesa de ser lo más honesto posible para vivir la realidad a la que pertenezco. Es decir, trato esforzadamente de ser quien soy y no el que quiero ser, o lo que es peor, el que quisiera que ustedes crean que soy.
    Yo he vivido un año en Hungría, 5 en España y 20 en USA. Antes de Hungría viví, desde mi nacimiento en Perú y después de España retorne a mi país por 10 años. No soy escritor, escribo cosas los pasados últimos 15 años.
    No sé en que estado de USA vive la señorita avalada por Rumesildo Barthes, pero yo que vivo en Los Ãngeles, California (el segundo estado en número de hispanos), puedo atestiguar que en todo el condado de L. A. (con más de 4 millones de hispanos), no se puede encontrar una librería decente que venda literatura en español. Barnes y Noble o Borders, que son mega librerías tienen unos cuantos libros de literatura en español: MVLL, Bryce, Benedetti, Borges, Carlos Fuentes, un par de libros de cada uno. Es cierto la Allende vende libros, la mayoría en inglés. Hay un par de chicanas (descendientes de hispanos), que son editadas en USA, que escriben historias de chicanos en inglés y paren de contar. Por otro lado, los libros que menciono líneas arriba, editados en español, son impresos en España o en Méjico.
    Yo me he aproximado a varias casas editoriales (gringas), para publicar mis cuentos en español. La auténticamente honesta contestación en todas ellas fue la misma: “no publicamos en español, porque no tenemos la infraestructura humana que nos permita hacerlo. No contamos con editores para español, no tenemos correctores de pruebas, etc.†Por otro lado, la masa de hispanos en USA, no lee, ya sea porque no tienen tiempo para hacerlo o porque, aunque parezca triste, no saben leer ni en ingles ni en castellano. La gran mayoría ha cruzado la frontera sin pasaporte.
    Además, me puedo pasar semanas preguntando a gringos y otras especies angloparlantes, si conocen a Faulkner. El 100% me contesta que no. Menciono a este escritor porque su literatura es la que más se parece a la nuestra, pero aquí nadie que no sea un alumno de literatura americana de una buena universidad lo va a leer. Pero todos conocen (aunque no lo hayan leído), a John Grisham.
    Francamente no sé de qué habla la señorita esta que no firma con su nombre.

    En cuanto al artículo de CCF, Coincido y lo entiendo en un 100% con él. Carlos se refiere a la literatura que escriben los seres humanos que pertenecen a una cultura (antropológicamente hablando), que han compartido juegos con otros niños de su lugar de nacimiento, que han comido ciertas comidas, concurrido a las mismas playas, han sufrido las mismas persecuciones o han visto las persecuciones de otros humanos como ellos. Que han asistido a universidades similares en las mismas ciudades, que han presenciado crímenes, han sufrido guerras, que han sido asaltados en calles similares, que han sido engañados por estafadores callejeros, que han bebido café barato en tugurios de aspirantes a poeta, que han encontrado mil soluciones a las desgracias de su país en inmensas borracheras en algún bar de Surquillo o de los Barrios Altos o del Rímac, que han tomado desayuno en la Herradura o en La Parada o en Lurín o en Caima o en la Oroya. Escritores que han sentido vergüenza por la forma en que sus antecesores trataron a los ciudadanos del Ande o a los morenos de La Victoria, o, tal vez, a los que alguien les ha maltratado a sus antepasados, que sienten pena por los niños “malabareando†cuchillos de cocina a la salida del Zanjón cuando la luz del semáforo se pone roja, que se compadecen de las criaturas sucias y mal vestidas pidiendo limosna a la entrada de las iglesias mientras los mocos se les desplazan de la nariz a la boca. A los que han visto los bellos edificios de la universidad de San Marcos pasar de señorita bienvenida a mariposa pintarrajeada en los callejones del Trocadero, a los que vieron a los militares ejercitar una fanfarria de bestialismo, durante al gobierno de Velasco Morales-Bermúdez, con la ayuda decidida de los políticos mediocres de izquierda que banalizaron la palabra revolución, y que después de todo esto maduran como seres humanos y escriben novelas que van revelando todo este cúmulo de vivencias, sentimientos y pasiones, para así dejar huella, constancia de lo que pasó en esa cultura, desde el muy particular punto de vista de ese escritor.

    No hablo de un compromiso social. No creo en el escritor “comprometidoâ€. Hablo de una obligación que tenemos los seres humanos, que poseemos la facilidad de la palabra de decir lo que hemos visto en nuestras vidas.
    Siempre he creído que la historia con H mayúscula no cuenta lo que realmente pasó. Existen demasiadas fuerzas en juego. Siempre me ha preocupado la pregunta de que quién va a contar mi pequeña parte de la historia en la que yo he participado, los hechos desde mi punto de vista. A la vejez he encontrado la respuesta: Los escritores de mi cultura (antropológicamente hablando). Yo, tal vez, si llego a escribir algo que sea aceptado como parte de mi cultura. Si logro que mis escritos se vuelvan de propiedad colectiva, que floten en la mente de la gente de mi pueblo.
    Debo confesar que tengo mucha dificultad en lograrlo. Hago el esfuerzo y me brota sangre. Acá en USA me dicen, “escribe en inglés. Cágate en tus paisanos.†En el Perú me dicen, “Has vivido mucho tiempo fuera del país. Tu lenguaje ya no pertenece a esta realidad.â€
    Estoy de acuerdo con lo que CCF dice en su artículo. Carlos tiene una lucidez extraordinaria para encontrar la gravedad de lo que a los ojos de nosotros los hombres corrientes nos parece minucia. Es como un buen médico de cabecera, médico de pueblo que atiende todas las llamadas y diagnostica todas las dolencias. Encuentra el adulterio en una mujer embarazada porque también es doctor del marido y sólo él sabe que el pata es impotente.

    Amigos escritores que viven en el extranjero, déjense de liviandades. Ninguno de nosotros es escritor. Escritor es el que dedica su vida entera al arte de escribir. En lo más profundo de nuestros seres siempre seremos peruanos, por mucho que no nos guste. Esa es nuestra cultura. Seamos realistas, no vivamos de ilusiones o fabricaciones.
    Un abrazo para todos.

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