Oct 29
TIEMPOS VIOLENTOS
por Juan Francisco Ugarte
Un tema recurrente en nuestra narrativa última es el terrorismo. Sin embargo, pese a esta inclinación, no se ha alcanzado todavía perspectivas maduras ni correctamente estructuradas sobre el asunto y, por consecuencia, tampoco títulos de gran nivel literario. Pero los libros siguen apareciendo. Algunos introduciéndose de manera directa y otros simplemente tentando el terreno, haciendo alusiones (lejanas o cercanas, dependiendo del caso) al problema de la violencia que vivió el Perú en los años 80. En esta misma línea se inscribe la nueva entrega del periodista Raúl Tola (Lima, 1975): Toque de queda.
Pero no todos los cuentos tratan del terrorismo. De los dieciséis relatos que contiene el libro, menos de la mitad tocan ese tema o hacen referencia a él. No obstante, es notorio que la mayoría están ambientados dentro de esos años. El terror y la histeria son elementos claves que giran en torno a los personajes, y que los convierten, a causa de las tormentosas relaciones con su medio, en seres recelosos, desconfiados y, en algunos casos extremos, en individuos enteramente violentos, cuyos anhelos tienen el atroz objetivo de atentar contra el otro. Pero los relatos de Tola también dan cuenta de los personajes más humanos, más comprometidos y solidarios que toda guerra, por necesidad y efecto propio, deja ver. En “La chica de la posada”, Pereyra es un fotógrafo que se encuentra en un hospedaje de la sierra cuando, de pronto, empieza la balacera entre soldados y terroristas. Asustado, baja las escaleras y se acerca a la chica que atiende en el local. Ella le explica que luego de capturar a los subversivos, los soldados se dedican a buscar cómplices y que “si no aparecen son capaces de llevarse al que sea” (pág. 99). Luego de un rato, le pide que lo acompañe y, sin decir nada, lo lleva a una habitación escondida para protegerlo y donde Pereyra se encuentra, postrado en una cama, a un anciano moribundo. “Es mi padre, señor Pereyra” (pág. 100), dice la chica. Además de ayudarlo, lo introduce en su propia vida; es decir, arriesga sus intereses por el hecho de salvarlo. Nadie puede negar el valor humano de esta actitud.
Toque de queda es el emparejamiento de varios círculos concéntricos, en donde los puntos en común son el terror, la frustración y cobardía ante hechos inesperados, la familia y, sobre todo, la necesidad de sentirse resguardado por el otro. Pero todos estos aspectos se ven involucrados entre sí por un ansia de superación, por el intento, muchas veces vano, de sobreponerse ante situaciones o realidades contrarias. El sujeto genérico de Toque de queda representa, más que nada, el elemento esperanzador que debe decidir, que tiene la obligación, por momentos moral, de hacerle frente al medio y a sus circunstancias. Pero no solamente esto. Los finales abiertos de los cuentos permiten entender al lector que los personajes están a punto de enfrentarse a una revelación de trascendencia, en cuya esencia se deja traslucir una verdad innegable y opresora. Así sucede en “Un lugar llamado Antonia”, en donde la protagonista, una supuesta prostituta, luego de estar recluida en su propia casa, obligada por la guerra, escucha que tocan su puerta. Entonces decide abrir, decide, en otras palabras, descubrir el mundo que había dejado atrás. Por ello, en la última frase del cuento su miedo se hace inevitable: “El corazón salta en mi garganta cuando empuño el tirador de la puerta y empiezo a girarlo” (pág. 105).
En los cuentos nada parece tan fundamental como los espacios en los que los personajes se mueven. Pero es justamente esta elaboración de imágenes el rasgo más débil del libro. Y por extensión, afecta también a algunos aspectos laterales. Enumeraré, por tanto, los principales defectos: 1) En los relatos de guerra se evidencia una mala construcción del referente; es decir, el fondo contextual del conflicto carece de un suficiente valor narrativo para poder sostenerse como tal; 2) Limitada representación de mundos sórdidos o llenos de violencia; 3) Cambios toscos e inverosímiles en la psicología de los personajes; 4) Debido a la exagerada utilización de lo trágico, las acciones se muestran desatinadas y plagadas de cursilerías; y 5) Las historias podrían explotarse mucho más, pero tal como se presentan no muestran un buen grado de estructuración expositiva. Con esto, Toque de queda no logra sus objetivos. Pierde fuerza justamente en los aspectos en donde pretende tenerla.
Mención aparte merece el manejo de la oralidad. En muchos de los relatos, cuando el narrador deja que los protagonistas hablen, se manifiestan evidentes errores con respecto a las expresiones orales. Estas expresiones, utilizadas de manera poco ingeniosas, hacen perder credibilidad a las diversas situaciones que, en un principio, pudieron resultar interesantes. Asimismo, ayudan para que se crea una sensación de acciones estereotipadas. Pero no sólo perjudica a ellas, sino también a los personajes. Los diálogos que éstos tienen entre sí exhiben desaciertos que pueden llegar a convertirse incluso en ingenuidades. Ejemplos de esto son los cuentos “Las cenizas de mamá” y “Los últimos invitados”. Sin embargo, estos elementos mal dirigidos en los diálogos también pueden observarse, si bien con menor grado, en la narración misma. Las frases ineficaces, la escasa elaboración de imágenes y el desorden de muchos bloques narrativos generan que los relatos se limiten en sus posibilidades. Visto desde una perspectiva más amplia, la narración intenta introducir al lector dentro de ciertos ambientes mediante descripciones (de escenarios y acontecimientos) minuciosas. Un ejemplo claro es “La garza blanca”, donde el protagonista desea desde niño cazar dicha ave, pero al momento de tenerla al frente no sabe como reaccionar. La narración de este relato, aunque con algunos brillos, agota al lector debido a una descripción poco atractiva y empalagosa.
Con algunos tropiezos, Toque de queda muestra a personajes no muy bien elaborados y que terminan por ser inverosímiles. Los cuentos, de una narración por momentos tediosa, dejan entrever defectos que perjudican el adecuado desarrollo de las historias. Sin embargo, la mayor ausencia del libro radica en que no aprovecha todos los aspectos temáticos que propone.
Raúl Tola
Toque de queda
Planeta, 2008
126 páginas
27 Comments so far
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Este muchacho Ugarte, siempre sorprendiéndome con sus reseñas, no le tiembla la mano al meter su bisturí. Me malogra mi negocio de venta de libros, pero bueno, está bien que haya mostrado que ese librillo de Tola no pasa… no paaaaaasa.
Lo mejor del libro de Tola es su portada. La verdad es que todavía falta tiempo para procesar bien este tema del terrorismo. Tanto libro que se publica al respecto hace pensar más en conveniencias comerciales que en verdadero interés por asomarse a esta oscura etapa de nuestra historia.
Ese libro debe estar entre lo peor que ha publicado Planeta Perú. De acuerdo con el crítico Ugarte.
EUL
Tola creo que tiene tres libros. Los dos primeros fueron lamentables, unos bodrios, quitaban todas las ganas de leer este tercero. No creo que el muchacho se haya superado. Hay que darle más importancia a las editoriales jóvenes, que están interesantes.
Buena reseña.
Raúl Tola es el mejor escritor de su generación. ¡No entiendo la miopía de estos comentaristas! Raúl maneja un estilo que pocos pueden comprender (a veces ni yo misma, en fin). Ese señor Ugarte está digitado por quienes quieren derrumbar la carrera de este monstruo de las letras nacionales.
No me parece que haya un interés comercial por parte de Tola. Quizás de su editorial sí, pero no de él. Sin embargo, ese sincero interés en abordar el tema de la violencia no es atenuante: Tola aglutina una serie de lugares comunes sin llegar a tener una propuesta decente y original. Curiosamente, su voz narrativa se parece a su voz de declamador de titulares de Cuarto Poder: una voz sin sello propio, mala copia de quienes estuvieron antes (locutores y escribas). Tola escritor y Tola conductor se asemejan en que ambos son recicladores parciales de fórmulas que ya no sirven, que ya no nos sorprenden. De todas maneras aplaudo que se haga y se sigan haciendo literatura de la época del terror. Finalmente, a Tola yo le diría lo mismo que a Daniel Alarcón (salvando evidentes distancias formales, ambos son inverosímiles para un lector peruano): escribe sobre tu vida actual, sobre tu mundo, hay suficiente insumo allí como para desaprovecharlo.
Dos cositas nomás. Primero, ¿Por qué Planeta se ha especializado en publicar escritores jóvenes pitucos que son malos, empezó con Ferrini y ahora Tola y acaba de publicar a una señora Trasegni, o algo así, una primeriza. ¿Es Thays el lector de Planeta? En realidad un editor publica lo que le da la gana, pero hay límites en cuanto a calidad literaria sino se corre el riesgo de convertirse e una editorial basura. La segunda cosa que me pregunto es por qué estos jovencitos de buena familia se interesan tanto por los tmas delincuenciales, criminales y no siguen el buen ejemplo de Bryce de escribir sobre el mundo que conocen. Creo que esa esa la razón por la que sus libros son bodrios, porque no tienen calle y se meten a escribir sobre mundos que descomocen.
Si bien es cierto que Ugarte posee la cualidad de no excederse en sus comentarios cuando opta por destrozar a quien, según, él, debe ser destrozado, su reseña me parece por momentos algo redundante. Además, el párrafo dedicado al cuento de la chica de la posada parece estar de más. No he tenido ocasión de leer el libro en cuestión, por ello sólo anoto sobre el texto del crítico, pero esta es una de esas reseñas que realmente dan ganas de borrar el libro de la lista de compras. Es que el tema de la violencia terrorista ha sido tan manoseado en algunos casos (léase Roncagliolo) que hasta que no salga un texto muy bien recomendado hay que cambiar de rumbo.
Primer a vez que veo una critica mala, y eso es bueno, aunque me hubiera gustado que las opiniones vayan con ejemplos para compartir comentarios, pero bueno, suerte en todo caso, y que se siga escribiendo. Adiós.
Ese chico Tola es pecho frío. Punto. Allá Planeta que apuesta por quien no debe.
Nietzsche decía que la mujer piensa con la vagina por lo que yo disculpo a Fan que actúa según los dictados de su naturaleza ya que no se puede negar que el hombre es pepón (¡OJO!, según los cánones peruvianos porque en Francia o Dinamarca cualquier primo de Victoria Santa Cruz se lo carga de lejos).¿Y qué decir de Marlene? Yo creo que es feminista militante lo que la obliga a ser más neuronal y menos nietzscheana.
LUDOVICO SIFUENTES (Gasfitero)
Concuerdo con la mayoría, Tola no escribe bien. Solo leí elprimer libro y eso basta. El que no tiene madera no la tiene y punto. En cuanto a Planeta, es algo que se veía venir y realmente no me sorprende.
piensen en algo: planeta publica bodrios como este, es cierto, pero tola es un tipo con suerte: hicieron una película de cine con su primer libro (otro bodrio)entonces… no creo que le importe mucho lo que comenten, lo cual es una terrible pena.
Es difícl encontrar reseñas honestas. Felizmente acá en Porta hay esa garantía. Esto no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que digan Ugarte, Martínez, Aquino, Picón o Tito; de hecho, casi siempre disiento de su pensar, pero veo que escriben guiados por la libertad de su criterio. Sobre el libro de Raúl Tola, me dejó también la sensación de ser una obra que no concretiza sus aspiraciones. Pero pediría no ser tan duro con él, es bueno recordar que la calidad se alcanza con la persistencia. No seamos lapidarios.
No es una buena reseña. Puede que el escritor sea malo. Pero el crítico traiciona unas expectativas demasiado utilitarias, ¿qué es eso de una literatura “correctamente estructurada” sobre un tema: el terrorismo? Para comenzar porqué tiene que haber un “tema”, un cajón llamado terrorismo? Allí está cayendo en la trampa. Eso es lo que hay que analizar. Se debe a que hay un mercado para narraciones melodramáticas o bien intencionadas “sobre” terrorismo? ¿Quiénes están interesados en leer esos dramas? Tal vez es un signo de fatal decadencia de la literatura como discurso que haya que programar un “tema”.
P.D.
Marianne, cariño, creo que no has comprendido bien lo dicho por JFU. “Correctamente estructurada” remite a construcción interna narrativa, no a correspondencia con un tema predeterminado por el mercado. Eso es lo que quiso decir, me parece. Coincido con Mano de piedra en que lo mejor del libro es la portada.
Me emociona ver comentarios tan útiles como el de Marianne. Sobre todo porque no sabe de lo que habla. Ejemplo: en Colombia se ha logrado hacer libros sobre el tema del narcotráfico que sobrepasan el nivel literario de cualquier librillo peruano referido a Sendero. Así sucede. En cambio, acá no ha salido nada de calidad. El tema sigue flotando sin que nadie pueda cogerlo y hacer algo bueno con él. Gracias, Ludovico, por ilustrarnos con tan geniales pensamientos de Nietzsche, tan acordes en este momento.
Estimado Francisco:
Creo que sería bueno bueno recordar también que los nazis se escudaron en el gran nombre de Nietzsche para perseguir a los judíos y otras minorías. Aquí algunos lo utilizan para denigrar a las mujeres que comentan el artículo. No creo que tu creativo blog deba ser desvirtuado de esta manera. Así que pese al terrorismo machista de los fanes, hay que señalar que la concepción utilitaria de los “temas” como la violencia, el terrorismo, el narcotráfico, es la que lleva en realidad a la baja calidad literaria. Es un fenómeno que la crítica debe estudiar, pero no a la espera del gran texto o novela, sino para constatar que quizá ese discurso no puede ya dar cuenta de ese amasijo de experiencias de la época. Que se impone entonces nuevas búsquedas textuales, más exigencia experimental… Saludos y que mejoren los comentaristas, sobre todo en su salud mental.
A mí no me gusta la portada, muy oportunista. Pero no sean injustos con Planeta, también ha publicado obras estupendas no comerciales como Algo que nunca serás, Sangre de hermanos y Lima freak. Me parece anacrónico que se hable de “escritores pitucos”, de pésimo gusto en un blog en el que supuestamente comentan lectores y gente con algo de cultura.
Lean de nuevo el comment de “Fan de Raúl Octubre 29th, 2008 12:55″ y digan si no parece la suya una posición de batalla.A quien no quiere que se use a Nietzsche como suave ironía para rebatir lo que dice, le pregunto entonces qué nos quedaría. Que lo que Fan dice es una imbecilidad exacerbada no me parecería “políticamente correcto”. (No olvidar,o aprender, por favor que Nietzsche fue un muy ácido crítico de Alemania).
Querida, Marianne, no entiendo tu exacerbación con quienes entramos a comentar con tono juguetón, muchos ya se han olvidado de alegría, no creo que tus fans o los fans de Porta Nine seamos unos enfermos mentales. “Terrorismo machista” también has escrito…
Ahora, sobre el terrorismo, me parece que aún faltan años para, con la debida distancia, tratar mejor el tema (sí, es un “tema”, Marianne). Le has partido el corazón a los humildes comentaristas de este blog con tus lapidantes sugerencias de que estamos para el psiquiatra. El golpe ha sido duro…
x sonrío amable pero desdeñosamente:
“¿Un espejo del día a día? ¿Qué tiene que ver eso con la literatura? Según semejante interpretación, señor doctor, la novela no es, al contrario de lo que dijo Witkacy, un arte en sí sino puro espionaje”
(conversación en el sanatorio de La Transfiguración)
Que roche. No me gustaría ser el autor. Por pésame, no menciono su nombre.
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Si fuera Tola me sintiría muy bien servido con tus comentarios. Creo que él nunca se hubiera imaginado escribir algo tan digno de semejante evaluación.
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