Nov 12

EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR

EL SÃNDROME FALCÓN: EL LIBRO QUE UN PERUANO DEBIÓ HABER ESCRITO

 

por Carlos Calderón Fajardo

Desde siempre ha existido en los países andinos una narrativa no realista sumergida. Siendo los realistas-sociales preponderantes, sin embargo, un conjunto de narradores escribían casi secretamente novelas y cuentos preocupados más por la forma que por el contenido, más atraídos por obsesiones individuales que por fantasmas colectivos. Abocados a contar historias poco relacionados con la realidad nacional, incluso creaban mundos puramente imaginarios o novelas cuyas acciones transcurrían en países lejanos; sin énfasis en los grandes problemas nacionales, en prosa más artística que inspirada en la jerga peruana, y descartando toda preocupación social. Ahora podemos constatar que era una tradición, una alternativa, en nuestra narrativa desde que casi sus inicios, siempre presente, minoritaria, casi clandestina.

El realismo-social, con el magisterio de Mariátegui (y la ayuda teórica de Sartre), impuso el realismo-social comprometido (engagé), a tal punto que nuestros principales narradores, y la crítica, consideraban la narrativa no realista como productos de tono menor y de poco interés. Sin embargo, un día las cosas empezaron a cambiar. El realismo-social se hizo anacrónico y estallaron las mil flores. La tradición narrativa dio paso a manifestaciones diversas, el mismo realismo-social decimonónico evolucionó a formas neo-realistas tanto en su expresión andina como criolla, en especial alrededor del tema de la guerra interna. En ese momento, a mediados de los 90, un ensayo, un libro sustentando esa nueva narrativa de ruptura, no realista en el Perú, debió haber sido publicado. Eso no ocurrió. Recién tenemos esa obra indispensable, más vale tarde que nunca, pero no publicada por un peruano sino por un escritor ecuatoriano: Leonardo Valencia y su libro de ensayos El síndrome Falcón (Quito, Editorial Paradiso, agosto del 2008).

Este libro es interesante para la literatura peruana por varias razones. Porque Leonardo Valencia vivió en Lima entre 1993 y 1998 y este libro se gestó, se escribió en parte en esos años, cruciales para Valencia en los que compartió con sus coetáneos peruanos amistad, ideas, posiciones estéticas. Nos estamos refiriendo a un grupo de escritores afincados en Lima que se atrevían a desafiar el canon realista-social. Estos narradores peruanos, que ahora frisan los 40 años (y que han alcanzado ya su madurez narrativa y vienen figurando a nivel internacional) eran hace quince años jóvenes escritores inéditos. Cualquiera de ellos suscribiría sentencias que aparecen en el prólogo de este libro de ensayos de Valencia: frases tales como: “Lo que importa a un escritor es su familia de afinidades y no una cuestión de sangre o de territorio porque no siempre coincidenâ€. O esta otra: “La mayor gratificación de la escritura es descubrir nuestro mundo imaginarioâ€. O esta bellísima: “La palabra es sólo carnada para pescar algo que no es la palabraâ€. Y la frase con la que cierra el prólogo de El síndrome Falcón: “La literatura abre bailes que son puertas por las que se liberan sueños e imágenes. A estos no siempre los podemos controlar o manipular… esa fuga de una racionalidad estrecha y de un propósito convierten al arte de la ficción en una aventuraâ€.

Esta no es una reseña. Toda reseña es una simplificación. Los ensayos reunidos en El síndrome Falcón son de una riqueza tal que sólo me voy a referir someramente a algunos. El libro de Valencia está divido en tres partes. Una primera con ensayos sobre escritores que Valencia considera importantes en su formación y su poética. Una segunda parte sobre la literatura ecuatoriana, para terminar con un tercer bloque acerca de la escritura. El libro es sólido y compacto, y todos los ensayos convergen a la defensa de una poética.

El libro también es importante para el lector peruano porque al reflexionar sobre sus autores preferidos, Valencia escribe sendos ensayos sobre escritores peruanos: Vargas Llosa, Ribeyro, Westphalen (otros ensayos son sobre algunos escritores que nos son entrañables: Borges, Cortázar, Buzzati, Lampedusa, Ishiguro, Aira, Vila-Matas, etc.) Cada ensayo es una piedra angular en un edificio en el que Valencia relee reconociendo ancestros y cimentando su posición literaria.

El espacio es corto para comentar los ensayos de Valencia (algunos más logrados que otros). Nos referiremos a algunas ideas que Valencia formula sobre narradores peruanos que él considera importantes en su formación: Vargas Llosa y Ribeyro. El ensayo en el que se ocupa de MVLL es sobre su obra crítica, entonces Valencia reflexiona sobre el Vargas Llosa teórico literario. En cambio el ensayo sobre Ribeyro es sobre el lado humano del escritor.

Del ensayo sobre Vargas Llosa sólo voy a mencionar una idea a través de la cual el Vargas Llosa realista es incorporado como aporte a una poética no realista. Dice Valencia que Vargas Llosa finalmente habría echado al trasto los demonios nacionales y los demonios personales (recordemos los demonios en las ideas de VLL) al afirmar que “El más importante de los demonios para un narrador es el de la forma por encima de los temas, elegidos o noâ€.

En cuanto al ensayo sobre Ribeyro, que es menos interesante que el escrito sobre VLL, y esto porque Valencia se refiere al Ribeyro como ser humano y sin haberlo conocido personalmente en profundidad. Y como no lo conoció a fondo lo busca en sus Diarios. Para quienes conocieron a Ribeyro de cerca saben que él era uno en público y otro diferente entre sus amigos íntimos, frente a los cuales mostraba su verdadero rostro. De otro lado, personalmente pienso que los Diarios de Ribeyro son una novela, en la que el personaje es Ribeyro interactuando con una galería de otros personajes. Valencia cita una frase de Ribeyro que sí pinta a Julio Ramón de cuerpo entero. Dice JRR sobre sí mismo: “Escritor discreto, tímido, laborioso, honesto, ejemplar, marginal, intimista, pulcro, lúcido, he allí algunas calificaciones que me ha dado la crítica. Nadie me ha llamado nunca un gran escritor. Porque seguramente no soy un gran escritorâ€. Para Valencia, en la obra Ribeyro hay un mensaje oculto y se pregunta: ¿Cuál es este mensaje oculto? Estoy de acuerdo, nadie ha dado todavía con el mensaje oculto dentro de la obra de Ribeyro, más bien lo han rodeado de clichés sobre sus persona la mayoría equivocados.

¿Pero qué es el “Síndrome Falcón”? Es el título del ensayo medular del libro de Leonardo Valencia. Y muy interesante si los trasladamos al Perú. En este ensayo se menciona al crítico ecuatoriano Joaquín Gallegos Lara, el pontífice que sentenciaba quién valía y quién no en la literatura ecuatoriana. Descalificó a Pablo Palacio (ahora el escritor más importante del Ecuador) porque su obra se alejaba de los propósitos literarios del socialismo: utilizar la literatura como instrumento de denuncia. Joaquín Gallego estableció una regla para todo el que escribiera narrativa en Ecuador: cualquier trasgresión a esta regla no escrita fue vista como “una desviación alucinada, un desvío burgués, o una pretensión cosmopolitaâ€. En palabras de LV, el escritor ecuatoriano debía sentirse obligado a elaborar retratos de su país (la novela como postal) con una finalidad reivindicativa, simplificando instrumentalmente su obra.

¿Pero quién es Falcón? Falcón Sandoval fue el hombre que durante años, y a falta de sillas de ruedas, cargó a Gallegos Lara. En una película sobre este personaje, sobre Falcón, cuando le preguntan por qué carga a Gallegos y no a otro, Falcón responde: “Porque cargándolo uno se siente importanteâ€.

El “síndrome Falcón†fue sufrido por la mayoría de narradores ecuatorianos y según Valencia este síndrome representó una traba para el desarrollo de la narrativa ecuatoriana y para su incorporación a la narrativa moderna. Por supuesto que suscribo muchas de las ideas de Leonardo Valencia, pero me voy a permitir algunas observaciones, o interrogantes que su libro me suscita:

En primer lugar, me pregunto si pasar de una literatura realista a una no realista significa el desarrollo de una narrativa (¿existe la idea de progreso en la novela o el cuento?) Un enriquecimiento por supuesto que sí, ¿pero “desarrollo� No sé si el caso ecuatoriano es similar al peruano, pero en la narrativa peruana el paso de una narrativa realista a una no realista, si bien ha significado un enriquecimiento muy significativo y saludable y necesario, esto no quiere decir que nuestra narrativa haya mejorado cualitativamente. Me parece que Vargas Llosa, Arguedas, Ribeyro, y más recientemente Alfredo Bryce, Edgardo Rivera Martínez, y Miguel Gutiérrez, por mencionar a algunos, no tienen un escritor no realista a su altura.

En segundo lugar, el “síndrome Falcón†sería válido para el Perú si es que nuestros escritores realistas hubiesen sido realistas monolíticos, marxistas, o “socialesâ€. La mayoría de narradores relistas peruanos incursionaron al mismo tiempo en obras no realistas, cuentos fantásticos, hasta literatura de ciencia ficción.

Pero la más importante objeción a la propuesta de Leonardo Valencia reside en que muchos escribimos en el Perú, desde el principio, vacunados contra ese síndrome. Aquí no hubo un Joaquín Gallegos pero si muchos “Falconesâ€. Y los hay hasta ahora en el periodismo y en el crítica académica. Antes fueron coletazos; yo mismo fui víctima de esos coletazos, pero yo y varios más nunca nos dejamos avasallar. Durante 30 años fuimos silenciados pero no acallados. Por encima de muchas presiones hicimos prevalecer nuestra libertad de elegir la forma de escribir que más se ajustaba a nuestra personalidad y a nuestros particulares fantasmas. Desde los 90 para adelante ya no son coletazos, son manotazos de ahogado. Y cuando hemos escrito obras realistas, como es mi caso, no lo hemos hecho para agradar a ningún crítico. Los mismos escritores realistas peruanos escribieron de esa forma porque así les nacía escribir, o porque pensaban que escribiendo así era la mejor manera de expresar lo que sentían. Vivieron su época con honestidad, como ahora muchos jóvenes, nuevos narradores viven la suya.

Leonardo Valencia (1969) es autor de varios libros que lo colocan entre los escritores más interesantes en América Latina, con sus novelas El desterrado (2001) y El libro flotante de Caytan Dölphin (2006) y su volumen de cuentos La luna nómada (2004). Este escritor amigo del Perú, que vivió entre nosotros años decisivos en su formación y que tiene muchos amigos peruanos, nos acaba de ofrecer con El síndrome Falcón un libro muy rico de reflexión, provocador y que estimula el debate al interior de países con realidades muy similares, como son Ecuador y Perú. Todo lo que se escribe y se piensa en Ecuador nos implica y nos compete, y viceversa.

9 Comments so far

  1. Luis Andrés Miranda Mendoza Noviembre 12th, 2008 17:31

    Interesante reseña. Suerte.

  2. Saliere Noviembre 13th, 2008 6:26

    Si mal no recuerdo en un artículo anterior, CCF hablaba de dos corrientes narrativas en el Perú, la de los narradores que ponían enfásis en la forma, es decir en lo artístico, y otros que les preocupaba más el Perú como referente, la realidad social. Su artículo causó reacciones negativas en varios blog. Pero leyendo este libro de Leonardo Aguirre, CCF nos hace ver que esta dicotomía la existencia de dos lineas narrativas, o dos poéticas, una artistica y la otra realista-social parece que no era solo cosa de Calderon Fajardo, sino preocupación en otras partes, también en Ecuador, que se parece mucho al Perú, y que ha experimentado esta aparición masiva de una nueva narrativa a partir de los 90. Lo interesante también es que el articulista nos informa sobre lo que se está pensando, reflexionando, en otros países cercanos y esto es importante. Nos miramos mucho el ombligo y debemos estar al tanto de saber en lo que están nuestros vcinos, o en el mundo. El Moleskine de Tahys cumple esa función, pero en un sentido meramente informativo y se necesita confrontar ideas con articulos más elaborados. Otra vez, punto para Porta9.

  3. amazona Noviembre 13th, 2008 11:34

    Salieri: ¿Leonardo Aguirre? ¿Cuál libro de Leo Aguirre está mencionado aquí? ¿Me perdí y todavía no sé en dónde? hum… creo que el autor se llama Leonardo Valencia. Un poquito difícil recibir noticias de escritores foráneos que no cuentan con los auspicios de las grandes editoriales, ¿verdad? tal vez deberíamos formar un club de información para pasarnos los libros aunque sea virtualmente (cosa difílcil para mí, no puedo leer muchas páginas por internet) pero entrando a Porta9 como que nos damos con cosas como éstas. ¡Gracias chicos!

    Interesante esto del Síndrome Falcón, de sentirse importante cargando al hombre que decidía quién valía o quién no en la literatura ecuatoriana. Entre los peruanos, (aunque no exista un Joaquín Gallegos, pero quien sabe algunos que se alucinan que su opinión puede calificar o descalificar a quienes escriben) cuando un escritor escribe no para sí mismo sino para agradar a tal o a cual que lo va a ayudar en su carrera, o que le va a permitir ingresar a determinado grupito de poder, o simplemente porque le pagan para que se ocupe de tal o cual tema, ¿no estaríamos sufriendo de lo mismo? según he podido observar, eso les pasa a muchos.

    Pues habrá que leer a este Sr. Valencia para empaparnos más acerca de este síndrome y ordenar las cajas de vacunas necesarias para repelerlo.

    ¡Gracias por el post!

  4. jucezave Noviembre 16th, 2008 12:12

    Creo que Carlos Calderon Fajardo es uno de los pocos escritores peruanos que trata de confrontar ideas sobre la escritura donde trata de establecer juicios lucidos sobre las problematicas de este ejercicio. Recordaba justo en este trabajo otro ensayo publicado por Calderon Fajardo en el blog “El Hablador”, donde reflexionaba sobre el tema del reconocimiento y le respondia de paso a Gonzalo Portocarrero sobre la importancia de este hecho en el Artista. Si bien el debate despertado por Calderon Fajardo en el sentido de la incorporacion de una narrativa realista que encuentre en su antagónico no-realista representantes de su altura, debe ser reflexionado por la manera de categorizar de esa manera a autores, evade el poder interpretar a los mismos en el ejercicio de elementos no - realistas. Puede decirse categoricamente que las obras de los antes mencionados no cuenten con elementos no -realistas. Y de ser así esto sería un desarrollo o una experimentación del ejercicio narrativo. Si bien la idea central de establecer ese simil entre la literatura peruana y la ecuatoriana a partir en su critica literaria y si esta ha estado a altura de su capacidad de reconocer y establecer lecturas importantes donde el valor de estudio se encuentre en la posibilidad de crear espacio de discusión para todos los discursos y si lo que se valora en el Perú en cuestiones editoriales tiene que ver más con el mercado, las modas y la falta de rigor para acceder a un publico sin forzarlo termina haciendo de los encargados de establecer opinion un circo de valoración por “amiguismo”. El norte en la literatura Peruana debe dejar de percibirse a partir de discursos hegemonicos para poder “abrir” y sacar de ese ocultamiento a escritores que tengan otros caminos que enriquezcan la literatura.

  5. Sampietri Noviembre 17th, 2008 10:54

    Ayer en el Suplemento Dominical de El Comercio, se publicaron extractos sobre el último libro de Vargas Llosa, sobre Onetti, parece ser que MVLL anda en lo mismo que CCF, en reflexionar (A partir de Onetti) de una narrativa que se independiza de la realidad real para crear mundos imaginarios. Leonardo Valencia, en Ecuador apunta a lo mismo, pero eso que CCF señala como fenómeno que surge en el Perú a partir de los 90, VLL lo rastrea en Onetti, el gran precursor ya desde los 60. Pero si Vargas Llosa, el realista esta ahora valorando lo puramente imaginario, y Valencia, Bogota 39, muy amigo de Thays en Lima, teoriza como balance de este intento de salirse de la realidad de escritores del 90, al parecer hijos de Onetti, qué está pasando entonces con Thays que ahora ha escrito al parecer una novela sobre la guerra interna. Se volvió realista Thays? Se volvió no realista VLL? Todo esto es para debatirlo, discutirlo, pero con discursos mas trasparente. El tuyo es un poco enredado, Jucezave.
    El valor es otra cosa, hay realistas con mala y buena literatura y no-realistas también unos con más calidad, con más valor que otros. Un escritor vale no porque sea realista o no realista. Los criticos, y los mismos escriores- creo que no les interesa que la literatura, que vale la pena, puede darse en cuaalquier poética. Al parecer para Valencia los puramente imaginarios superan a los anacrónicos realistas sociales y no creo que sea así.

  6. giancarlo Noviembre 18th, 2008 17:00

    En el artículo hay cosas que son mas que evidentes, pero no hace mal CCF en “relcalcarlas”. El artículo por lo general tiene cosas muy interesantes que llevan a la “reflexion literaria” y sobre todo, logra que algunos “ciegos”, como yo, nos demos cuenta de muchas cosas que son bien manifestadas en sus claras ideas. Exelente ARTÃCULO, saludos.

  7. jucezave Noviembre 19th, 2008 14:07

    Respondiendo a Sampietri:

    Tienes razon Sampietri en decir que mi discurso es un poco enrredado, debido a la rapidez en que fue escrito. Ahora me tomo un poco más de tiempo para reflexionar y explicar algunas de tus posturas. Lo que citas del ensayo de Vargas llosa sobre Onetti lo dicen hace mucho tiempos los criticos y su raiz primordial esta en Faulkner al crear Yoknapatawa. Primera ciudad que establece elementos reales en un quehacer imaginario. De ahi vendrían: “Santa María” de Onetti, “Comala” de Rulfo y “Macondo” de Garcia Marquez. La creación de estos espacios literarios no fueron suficientemente discutidos y es sorprendente que casi 50 años despues Vargas Llosa recien los estienda. Por ese mismo camino tambien transita Calvino, con sus “Ciudades Imaginarias” y sobre todo una tradición Europea que reflexiona con mayor enfasis sobre el planteamiento de la ficción que desborda sus categorizaciones.
    Ahora lo de Thays es facilmente explicable. Se debe a su afan de protagonismo y la necesidad de vender “realismo” a lectores implicitos. No es casualidad que el últimos ganador del Herralde, Alonso Cueto haya utilizado la misma formula, así como Roncagliolo. Así Thays, alejado totalmente de su influencia Bellatiniana reconoce el necesario sometimiento a las “Modas” que nos encasillan. ¿Qué puede decir Thays de la violencia politica? En todo caso será su valor literario lo que pueda “rescatar” esta novela de un juicio mas profundo.

    Ahora volviendo a lo que dije en el Post Anterior que puede parece enrredado, es que si “catagorizar” la función de la escritura en escritores “realistas” y buscarle antagonicos que impliquen una tradición de literatura no realista (que puede ser Fantastica, Metaliteraria, etc…) sería desconocer que estos mismo tengan elementos fantasticos o no realista en sus obras. Creo recordar trabajos que postulan la aparición de estos elementos en Obras de escritores como Vargas Llosa (En “Elogio a la Madrastra” y “El Hablador” por ejemplo)

    Lo que dice Calderon Fajardo es importante, pero es más importante demostrar que existe una tradición de literatura Fantastica o alejada del realismo tradicional que cumpla con satisfacer a los lectores. Ese es el camino de investigación de los críticos.

  8. Sampietri Noviembre 19th, 2008 15:18

    Ahora sí, Jucezave, entiendo mejor lo que querías decir. Es cierto todo lo que afirmass, de Faulkner, etc. Esto viene de más atras diría yo, desde Swift y del mismo Luciano de Somsata, en el siglo II d.c como lo señala CCF en un artículo en el blog de El Hablador. Mejor dicho desde siempre ha habido esta creación literaria de mundos imaginarios paralelos a los reales. Pero lo interesante, amigo Jucezave, es que en la narrativa peruana no se dio esto con caracteres tan definidos hasta “El Viaje Interior” de Thays. o el mismo Bellatin. Y con respecto a Thays ¿No te parece que no es justo condenarlo sin haberlo leído? Primero veamos lo que ha escrito y después creo que recién podríamos afirmar si ha vendido o no su alma al diablo por un plato de lentejas. Y con respecto a una tradición de Literatura Fantastica en el Perú, no sé si asististe a las reuniones que se organizaron el mes pasado sobre el tema. Una de las conclusiones interesantes que surgió de estos eventos fue comprobar, por el esfuerzo de investigadores jóvenes, que en el Perú existió desde inicios del siglo XX una cantidad bastante grande de escritores de literatura fantástica, incluso de ciencia ficción. Hace poco se reprodujo en un Diario una entrevista a César Vallejo hecha en los años 20 en Europa, y Vallejo, a una pregunta sobre cuáles consideraba los mejores narradores peruanos, responde: Clemente Palma y Manuel Beingolea…dos narradores de literatura fantástica. ¿Curioso, no?

  9. jucezave Noviembre 20th, 2008 12:16

    Creo que estos espacios son necesarios para la discusión de ideas y en ese sentido agradezco las apreciaciones de Sampietri. Es verdad lo que me dices acerca del abordamiento de mundos imaginarios en las obras de ficción, como sostienes citando el ensayo de Carlos Calderon Fajardo, siempre tan acusioso. Pero en lo que si me puedo reafirmar es en lo que respecta al abordamiento del tema de la violencia política como una moda literaria que infesta la literatura peruana actual. Yo creo que antes de esa “movida Comercial”, se encontraban trabajos importantes como “Rosa Cuchillo” de Lucio Colchado o los trabajos de Nieto Degragori entre tantos. Creo que la gran literatura sobre ese tema se escribirá en 10 años, como ocurrieron con los grandes escritores Europeos del S. XX sobre las barbaries de sus guerras. Ahora refiriendome a Thays, no comentaba acerca del valor literario de la obra, sino de la que comentabamos ya muchos amigos por estar hace meses reseñada la tematica en la págian web de su agente literario, donde podias leer de lo que se trataba:
    http://www.schavelzon.com/eng/thayseng/orejadeperroeng.html
    Sino a ese caballo en donde se suben todos para tratar de figurar en el extranjero, como condicionando a la literatura peruana a tratar de tales temas, como ocurrio en Colombia con la llamada “Novela de Sicariato” que ya hace algun tiempo aburre a los autores de ese país. Creo que curiosamente es Bellatin y Prochazka los que hace ese acercamiento a mundos distintos. En el caso del “Busardo” del Viaje Interior, te dire que encontre una obra enrredada sin personajes claramente definidos. Ahora sobre los nuevos elementos en escritores de los noventa, me basaría en un trabajo escrito por Romeo Grompone, en donde empieza a analizar autores que empiezan a mostrar esa caracteristicas (Tambien habla de Thays, citando su novela “Escenas de Caza”, que es lo mejor que ha escrito, para que no creas que es una animadversión personal) Y define estos elementos “Postmodernos” que creo en el en inicios del s.XXI han ganado en lecturas y nuevos elementos narrativos (Hablamos de una generacion que ha vivido intensamente un avance tecnologico como de informacion que aventaja a muchas generaciones en obtención y manejo de la misma.
    Ojala esto sirva para crear mas debates y que Calderon Fajardo y todos lo que intenten mostrar su opinión sigan participando.

    Saludos Cordiales:

    JUCEZAVE

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