Nov 29
ENTREVISTA A CÉSAR AIRA
por Francisco Ángeles
Hace algunos años se puso de moda la frase “el secreto mejor guardado” de la literatura tal. Y, dentro de la literatura latinoamericana, se volvió un lugar común definir con esa frase a César Aira, el escritor “raro” por antonomasia. Felizmente las cosas se pusieron en orden y hace rato que Aira dejó de ser un secreto. Libros como Cumpleaños, Las noches de flores, La prueba o Una novela china siguen muy visibles en librerías y lo raro a estas alturas es no haberlo leído.
Con más de sesenta libros publicados, y escribiendo con un ritmo imparable que le permite entregar un promedio de dos nuevos por año, Aira también reedita. Estruendomudo ha tenido la buena idea de reeditar en nuestro país uno de sus libros más celebrados, la novela Cómo me hice monja, que Aira presentará hoy en la Feria Ricardo Palma a las 7 pm (anfiteatro Chabuca Granda). Vale la pena ir y escucharlo. Mientras tanto, aquí una entrevista.
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Muy interesante entrevista, Francisco Ángeles,estás cumpliendo una labor muy laudable y, con toda certeza yo diría,nutriendo vocaciones literarias en algunos jóvenes, que por allí deben estar con su potencialidad abierta a todo incentivo.
AMÉRICO PREPUCIO (Cartógrafo)
Gracias, Américo (no puedo agradecerle al apellido por razones obvias)… Pessoa tenía varios heterónimos, pero uno siempre tiene su favorito… no sé, me acordé de eso…
saludos
Francisco
Gracias Ángeles por haberme ahorrado el pasaje para ir a la Feria a escuchar a Aira. Me imagino un mundo de figuretis escuchando hablar a un hombre que engoladamente dice que no le interesa ser famoso, cuando sabe que es famoso, que si bien no es Balzac es Aira, que dice que entre leer a un joven escritor prefiere a una clásico y al mismo tiempo dice que sólo lo nuevo vale la pena leerse y no lo bueno. Entonces según este razonamiento lo bueno es lo nuevo y lo nuevo estaría en los clásicos. Mismo Borges. De todo esta engolada entrevista llena de falsa modestia, lo mejor fue la respuesta final, realmente excelente. Faltó completar, si el que lee, al final de la cadena, entiende una obra escrita por Aira. Porque según este escritor tan “argentino” él sólo puede ser entendido por alguien que es un lector de lujo. Vaya, Che, te pasaste de modesto. De todas maneras, creo que mejor es leerte que escucharte hablar, Aira. Lo que leido de Aira es bastane interesante. Que la pase bien en Perú.
Me ha interesado esta entrevista, lástima que no ahondaran en algunas cositas, la artificiosidad de lo literario, por ejemplo… aira deja caer el tema, y lamentablemente el entrevistador no le sigue la pista, habría sido revelador… no he leído su obra, pero por alguna razón lo relaciono con lamborghini, esa faz más rara de la literatura argentina… es posible encontrar textos de aira en internet? avisar
Tienes razon, querida Marianne, Aira es full artificio, pero según lo que dice en la entrevista le gustaría escribir como Balzac. El problema del artificio es que como dice Aira este logra su mayor nivel cuando lo que se cuenta es desprovisto de realidad, entonces, Aira dixit, tenemos literatura en estado puro.
Y Aira, que suena a aire ,continúa diciendo que los escritores comerciales escriben novelas decimonónicas, ya que son las novelas que al publico le agradan. Ergo la artificialidad no vende. La artificialidad no es del gusto de los lectores. Entonces la artificialidad sería en literatura un quehacer de un tipo de escritores, como Aire, digo Aira, que se perfeccionan para crear objetos artificiales para un exiguo número de lectores que a su vez se han especializado en leer literatura artificial. ¿Y la vida Marianne? ¿Puede haber literatura sin vida? O Aire, digo Aira es puros fuegos artificiales y nada más. Eso es la relación entre literatura pura y artificio que Aira debió haber desarrollado.
Fui a ver a este escritor y me encontre con que su artificiocidad era exactamente compatible con su presentador, el otro artificioso de Gutiérrez (quien tuvo el desparpajo de decir que llegaba “de boleto” a la presentación. Y o que dijo enrevesado, nadie entendió nada, al extyremo que tuvieron que preguntarle qué cosa era vanguardia para él. No hay duda que Dios los cría y ellos…
Me refiero obviamente al autoproclamado Bombardero de la literatura peruana.
Creo que te excedes, Gabriela Z., en comparar al dizque bombardero con Aira. Para mí, en efecto, en ocasiones, y sobre todo en sus entrevistas y discursos, Aira resulta pedante y bastante dispuesto a soltar cada cosa…, pero, en sus novelas, creo que hay mucho de innvoador y, en todo caso, es una apuesta distinta, válida, que condice con mucho de lo que habla sobre a muerte de la novela decimonónica y tal. Pero el otro, el bombero… puro bluff…pura pose…
La verdad que es confuso lo que indicas acerca de Aira, Francisco. Primero, que se dijo que Aira era el secreto mejor guardado de la literatura latinoamericana y que ya no lo es porque “las cosas se pusieron en orden” (¿?) después dices que es “raro” y durante la entrevista juegan ambos con lo de raro, rareza, y cosas por el estilo. ¿Qué es finalmente lo raro en este autor que merezca ser resaltado?
Y si seguimos en este plan, hay un montón de gente con la que yo conversé y que se van a tener que declarar “raros” (yo voy en el grupo también) porque nunca leyeron nada de este señor, aunque haya escrito sesenta libros. En mi caso, creo que seguiré siendo rara quizás porque después de escucharlo como que no me dan ganas de leerlo.
Saludos.
Ahora puedo hablar con cierta pequeña base de conocimiento.
En: http://www.literatura.org/Aira/Aira.html he leído un fragmento de “Una novela china”. Sencillamente maravilloso. Tal vez este autor se deba leer por fragmentos (es probable que esto valga también para otros autores). Por ahí dice Aira:
“Pero qué lamentable, bien pensado, era que hubiese que esperar la aparición de un oso, de un oso de verdad, para vender una obra literaria.”
A propósito, entre los comentaristas hay unos que leen a un autor según les sea simpático o no. Me parece bien porque es una libertad que permite la literatura, el mercado, la buena educación, etc. Pero ojalá no se dediquen al comercio, porque se arruinarían por vender sólo a los simpáticos; ni a la judicatura porque incurrirían en extraños prevaricatos al sólo condenar a sus antipáticos. En la literatura todo esto es impune. Felicidades, Ángeles.
“Raro”, creo, en el sentido de ir en contra de la novela tradicional, balzaciana, con presentacion, nudo, desenlace, con historia definida, con personajes que apuesten por ser representadas como “personas”, etc. Aira declara la muerte de la novela tradicional en tanto ya ha alcanzado su pico más alto; luego de esos genios, poco por aportar dentro de lo mismo, dice. Apuetsa, en cambio, por buscar lo diferente. Sus novelas son ejercicios de esa busqueda. No siempre logra resultados plausibles, pero su búsqueda en sí me parece ya plausible. “raro” por sus contradicciones, también, me parece.
Así que ni de comerciante ni de juez la haría la pobre amazona, ¿eh Marianne? lo malo es que la amazona a veces dice sí cuando quiere decir no (y viceversa) y en otras, también le gusta “lo raro”. Y a veces dice “no voy a leer” pero ya está haciendo su pedido a Amazon. No hay remedio para su caso entonces. Hay que mandarla a la mela ps.
Gracias por la explicación Rukis.
Mostra la entrevista. Y buena lectura de la Feria también. Por suerte he podido ir casi todos los días y escuchar muchas de las presentaciones y cais todos los homenajes también. El fondo de Cultura Económica no tiene mucho títulos, pero encontré buenos regalos para Navidad
Pequeña anécdota: Entré con una amiga a la presentación de Dioses (película que me gustó) y fue medio tragicómica… comentarios de lo más desatinados y fuera de foco por parte de la periodista que entrevistaba al Director y actor principal.
En fin, qué pena que recién llego a este espacio y se cierra hasta nuevo aviso. Saludos.
E
Aira:
1) Puedo atisbar una respuesta a por qué escribís tantos libros…no es por toda esa mentira que te creés de que la vanguardia es ir para adelante y no someter a checkeo de calidad…es porque te estas muriendo de hambre…porque no sos Borges, porque no sos Cortázar (sí César…no sos ese Cortázar del que hablás con tanto desprecio y que sin embargo conmovió a muchísima gente, y daba entrevistas tanto más simpáticas que las tuyas)
2) La falsa modestia es de lo peorcito que puede sufrir un autor…y vos, estimado César, llevas este arte a sus formas más excelsas
3) Seguí creyéndote que sos “raro”, y digno de lectores “de lujo” que requieren un recorrido literario para llegar a vos. El recorrido exacto si quieren se los cuento: entras a una librería cualquiera, y vas a la parte de literatura argentina…ahí paradito, uno de Aira (uno nuevo, porque parece que siguen una ley exponencial…sus libros procrean), al lado del de Aira está el nuevo de Cohelo.
4) Seguí auto-citándote…no te hace quedar como un ser insoportable y egocéntrico
5) Si querés, estimado César, podes dar los lineamientos de cómo escribir bien (o bien raro, no?)…cómo era? nada de humor a propósito, nada de escribir como los clásico que ya lo hicieron suficientemente bien… genial, propulsando la inventiva. Un verdadero Cronopio
6) Dijiste una cosa con la que concuerdo: entre elegir a un clásico y elegirte a vos…
De hecho creo que ya no compraría un libro tuyo, simplemente porque no quiero ser una estadística en tu carrera.
Hago una pregunta que me agradecería mucho a quien me la responda:
Es referida a la novela ‘El congreso de literatura’:
Qué implicancia puede tener el tema de la “traducción” en la obra.
Desde ya, muchas gracias.
Leí “Cómo me hice monja” y me aburrió, me sorprendió su condición de novela totalemente prescindible. Llegué a Aira porque Vila-Matas no paraba de encumbrarlo como nueva voz hispánica, entre algunas otras. En realidad, son siete u ocho escritores los que no paran de darse empujoncitos para poder estar ahí arriba, girando sin parar en el mercado.
Da pena ver y escuchar a un tipo creyéndose escritor de vuelta, relativizando sobre lo divino y lo humano desde los altares de la consagración, escenificándose humilde mientras se le desborda el tufillo de vanidad.
Debo de ser un lector muy humilde, de ésos a los que se refiere en la entrevista, a los que les está negada la sagacidad necesaria para interpretar su depurada obra.
No leeré por tanto nunca más a César Aira. No gastaré mi dinero ni mi tiempo en pretensiones elevadas que no me corresponden.
Como que elegir, me quedo con los clásicos.
Venga ya, Helena y toda la sarta de ignorantes y resentidos: “Cuando al chocar un libro con un cráneo suena hueco, la culpa no siempre es del libro” (Lichtenberg). Aira es uno de los tres autores hispanoamericanos contemporáneos cuya obra tiene ciertas posibilidades de sobrevivir más allá de 2015 (los otros dos son Piglia y Bolaño).
La erudición puede ayudar, sin duda, a distinguir entre una obra literaria y un producto concebido para la distracción de los consumidores. Pero lo más importante es, simplemente, sacudirse la pereza intelectual.
(Y si no entendéis a Aira, siempre os quedará Isabel Allende o Ruiz Zafón)
Lo que mas me gustó es lo que dice que en literatura es mejor lo nuevo que lo bueno. Antes nuevo aunque sencillo. Es un bombazo en nuestra sudamerica barroca, gongorista, floripondiera. Bueno supongo que hay público para todos, los hay que les gustan las curvas y los hay los que prefieren las bulimicas, Aira es, como buen porteño, minimalista, anorexico, va al grano. En cambio la mayoría son herederos de Lezama Lima.
Para echarme un polvo tal vez prefiero una heredera de Lezama Lima, luego me iría con una porteña tomarme un cafe y hablar de Lacan, de vuelta a casa, me hago una fiesta con las dos, primero las junto a las dos, y yo de voyeurista, mientras me recupero del polvo con la lezamista: una protuberante y curvilinea dominicana.