May 23
la ciudad y los freaks
por Juan Francisco Ugarte
Lima es una ciudad perturbada, sin duda. Un lugar donde se pueden crear las más absurdas e inverosímiles situaciones; y donde, por sobre todo, habitan personajes únicos, extraños, o en este caso freaks. Valiéndose de esta primera idea es que Juan Manuel Robles (Lima, 1978) empezó hace cuatro años un arduo trabajo de investigación y búsqueda que se coronaría en un valioso libro de perfiles (crónicas de personajes), como es Lima Freak.
El volumen goza de ocho crónicas que giran en torno a personas reconocidas por todos nosotros, ya sea por éxitos propios, escándalos o por simplemente aparecer en televisión. Estos son: Genaro Delgado Parker, Frieda Holler, Cromwell Gálvez, Sofía Mulanovich, Leslie Stewart, Rafael Osterling, Laura Bozzo y Augusto Polo Campos. Dentro de todos estos perfiles se puede hallar un rostro que une los lazos internos de las historias: la misma imagen de Lima. De esta manera, Lima no sería sólo escenario y fondo, sino también la pieza clave para entender muchos de los rasgos distintivos de los personajes.
Robles nos muestra con estos perfiles las extrañas vidas que se pueden llegar a construir en un territorio tan difícil como el nuestro. Pero llega más lejos: confronta a los personajes con su medio, convirtiendo las historias en ironías que trascienden cualquier tipo de límite entre ficción y realidad. Es esta ironía la que fundamenta el concepto de freak, y que le da un alcance más amplio al conjunto. Uno de los puntos más apreciados del libro es el valor que se instala discretamente y que reviste de significación, eficacia e intimidad a los relatos. Y aquí quisiera detenerme.
Los picos más altos son las crónicas de Genaro Delgado Parker, Cromwell Galvez y Augusto Polo Campos. Perfiles interesantes donde se deja al descubierto la visión más intimista de cada uno de ellos. En el primero, observamos a un Delgado Parker padre, tierno, entusiasmado; y por un momento nos olvidamos del otro, del Delgado Parker matón, insensible, despiadado. Cada línea nos obliga a ver los diversos lados del magnate; y así, se presenta ante el lector una figura heterogénea que nos hace sentir cierta simpatía. Y eso es lo que genera una escritura como la de Robles: nos permite traspasar, cruzar y eliminar toda perspectiva estereotipada de los personajes; y por el contrario, deja salir, dentro del universo impenetrable de lo célebre, a personas comunes, que sufren, que tienen miedo al fracaso (o acaso al rechazo), y sobre todo, a la soledad. Una soledad que en cada uno de ellos se hace más fuerte y llamativa, de acuerdo, como siempre, a las circunstancias. Este aspecto intimista (que se encuentra en todos los perfiles) es el mayor acierto de la obra. Porque sin esta característica -fundamental no sólo para crear individuos completos y bien construidos, sino también para poder enganchar al lector- cualquier historia se perdería en un vacío de anécdota incipiente, sin magnitud, o sería una información vieja, conocida y gastada.
El caso de la crónica de Augusto Polo Campos es similar, pero quisiera escogerla como ejemplo para representar las virtudes de todas las otras. En ella se manifiesta un elemento que Robles lo explota al máximo: la presencia (en cualquier plano) del escritor en las historias. “Una advertencia: el compositor más famoso del Perú puede ser un hombre detestable. Es fácil hartarse de él y desearlo lejos de tu campo visual: perderle la paciencia es algo que han experimentado todos los que lo conocen.” Así comienza el texto. Robles inicia con su opinión. Él está ahí: vive en la historia. Sin él, los personajes existirían sólo al otro lado de la pantalla, como prototipos lejanos e imprecisos. Ha cruzado, en cierta forma, el enorme abismo entre personaje y cronista, entre entrevistador y entrevistado. Se encuentra dentro, y desde ahí escribe. Pero en este fragmento se observa más: ya no es sólo él; sino todos los demás, todos se sienten (o deben sentirse) identificados con lo que se dice. Ahora todos también creemos que Polo Campos es detestable. Utiliza la palabra todos (la cursiva es del libro) para lograr una universalidad que se fortalece en el transcurso del perfil. Sin duda yo no conozco a Polo Campos, pero es ese artificio lo que me identifica con lo que Robles indica. Y así sucede en los demás textos. Existe esa intención de colocar al lector dentro de un marco, para cogerlo y no soltarlo hasta el final. Uno no puede escaparse porque está identificado completamente con el escritor y sus protagonistas.
Muy aparte de esto, los perfiles hacen gala de una información (resultado de una debida investigación) necesaria y prudente. Si bien en la mayoría la distribución de estas ideas se ejecuta de manera ordenada y sistematizada, no siempre ocurre lo mismo. Hay crónicas, como las de Leslie Stewart y Rafael Osterling, que pierden un atractivo (ya de por sí sustancial) por la ineficiencia al presentar proporcionalmente la información. Por ejemplo, el perfil de Leslie Stewart es el menos logrado por tres motivos. Uno, la investigación se descubre pobre y sin muchos datos nuevos. Dos, el error al colocar demasiados diálogos para ocultar la escasa información sobre la actriz. Y tres, la principal y ya señalada incorrecta distribución de las ideas. No hay un eje que mueva el resto de la crónica; sino que es una mezcla, un hervidero de información que, para nuestro pesar, es hartamente conocido por todos.
Lima Freak tiene la capacidad de involucrar en su totalidad al lector, de meterlo a un mundo nuevo y sacarlo a su antojo, de hacer sentir a esos individuos especiales, extraños y ajenos. Robles consigue ofrecer un enfoque distinto, tal vez personal, que se sostiene por la fuerza con que lo hace. Finalmente, es un libro que tiene pocos puntos en contra, pues en su mayoría goza de formas efectivas que producen un inmejorable entusiasmo al momento de leer.
Juan Manuel Robles
Lima Freak
Lima, Editorial Planeta, 2007
199 págs.
26 Comments so far
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Recuerdo los primeros artículos de mi compadrito Ugarte en la bitácora del hablador y ahora leo esta y veo que hay notables diferencias. Está más cuajado. Congratulations compare.
Solo una pregunta, a leer la reseña me preguntaba si freak tiene el mismo significado allá que aquí en el bronx. Eso no me queda claro broder. A qué alude exactamente robles con “freak”.
R,
El libro de Robles es bueno y lo recomiendo. Lástima que no se le haya tomado muy en cuenta en los balances del 2007. Otro libro, a modo de sugerencia, que sería bueno que reseñen en Porta 9 es Día de visita de Marco Aviles. Esos dos títulos son los mejores de los varios de crónica que se han publicado en estos dos últimos años.
EUL.
Sí, Ugarte ta manejando su floro mejor que en sus otros textos pero igual la reseña no me va a hacer comprando ese libro nicaragua.
Ahí ha faltado más palo, causita. Chancar un poco más. O sea, y esto fuera de huevadas, ¿por qué no cogiste lo previo, es decir de dónde surge este tipo de textos, su repercusión a partir de la “nueva” crónica impuesta por los periodistas-economistas de Etiqueta Negra? Ahí tienes el caso de Titinger, Toño Angulo. Investiga pe, trabaja.
Consejo de amigo. Tómalo suavena.
P.D.: Un saludo pa toda la gente rosada de mi querido Sport Boys.
Esta reseña es permisiva y hasta sobona con un libro que expone y resume lo que todos ya sabíamos. No hay mayor investigación en éste, mucho ruido y pocas nueces. Ugarte da con palo y después es una mansa paloma…
Ta bien, pero lo que dice El bravo del Llauca es cierto: la “nueva” crónica impuesta por los periodistas-economistas de Etiqueta Negra es nefasta. Crónicas, las de mis tiempos.
Ya pes Ángles juégatela por descubrir la verdad de esa “cofradía literaria de circo Beat”, de esos “poetas malditos del Haití de Miraflores”. Jaja
Ahora caigo por Lima, jóven Ángeles, te paso la voz para ir a tirar piedras en Venezuela y chuparnos unas chelas en “La curva Azul”.
Salutes
porqué hablan tan feo de Juan Francisco si es tan guapo?
nosotras lo hemos visto ahí por Larco, también escribe bonito.
malos!!!!!!
Hola. Me ha dado algo de desconcierto eso de los cronistas-economistas. Quisiera que me lo expliquen. ¿Qué quieren decir? ¿Una mezcla entre Kapuscinski y Kuczinsky? Explíquense, chicos. Ah, ¿cuáles eran las crónicas de tus tiempos, hombre de la luna?
Supe en Luces que esos cronistas-economistas acaban de estar en un encuentro internacional en la Feria de Bogotá. ¿Cómo los llamaron sin son “nefastos”?
De acuerdo con el Bravo del Llauca y con El hombre de la luna (que por fin la chuntó). Fácil pues Benito, EN se está armada con muchos tijeretazos, publica refritos de nombres conocidos y vende, en eso radica su “éxito”.
Mis parceritos:
aquí me animo a dejar mi comentario después de tiempo, ya que estaba deprimido. Ni vallenatos quería escuchar. Pero no tanto por el juicio de la U y que me quieren meter a cana. Tampoco por el papelón contra la San Martín, que nos dio más duro que ese flaco Ugarte al libro anterior. Sino porque estuve leyendo Bombardero y hasta ahora no me recupero. Me dolió más que los tabazos de mi compadrito Cafú Salazar en los entrenamientos. Pero no porque el libro sea desgarrador, sino por las 80 lucazas que me costó.
Por otro lado, mis paisas, no sé qué será eso de Etiqueta Negra que hablan. Pero como no hay negra mala, la buscaré. Después de Bombardero y la goleada del miércoles, espero que la vida no me maltrate más.
Con afecto,
El “Potón” Montaño
Ya, Barth. Pero no entiendo qué tiene eso que ver con lo bueno o malo que sea el libro de Robles. Creo que la gente comenta sin haber leído nada. En El Mundo de España mencionan Lima freak entre lo saltante de la crónica latinoamericana actual.
Acá está el enlace:
http://www.elmundo.es/papel/2008/01/14/cultura/2304783.html
No he leído el libro, pero creo que ningunear es fácil.
El encuentro de Bogotá es organizado por la fundación de Nuevo Periodismo Gabriel García Márquez. No es requisito ser bueno para estar allí, sino ser parte de la fundación. Un cronista de verdad, pues el inacabable Jorge Salaza o el sinuoso Guillermo Thorndike.
Juan Francisco Ugarte muestra un punto débil en sus reseñas: falta de coherencia. Al libro de J. Thorndike lo masacró, en cambio al de Robles lo aborda descriptivamente, faltó mayor rigor en su reseña.
Buen blog.
Un saludo para Benito Robles.
Ja.
Ja, por favor, esta recua de neocronistas son como el nuevo cine peruano: farandulero, criollazo, atorrante, snob y naif. Escriben sus crónicas para que aguanten una sola lectura, claro, pero una lectura popular (por el tema, pes). No jodan, que Etiqueta Negra es una revita que se mantiene por la tira de poseros que la compran (o se suscriben) por tener tema de converasación en las “reus” de La pacífico, la USIL y La de Lima (locazo, brother). Y lo peor de todo es que esta manga de paranoides aumentan.
Sino, mi querido Benito, nos cruzaremos en alguna presentación en Ksa Tomada, para beber un cafe con aroma a pipirisnais, y hablar de cómo Tula la hizo (porque es un ejemplo de nuestro Perú) y si el roche familiar de los Tudela es de interés nacional.
No pes.
Salutes
Veo a la pipol de antes, los más bravos. Pero sin duda quien más se dejaba extrañar era el Potón, caray. Un saludazo, comparito, a pesar de que seas medio mañosón y mafioso. Gente como tú pe, se necesita acá, no como ese EUL. Chess! Ta que bien tela su floripondio.
Hablando de la reseña, hay que meter más tava, así como con la Jen. Hay que entrarle con cuchillo limpio nomás. Las cosas como son pe. Un saludo, y ya los veré, gentita, de nuevo por acá.
No sea tan resentido, estimado Hombre de la luna. Tómese una chelita, relájese, y apórtese con algunas nenitas que ando algo necesitado. Y ya no se arruge más.
ese título está puesto para vender nomás. los personajes no tiene absolutamente nada de freaks. si Rafo Léon no se le hubiera adelantado, de hecho que Robles le ponía Lima Bizarra como las huevas.
Ese Benito parece ser unos de esos estudiantes de comunicaciones que rescata todo lo “bonito” que hace cualquier periodista.
Pon primera y arranca nomás oe gilazo. Encima pone un link de El Mundo. No seas iluso, chibolo. En los diarios de derecha de Hispanoamérica (Comercio, Mercurio, Excelsior, ABC, El Mundo, Universal, El País) este tipo de libros naif siempre caen como excéntricos y pajitas. No niego que Robles escriba mal, ojo, sino de que ya esa teoría de la nueva crónica como que hincha un poco las bolognas. O sea bacán que haya su gente cojudona, pero las cosas claras. Y eso fue lo que reclamé en mi anterior comentario. ¿Ta bien o no?
PD: Un saludo pa mi flaquita la Susy en Huarcapoma.
Ángeles, como pal fin de semana ponte el video de Fuji diciendo: SOY INOCENTE !!!
Habla.
Sale Playero, unas Caral a 4 x 10. Sabes que la gente está “aguja”. Y nos buscamos unas comunicadoras cariñosas de SM, pa pasarla bien.
El bravo del llauca es un conocido de Pedrito? O es de la banda de los Noles?
Faite, faite.
El libro de Robles es facilongo pero está bien. Hay para todos, muchachos y muchachas. Respeten el gusto del resto. Y si la reseña de Ugarte no tabea será porque le vaciló el libro. Igual, la gentita de Miraflowers se manya o qué creen.
Ahahah…paja! Pero no te pases, tampoco, no es para tanto.
Disculpa, Juan Ugarte, he leído el libro y tu posición me parece exagerada, creo que te estás dejando impresionar.
Lo que pasa con el amigo de todos es que envidia la inteligencia de Juan Ugarte…VAMOS, JUAN LA GENTE DE PUENTE CAMOTE TE APOYA!!!
Ese fan! ya te me vas adelantando. Bien que estés metido en este blog, buena reseña también pero ten cuidado con las últimas palabras que escribas que te pueden voltear y hasta como dicen aca, dar a palazos.
qué sarta de resentidos y fracasados vilipendia a un crítico por elogiar “mucho” un libro. Piden palo y taba!! Encima hablan de “derechas”, como si la literatura tuviera partidos.
No he visto una sola crítica negativa sobre este libro. Pienso comprarlo, aunque eso sí, pirataza…
[…] Polo Campos son puestos a la lupa y analizados por el ojo certero de Juan Manuel Robles en Lima freak, su primer libro. Las consecuencias de este proceso fueron de distinto tipo. Por ejemplo, una […]