May 30
memorias matanceras
Los premios Alfaguara de Novela que preceden al actual tienen una característica común: los protagonistas están inmersos en un conflicto armado de considerable magnitud. En Abril rojo (2006) de Santiago Roncagliolo, la guerra interna de nuestro país; en Mira si yo te querré (2007) del español Luis Leante, la desgracia del pueblo saharaui que lucha por su libertad.
Ambas novelas, construidas sobre la base de historias “recientes”, muestran un universo representativo de nuestra época, una toma de posición frente a ciertas políticas (algo que Leante acepta y reafirma, y Roncagliolo no reconoce del todo). En conclusión, los dos libros abarcan, aparte de la historia de los protagonistas, una situación de crisis colectiva o social.
Chiquita, del cubano Antonio Orlando Rodríguez, es la ganadora del Premio Alfaguara en su versión 2008. Y el preámbulo expuesto en los dos primeros párrafos obedece a que si bien esta novela tiene pequeñas coincidencias con los tópicos señalados, muestra diferencias sustanciales respecto a ellos, diferencias saludables para los fines del Premio que parecía destinado exclusivamente a novelas de una temática específica.
No se aleja demasiado porque la “biografía” de la matancera Espiridiona Cenda (Chiquita) está enmarcada en un suceso histórico: Cuba lucha por independizarse de España. Pero en este caso, a diferencia de Abril rojo o Mira si yo te querré, el destino de Chiquita no está sujeto ni determinado por los acontecimientos bélicos.
Espiridiona Cenda mide veintiséis pulgadas y es más hábil e inteligente que el promedio de sus contemporáneos. Aunque es dependiente de su familia hasta iniciada la adultez, la repentina orfandad la obliga a tomar las riendas de su destino y parte a Nueva York para hacerse famosa: la liliputiense actúa y deslumbra con gran facilidad a los asiduos a teatros y a ferias circenses de fines del siglo XIX.
Formalmente, resalta la técnica que utiliza Antonio Orlando Rodríguez para contar una misma historia (la vida de Chiquita) a través de tres voces. La primera es la voz de la propia liliputiense: contrata a un mecanógrafo para reconstruir lo más saltante de su vida e inmortalizarlo en el papel. La segunda voz es la del mecanógrafo, que después de muchos años obsequia los borradores a un escritor y cuenta con voz propia, a manera de resumen, el contenido de los capítulos que no se lograron conservar. El escritor que recibe los viejos papeles se convierte en la tercera voz y aparece a través de pies de página, la mayoría de veces, para contradecir lo dicho por Chiquita o el mecanógrafo; amparándose en investigaciones documentales.
La lectura de Chiquita fluye con rapidez. No se encuentra escollos de forma ni de fondo que obstaculicen la ilación a lo largo de sus quinientas páginas. Ninguna anécdota es espectacular pero la atención en la historia global se ve reforzada constantemente con los giros inesperados que da la vida de Espiridiona Cenda. Inclusive encontramos pasajes que por un momento se abstraen del estilo realista en que están narrados para volverse exquisitamente fantásticos.
Y es que el cubano Antonio Orlando Rodríguez ha escrito una novela con una protagonista de características atípicas, quizá de allí es que surge la variedad de anécdotas que resultarían inverosímiles o ridículas si recayeran sobre un personaje “normal” pero que acaecidas a una mujer de veintiséis pulgadas despiertan una curiosidad desbordante que nos incita a leer el libro hasta el final.
Antonio Orlando Rodríguez
Chiquita
Alfaguara, 2008
540 pág.
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Por fin salió el tema de los premios literarios españoles en Porta9. Este tema ha sido tratado ampliamente en blogs españoles y en diferentes debates en América Latina. Los premios literarios importantes en España tienen que ver con la conversión de las editoriales españoles en empresas a las que ya no le interesan publicar libros de acuerdo a criterios de valor artístico, sino en función de novedades comerciales en un mercado internacional del libro. En este panorama habría que leer a este cubano y su Chuiquita. No aporta nada a la literatura latinoamericana. Sólo la historia muy comercial de una enana en 500 paginas, sin embargo, haciéndole juega a los intereses de la politica internacional, que son los de las editoriales españoles, editoriales que en realidad son fachadas de empresas transnacionales, este cubano nos induce a pensar a Cuba como enana de circo. Los otros libros van por el mismo camino, el de Roncagliolo es un trhiller sobre Sendero que banaliza el tema y lo mismo pasa con Leante. Discrepo con el crítico cuando plantea que hay una “toma de conciencia” de Alfaguara de mejorar sus premios en vistas a la situacion política internacional y la calidad literaria. ¡Qué tontería! Alfaguara busca vender, y los temas que elige son de critica velada a la violencia politica en Perú, a la Cuba socialista. Venden falsa literatura y al mismo tiemoo son consecuentes con los intereses del capitalismo en el mundo de la literatura en español.
justo lo que esperaba, una reseña de “imparcialidad” martinez. ya era momento de volver a la seriedad en este blog después de la sabana de aguirre y la entrevista al psiquiatra.
Ha vuelto mi compadrito martínez, ta bien, ta bien. Ahora, no creo que haya toma de conciencia (tampoco creo que martínez se refiera a eso) pero este tema es menos comercialón,e so, de hecho.
Desde el Bronx,
R,
Los Alfaguara han sido siempre una estafa. Eso es más que evidente. Qué bien que alguien diga eso ahora abiertamente acá y qué bien que Porta 9 no lo censure.
Parece que esta nueva novela busca revertir esta situación. Voy a leerla. Aunque la verdad esas más de quinientas páginas no me animan mucho. En todo caso, haré el intento. Les comento.
Saludos,
Cada día más grande mi sobrino “Imparcialidad” Martínez. Desde cachorro se veía que la lectura atenta y objetiva era lo suyo. Y guarda que en cualqueir momento sorprende con su primer libro. Tiemblan los narradores jóvenes.
Es muy arriesgado el primer párrafo de Martínez ya que parte de un par de antecedentes que en nada delimitan el criterio para la premiación de las novelas del concurso. Salvo este aspecto, la reseña está muy bien llevada, hay equilibrio y seriedad en su valoración.
Es cierto que Alfaguara todavía no premia La Novela, pero Chiquita puede ubicarse, tranquilamente, al lado de las muy buenas El vuelo de la reina y Delirio.
EUL.
Ese libro es malo, y la reseña también es mala: puro palabreo.
Me has intrigado e interesado, me compraré el libro mañana.
Un detalle, en el penúltimo párrafo escribes “Espiridiona Senda”, pero creo que es con “C”.
Saludos.
Gracias George. Tienes razón. El administrador corregirá el error.
Saludos,
Toy de acuerdo con EUL, es arriesgado lo que se dice al principio pero vale para poner en el tapete un tema delicado y poco tocado en nuestro medio.
Por otro lado, valgan verdades, este premio solo le da su cuarto de hora a los escritores que los ganan. Miren a Roncagliolo, está en nada. Y de los demás que han sido premiados antes, la verdad que ni me a uerdo sus nombres, solo de Restrepo y el nicaraguense que ganó en la primera edición.