Jun 3
el hombre que mira el mar
EL PERSONAJE QUE SE SALE DEL CUADRO
 por Carlos Calderón Fajardo
Al parecer para algunos no ha quedado muy clara la distinción que hice entre novela “artÃstica†y novela “socialâ€. Y otros no quieren que se haga esa distinción Pero lo que no se puede negar es que en nuestra narrativa existen dos corrientes, se las llame como se las llame. En un momento quise titular este artÃculo “Cuando los ornitorrincos se convierten en animales domésticosâ€.
Cuando fui invitado por Francisco Ãngeles a colaborar con Porta9 pensé en un proyecto de una decena de artÃculos con el objeto de reflexionar sobre las obras agrupadas a través de elementos analÃticos con los cuales intentar superar la estéril discusión entre “andinos†y “costeños†(hay gente que no quiere superar ese debate estéril, quizás el motivo sea para que todo se reduzca no un debate literario sino a una lucha clase contra clase donde lo que último que importa es la literatura). PartÃa de la idea que en el Perú existen dos corrientes narrativas: una que pretende expresar de manera realista la vida en el Perú y sus principales problemas sociales, miméticamente o metafóricamente. La otra corriente está compuesta por narradores que escriben cuentos y novelas que no tienen como referente el Perú. Lo cierto es que coexisten estas dos grandes corrientes en nuestra narrativa.
Estoy de acuerdo en que no es exacto decir que la narrativa social no es artÃstica, pero creo que es interesante pensar en qué aspecto está puesto el énfasis. La narrativa que yo llamé tal vez de manera arbitraria “artÃstica†es una cuyo propósito es antes que nada artÃstico, es decir autores para quienes el referente nacional, la realidad social peruana no es lo más importante, incluso es prescindible. Mencionemos obras en concreto: Iván Thays, Las fotografias de Frances Farmer (1992), luego su novela El viaje interior (1999), cuya acción transcurre en Busardo (territorio inexistente, imaginario), y que parece tratarse no un escenario peruano sino más bien de un espacio salido de una novela de Lawrence Durrell. La obra de Thays no tiene al Perú como referente social. Lo mismo ocurre con Casa de Enrique Prochazka, donde el referente no es peruano. Y a esta lista se puede añadir la novela de José Donayre La fabulosa máquina del sueño (1999) o el libro de cuentos Enciclopedia mÃnima (2004) de Ricardo Sumalavia. O cuando el referente peruano existe como en José Güich, gana lo fantástico sobre lo real (ver entrevista a Güich en Porta9). Pero algo similar encontramos en escritores post-2000, como en la novela Habrá que hacer algo mientras tanto (2005) de Ezio Neyra, o en los muy buenos cuentos de Augusto Effio Lecciones de origami (2006). En las obras de muchos autores muy jóvenes casi no se menciona al Perú, y mucho menos con algún tipo de intención social. Por ejemplo, en el interesante libro de cuentos 1922, de Edwin Chávez, cada relato hace referencia a una gran obra de la literatura universal, todas publicadas en 1922. Idea original, qué duda cabe, pero ¿quién falta? ¿Cuál es la omisión que grita? Trilce de Vallejo, que es también publicada en 1922. La intención, creo, es clara en este libro de E. Chávez a partir de esa omisión: eludir intencionalmente el Perú como referente. ParÃs Personal (2002) de Marco GarcÃa Falcón, ocurre en ParÃs, con el añadido que el autor nunca estuvo en ParÃs (es decir, en lugar de contar una historia sobre una realidad vivida, el Perú, GarcÃa Falcón opta por una realidad imaginaria, no conocida por el autor, que es ParÃs). Y Luis Hernán Castañeda (1982) no es un escritor cuya preocupación principal sea la social. El énfasis ha pasado como en muchos de los nombrados de lo colectivo a lo individual. Castañeda es un narrador metaficcional de clara voluntad “artÃstica†y no social. PodrÃa extenderme en muchos ejemplos más. La intención de todos estos libros, empezando por los de Mario BellatÃn, es clara: crear un mundo literario autónomo que se rige por sus propias reglas y cuyo referente no es el de la realidad social peruana.
Esto de los ornitorrincos en los estudios literarios surge a propósito de un libro de Umberto Eco: Kant y el ornitorrinco. Lo que plantea Eco es, escuetamente, lo siguiente: fue Kant el que planteó la necesidad de crear esquemas, clasificaciones, para acceder al conocimiento de lo que existe en la realidad. Se clasifica, para Kant, por similitudes entre especies. La cosa iba bien, según Eco, hasta que se descubrió al ornitorrinco. El ornitorrinco es un mamÃfero con pico de pato y patas palmÃpedas. No existen otros mamÃferos semejantes con quienes ser agrupado. ¿Cómo clasificarlo? Resulta que en la narrativa peruana actual abundan, sobre todo a partir de lo años 90, tantos ornitorrincos, que es necesario estudiarlos con atención caso por caso, porque no pertenecen a la tradicional narrativa social peruana. No son ni “andinos†ni “costeñosâ€.
En este último artÃculo, voy a recurrir a la vieja dicotomÃa aristotélica entre forma y contenido, con el riesgo de ser acusado nuevamente de volver a un viejo debate ya superado. En la narrativa que yo considero con énfasis en lo artÃstico, la preocupación por la forma serÃa mayor que en la narrativa social cuya preocupación esta más por el lado del contenido con intención mimética de lo que se narra. Podemos religar esta reflexión con un debate que está presente hoy en las artes plásticas, ahora que la pintura se está relacionando mucho con la fotografÃa y el video. Esta vieja dicotomÃa, presente en la Poética de Aristóteles, la relación entre forma y contenido ha vuelto a ser retomada. Por ejemplo, cuando Javier H. Carrasco se refiere a “los cauces formales del formalismoâ€. O la especulación entre forma y contenido en el arte contemporáneo en Frederic Jameson (The Cultural Turn, 1998). Podemos decir que en la narrativa social peruana hay una preocupación mayor por el contenido que por la forma, aparentemente serÃa una afirmación ab absurdum porque no habrÃa forma sin contenido y contenido sin forma. Por más formalista que sea una forma siempre tendrÃa algún tipo de contenido. Pero no es tan absurdo si pensamos que lo que habrÃa que tener en cuenta es de qué tipo de contenido se está hablando. Si el contenido es uno que existe en la realidad y con acento puesto en lo social de esa realidad, y que es recreado por el escritor con un mensaje, esto es distinto a algo que se cuenta buscando crear un objeto artÃstico para expresar una verdad humana y no necesariamente social y con mensaje. En estos últimos, los narradores “artistasâ€, el contenido estarÃa dado por la forma misma de la obra y no tanto por el contenido. Escribe Enrique Prochazka a propósito de los cuentos de Augusto Effio: “Si el arte es turbulencia contenida en una forma, uno escribe porque le provoca imponer una forma al mundo, bajo la presión de turbulencias que son propias y a veces, privadasâ€.
Esta narrativa que se pretende más artÃstica que social supone la creación de “realidades construidas†en lugar de realidades sociales convertidas en literatura. Esta introspección formal en la literatura artÃstica acaba resolviéndose en la construcción de espacios literarios imaginarios; es el caso de BellatÃn, Prochazka, Thays, Sumalavia, Donayre, Chávez, Luis Hernán Castañeda, Neyra, Effio, etc. En la narrativa del realismo social, con el Perú como referente social, éste no es metaforizado. En parte de la obra de Vargas Llosa, de igual manera en Zavaleta, la obra inicial de Oswaldo Reynoso (el primer Reynoso), Bryce, Miguel Gutiérrez, Augusto Higa (el Higa joven), Cueto, Roncagliolo, Ampuero, Benavides, Idelfonso, Inocente, Fernando Cueto, etc., todos ellos escriben obras de arte, por supuesto que sÃ, pero el énfasis está puesto en lo social. Entonces el debate “Andinos†vs “Costeños†no es literario. Es social y hasta polÃtico. En narradores sociales como Reynoso o la ultima novela o los cuentos de Urteaga Cabrera, el desaliñado mundo de la calle, social, ha dejado paso a libros de prosa exquisita, de pretensión artÃstica más que social. Los viejos narradores sociales se han convertido, en cuanto al manejo de la “buena prosa†en lo que Plinio, el viejo llamaba mostruom artifiex. Los narradores “artÃsticosâ€, en cambio, se plantean en sus obras la creación de universos simbólicos que son la expresión de universos individuales más que colectivos. Son universos mentales, imaginarios, que en sus extremos lindan con lo fantástico e incluso con la ciencia ficción. En la pintura el personaje se sale del cuadro y se convierte en “instalación†y allà la tensión entre forma y contenido se hace muy intensa. En la literatura artÃstica lo real y lo irreal se entremezclan, o lo real se convierte en irreal (ficción) o lo irreal (la ficción) en real. Como dice J.G Ballard, el equilibrio entre la realidad y la ficción se transformó en el lapso que va de 1979 a 1989. Esto que Ballard lo plantea para el occidente desarrollado, se hace extensivo al Perú. En este lapso, la novela peruana, la tradicional novela social empieza a gestar un cambio de estética (como en la ciencia se produce un cambio de paradigma). Pero la novela social persiste, y dirÃamos con Paul de Man que al confundir el arte con la realidad se comete un error de la ideologÃa. En la literatura que yo llamo “artÃstica†no se alude directamente a la realidad, se le expresa literariamente. El esquematismo kantiano se hace insuficiente cuando uno se pregunta: ¿Qué sucede cuando se debe construir el esquema de un objeto aún desconocido? Podemos acudir a la “tipologÃasâ€. Ihab Hassan afirma “…Lo que denominamos un “periodo literario†a menudo no es en absoluto un periodo: su definición no es sencillamente cronológica, sino también tipológicaâ€. Es en ese sentido que esperábamos intentar definir el tipo de narrativa más artÃstica que social a través de casos.
En este artÃculo final nos detendremos en tres extraordinarios ejemplos ilustrativos para tipificar lo que entendemos por narrativa de voluntad “artÃstica†más que social. Que, cómo se verá, es también social, pero en las que se da la a-temporalización del tiempo ficticio y se abandonan las bases epistemológicas del realismo mimético, imitativos de lo real, tÃpicos del realismo social tradicional, y canónico.
Veamos como la relación forma-contenido en tres cuentos fantásticos que voy a citar y que pertenecen a tres tradiciones narrativas distintas. Son tres cuentos que recurren a un mismo recurso formal: el personaje que se escapa del cuadro. Sin embargo, estos cuentos tienen cada uno una intención diferente. Estos son: ”Ãngel de Ocongate” (Peisa, 1986) de Edgardo Rivera MartÃnez, “El toque decisivo” de Hua Long Dian Jinj (dinastia Song XIX dinastia china), y el cuento “Mil gotas” de César Aira (Sarita Cartonera, 2004).
El cuento de Rivera Mártinez es una obra de arte. Probablemente este pequeño cuento sea uno de los más bellos y logrados cuentos de la narrativa fantástica latinoamericana. Rivera MartÃnez (1933) es un orfebre de la prosa, y gran narrador artista en su obra cuentÃstica, pero también un brillante narrador social en su novela PaÃs de Jauja. ”Ãngel de Ocongate” es el soliloquio de un ángel danzante. Es uno de los cuatro ángeles danzantes en el friso de un anaquel en una iglesia. Los ángeles visten esclavina, jubón, sombrero de plumas, tahalà y botas, son como ángeles que aparecen en lo cuadros de Pomata y Cuzco. Pero en el friso sólo hay tres, falta uno. Este ha salido del cuadro luego de ser alcanzado por una centella y es el que narrador del cuento, alguien tomado por los demás como un danzante sin memoria que hace mucho tiempo que camina. Un demente. El cuento es una especie de lamento del danzante que se salió del friso. Es un cuento de gran lirismo, de una gran belleza artÃstica y a la vez de una gran intensidad dramática. “Es sombra. Apagada sombra. Y ave negra que no se sabrá nunca la razón de su caÃda, sin termino en su soledad, en su crepúsculo, en su exilioâ€. El danzante que se salió del friso y que camina errante, no recuerda ya ni a su padre ni a su madre ni a la tierra en que vino al mundo. Se pregunta si alguna vez tuvo un nombre, una casa, una familia. No entiende por qué sus manos son tan blancas y su hablar no es de misti ni campesino. Encerrado en sà mismo, la figura errante no puedo acordarse del comienzo ni avizorar el fin. El Perú está ahà en su soledad, en su extravÃo, pero en un cuento metafórico, lÃrico. Lo social se realiza en la forma artÃstica, en un cuento corto que es fantástico y no realista.
El toque decisivo es un cuento de Hua Long Diang Jing, escritor de la dinastÃa Song que reinó en China de 960 d.c a 1279. El cuento relata una historia sobre el pintor Zhang Sengyou, experto en pintar figuras y dragones durante el reinado del emperador Wu Di. Wu Di le habÃa encargado a Zhang Sengyou pintar murales en los templos budistas (los cuadros son en un muro como en el cuento de Rivera MartÃnez). Cada vez que el emperador añoraba a sus hijos que habÃa nombrado gobernadores en diferentes lugares de China, enviaba a Zhang Sengyou a retratarlos. Los cuadros eran tan realistas, que creaban en el emperador la ilusión de ver a sus hijos en persona. El pintor pintaba también dragones (animales mÃticos muy importantes en la cultura china), pero sin pupilas. Cuando le preguntaban al pintor porque pintaba dragones sin pupilas, contestaba Zhang Sengyou que de hacerlo el animal lograrÃa alma y se alejarÃa volando. Era absurdo, nadie le creyó. Lo presionaron a que le pintara pupilas a dos dragones. El pintor lo hizo, y entre rayos y truenos los dos dragones se salieron del muro y volaron al cielo. Los curiosos vieron como los otros dos dragones sin pupilas permanecÃan dibujados en el muro, porque los otros dos, ya se habÃan perdido de vista. Cuál es el mensaje del cuento. ¿Es social? ¿Es moral? Es un cuento de una enorme sugerencia. Es literatura. Cada quien lo interpreta como pueda o quiera.
Finalmente tenemos el cuento del narrador argentino César Aira (1949) “Mil gotas”. La historia es la siguiente: la imagen de la Gioconda desaparece del cuadro. El cuadro es llevado al laboratorio y sometido a toda clase de exámenes sin que se encuentre signos de haber sido raspada ni frotada con ningun ácido, la pintura está intacta. Sólo se encuentran unos agujeritos de un milÃmetro de diámetro. El cuento se hace extraordinariamente fantástico cuando el narrador dice: “La explicación de lo que habÃa pasado era perfectamente simple: la pintura habÃa revertido a gotas de pintura viva, y las gotitas se habÃan ido a recorrer el mundoâ€. De allà el cuento es verdaderamente delirante, porque es la historia de las aventuras de las gotas que se dispersan por los cinco continentes. Cada gota vive en el cuento una historia absolutamente extravagente, errática, humorÃstica. En la narrativa artÃstica, la narración se aproxima a la poesÃa, la narrativa hace uso de recursos poéticos. En Rivera MartÃnez, el cuento es un poema lÃrico. En Aira, el acercamiento es al surrealismo. Asà como en Apollinaire hay la búsqueda de lo imprevisto -en la poesÃa de Apollinaire se mezclan imágenes disparatadas-, en Aira son situaciones narrativas disparatadas las que viven las “gotas†en las que se ha convertido la figura de la Gioconda. Hay una fantasÃa imaginativa en la que triunfa lo burlesco. La narrativa al negar lo real, se mueve dentro de lo irreal. En Aira hay un gusto por lo insólito. Y aparece un elemento que es fundamental de la narrativa artÃstica: el humor. El humor disparatado es una técnica surrealista por excelencia. En el cuento “Mil gotas” la invención de lo desconcertante acerca al cuento al surrealismo. Es la historia de las aventuras de las “mil gotasâ€, una más increÃble que la otra. El cuento termina con la siguiente frase que creo resume mis tres artÃculos en Porta9: “Pero las gotas que hollaban los lÃmites fantásticos de la realidad… seguÃan en la realidad, y no podÃan evitar la melancolÃaâ€.
Con este tercer artÃculo, suspendo mi colaboración como articulista quincenal en Porta9. Es decir, me salgo a medias del cuadro. Esto se debe a que debo concentrar mis fuerzas en compromisos literarios que he asumido, y que me sujeta a entregas en fechas perentorias. Agradezco a las personas que con generosidad y comprensión hicieron comentarios a mis artÃculos. De cuando en cuando les caeré en Porta9 con un artÃculo tedioso como el anterior porque creo que a algunos lectores les gustarÃa que lo haga, pero sin demasiada frecuencia para dejar sitio a colaboradores más jóvenes.
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Cuando dice “de cuando en cuando les caeré en Porta9…” ¿de qué espacio de tiempo estamos hablando? sus lectores le estaremos esperando; yo por ejemplo, la primera en fila.
Por otro lado, y para referirme a su artÃculo, estoy plenamente de acuerdo con usted en que debemos dejar de lado esta discusión de andinos y criollos. No se consigue otra cosa que separar a nuestros escritores en bandos y ningunear a otros.
Por último, me parece muy sugerente que se retire de la página con este abanico de maravillosos relatos sobre personajes que se salen del cuadro, ¿debemos interpretar ésto como un guiño? En todo caso, le deseo suerte en sus proyectos. Vaya con Dios y vuelva con Él.
No pes tÃo CCF, no puede dejar asà a sus lectores. Se le va a extrañar en esta página. Sus hinchas confiamos en que su regreso será pronto.
R,
Deberian pagarle a Calderon Fajardo para que siga escribiendo este nivel de articulos, rara avis, en la contemporaneidad literaria peruana plagada de chibolos (menores de 35)bloggeros, ignorantuelos y sobre todo figurettis!
Me parece interesante la analogia con la pintura que usted hace para este asunto del fondo y el contenido. Yo pinto y me gusta escribir. Entonces usted ha tocado justo en un punto que me interesa. Indudablemente que el paso de la pintura figurativa al arte abstracto define el arte moderno. ¿Pero la literatura moderna en el Perù se define por el paso de una literatura màs preocupado por la forma que por el contenido? Pienso que en eso la cosa no me queda clara. Cuando pinto me parece que pintar un cuadro figurativo, es algo que ya no puedo hacer. Pero cuando se me antoja escribir un cuento si no cuento una historia sobre un hecho humano significativo siento que lo que he hecho es artificial. Creo que pintura y literatura son dos lenguajes diferentes. Por ejemplo, Miró o Kandisnsky o Paul Klee, crean un mundo plástico propio, que es una realidad en si mismo, que renuncia a la figuraciòn de la realidad, pero me pregunto si se puede escribir cuentos o novelas que son palabras hermosas juntas sin vida, sostenidas sólo en su forma.
En cuanto a su salida temporal definitiva de Porta9, es lamentable, pero lo comprendo. 79 comment para Leonardo Aguirre y 82 para la señorita Thorndike y solo 2 comment para su artìculo, es casi como que los lectores de Porta9 le està n diciendo adios.
Es una là stima, pero esa es la realidad, mi muy estimado CCF.
cómo, asà era? me comentan poco, entonces me quito? me compran pocos libros, dejo de escribir? si su intención es ganar el favor popular, mister, pues se equivocò de vocaciòn, me parece
Un artÃculo imperdible, de primera.
Carlos Calderón Fajardo no se ha despedido de Porta9. Su columna entra en receso temporal porque está dándole los toques finales a su última novela, La noche humana, que será publicada por Petroperú en los próximos meses.
Carlos es de la casa, asà que aprovecho para desearle el éxito que se merece con su nuevo libro, y en un tiempo lo volveremos a tener por aquÃ.
Saludos a todos los comentaristas,
Francisco
Los buenos textos no necesitan ser masivos, o que los comenten de ese modo; a no ser que lo crea un demagogo de la estadÃstica.
79 para aguirre, y 83 para thorndike; qué estupidez por dios.
Tengo la ligera impresión que cuando Carlos habla de Angel de Ocongate, en cierto modo aboga por una literatura donde ambos elementos, el social y el artÃstico, se dan en total armonÃa: un factor contribuye a la relevancia del otro. No es una casualidad que aquà se refiera a Rivera MartÃnez, cuya prosa, tan extraordinaria y sutil, se convierte en el vehÃculo idóneo de una experiencia social y vital. Renunciar al realismo, dedicarse a una literatura del “yo”, imponerse la tarea de crear un mundo propio y subjetivo, no garantiza la calidad de una obra; asà como nutrirse de la realidad no es de ninguna manera un pecado que condena a las obras al infierno del olvido.
Nuestro querido Agreda tiene e veces la virtud de decir las cosas abiertamente. Al hablar de Castañeda dice que tiene una buena prosa, pero que carece de historias que contar. En dos palabras: le falta vida, calle, experiencia. Tal vez éste sea el drama de muchos escritores jóvenes peruanos. Leyeron mucho, imitaron hasta el cansancio, fueron capaces de crear algo relativamente propio, pero carente de palpitación. Ampuero ha dicho de BellatÃn: “Me deja frÃo”. Tal vez Aguirre quiso decir lo mismo sobre El inventario de las naves. El tiempo dirá si tienen algo de razón. Yo sospecho que sÃ.
La juventud se apresura y tiene hambre de gloria. Algunos de nuestros jóvenes escritores creen realmente haber encontrado la piedra filosofal y se alucinan como el próximo Joyce, como aquel que habla latÃn y hoy se pasea por los valles suizos. Otros ya escriben sus memorias, como el inefable Coral, como si los episodios de su vida fueran dignos de figurar en la historia. Calma hubiera pedido el poeta.
TÃo Rico es escéptico. La literatura de las nuevas generaciones tiene que partir de la humildad y ser consciente de sus limitadas perspectivas. Despotricar contra la novela total, hacer elogios desmesurados del fragmento, sentenciar la muerte del realismo, son señales de impotencia, piedras con que un enano pretende apagar la luz que mana desde un altÃsimo faro. Los puntos de referencia son demasiado altos. Los cachorros no son tales. DifÃcil que aparezca un nuevo Vargas Llosa. A ese periodo de fervorosa creación de la segunda mitad del pasado siglo, le tiene que suceder un periodo de tranquilidad y conformismo, de creaciones medianas.
Sobre la novela de Calderón Fajardo, hay algo que quisiera comentar. Petroperú, como saben muchos, no es un canal masivo de distribución en cuanto a literatura se refiere. No se hallan, por lo general, sus publicaciones en las grandes librerÃas: las recopilaciones de Gonzales Vigil, por ejemplo, ya no se encuentran. Los premios Copé (poesÃa, narrativa) hay que ir a Relaciones Corporativas (antes Relaciones Públicas) a comprar, o esperar alguna Feria del Libro.
Ahora, si la situación va a cambiar desde ahora, pues bien por ello, sólo asà podrÃa la novela de Calderón Fajardo ser conocida apropiadamente.
Estoy de acuerdo con Chauchilla. El número de comentaristas que un artÃculo o ensayo genere, no define la calidad del mismo. He leÃdo los comentarios que muchos dejaron a ciertas personas y la mayorÃa es en contra, puro maleteo nomás. En cambio, todo lo que el Sr. Calderón ha publicado en esta página ha rebotado en diferentes blogs y medios de comunicación, precisamente por la importancia de los temas tratados. Oséa, eso de los comentarios es completamente irrelevante. Hay mucha gente a la que simplemente no le gusta dejar comentarios, pero sà lee atentamente.
Si Petroperú no tiene un sistema eficaz de promoción a los libros que publica, o no se ordenan suficientes libros, no hay problema: siempre se puede buscar otro editor. Y si nos preocupa no encontrar los libros del Sr. Fajardo ¿por qué no ordenamos los libros por adelantado? Si se da la iniciativa, yo me apunto con dos. Otra solución serÃa estar pendientes de la fecha de presentación del libro y acudir personalmente a comprarlo. Pero una cosas sà les digo: ¡yo no me pierdo el libro!
Calderón Fajardo, es el unico colaborador de Porta9 que hace disecciones literarias, como se subtitula el blog. Si deja el blog los demas son sólo reseñistas o està n en otra cosa. Ahora hablemos del artìculo de CCF. Es una lástima que lo que propuso, la diseccion de los nuevos narradores caso por caso, no se ha dado. En las antologias “Disidentes” y “Nacimos para perder”, se agrupa a escritores que son desiguales en calidad. Pienso que Calderòn Fajardo, que estaba haciendo una introducciòn a lo que èl llama narradores “artìsticos” comete el mismo error. Juntar todos los ornitorrincos. Pueden tener picos de pato todos, pero hay diferencias de calidad literaria. Creo que Castañeda y Effio son muy superiores a Ezio Neyra, por ejemplo. En cuanto a los sociales pasa lo mismo. Gutierrez es superior a Reynoso, y Rivera Martìnez es mà s que Higa. Es decir cómo englobar dejando las diferencias de calidad entre un narrador y otro. Por desgracia en el Perù no existe crÃtica literaria que nos oriente en este sentido. Todos solo hacen listas.
La lectura de este artÃculo me deja dos sensaciones. La primera, que CCF es un gran lector, con criterio fundamentado. La segunda, que tiene nivel para callar las crÃticas. He vuelto a leer el anterior artÃculo y de verdad no le veo la razón que llevó a Paolo de Lima, Thays y Faverón (en ese orden) a refutar en framnetos de post una idea desplegada en más de 1000 palabras. No esperaba que CCF explique lo que quedó claro en su anterior artÃculo, pero el hecho de hacerlo demuestra que estamos ante un escritor decidido a polemizar como tiene que ser: con inteligencia, argumentos y buena escritura.
Espero que no pase mucho tiempo para que vuelva a escribir en este blog.
Saludos
EUL
Excelente artÃculo. Los artÃculos de Calderón Fajardo son únicos porque son muy entretenidos, muy imaginativos, en cuanto a combinar ingredientes, a comparar, como lo hace con los tres cuentos fantásticos. Creo que él, con gran elegancia nos está diciendo ¨que se sale del cuadro¨, pero sus lectores esperamos que vuelva. Tebgo la seguridad que no vas a seguir deleitando.
“muy entretenidos, muy imaginativos”? cómo? nadie niega que haya fondo en este artÃculo, pero forma? ahà está justamente el problema y eso es lo que desanima a los lectores: no tanto la sustancia o la extensión de los textos sino el estilo…
Parece que el amigo CCF, tiene un enemigo, el comment de Linux y el de Madagascar, provienen de la misma persona. ¿Quién puede ser? Alguien a quien no le gusta lo que dice CCF. Explicate pe, Madascar (Linux) ¿cuáles con las fallas de estilo de Calderón Fajardo? Más bien tu estilo es parecido al de Linux. Los dos comienzan haciéndose una pregunta maleteadora. Linux dice: “¿Cómo, asi era?” y termina diciendo que CCF se ha equivocado de oficio. y Madagascar también empieza con una pregunta: “¿Muy entretenidos? ¿Muy imaginativos? y termina diciendo que CCF. no tiene estilo.
Espero Ãngeles que no censures este comment. Es muy interesante Linux/Madagascar.¿No te parece?
Querido Carlos. Sé que cuando leas mi nombre me reconocerás enseguida. Nos cocimos en el colegio y fuimos amigos en la Universidad. He leìdo alguno de tus libros y creo que eres un gran escritor. Lo que no encaja en verte en blogs. No te imagino ni siquiera sentado delante de una computadora. Y mucho menos leyendo comments. Pero si los lees no le hagas caso a los que te insultan gratuitamente. Tú sabes que en la literatura peruana hay mucha mediocridad. Y quiero darte un consejo: no te fies de los que se dicen tus amigos, no lo son. Tampoco de los que crees tú que son tus amigos. Y no esperes nada de los que fueron tus amigos, ya no lo son, pregùntale a Ivo.
Y espero tu libro “Playas” No creo que nadie conozca la playas de Lima como tú. ¿Te acuerdas cuándo ibamos a pescar chitillas en el Bufadero de San Bartolo. Un abrazote. Pepe Lucho.
Con mas lectoria de escritor, que de academico recalcitrante encarcelado en sus propias rejas, Calderon Fajardo demuestra que es un creador pero a la ves alguien con una opinion, y creo que no deberian buscarle la pata coja a alguien que aporta con sabiduria e inteligencia nivel al debate de las ideas en la literatura peruana. Estamos en nuevos tiempos, surgen nuevos paradigmas y escritores, no solo en el Peru,sino tambien como recuerda CCF en el exterior, cuando trae a colacion autores como Amos Oz, dueño de un realismo hibrido que desacomoda muchos antiguos modelos, echo al que tampoco hay que darle la espalda. Las flojas dicotomias, y estancos criticos con las que se regodean los escrtores de siempre y sus criticos ya no van. Creo que no solo deberia intervenir CCF, sino otros referentes de peso para enriquecer nuestro conocimiento sobre nuestra literatura, pero eso si, profundizando, no partiendo con prejuicios como los a veces vistos por Fernando Ampuero con relacion a los andinos. ¿Donde esta Niño de Guzman, Reynoso, Gutierrez, Carmen Olle, Gregorio Martinez, por decir algunos nombres, donde estan para hablar en este debate? ¿o se lo dejamos solo para los chibolos? el panteon mata en vida.
Señor Pepe Lucho ¿Hasta cuando vamos a ver con prejuicio a la internet? no solo es digno este espacio para los jovenes, ni para los escritores que paran en el messenger, sino para todos aquellos que buscan un espacio, un lugar en democracia para tratar temas que nos interesan como el qeu atañee a la literatura, en un pais que desde sus organos tradicionales de difusion de cultura, o desde su revistas, sacan a la gente de siempre, medios como este, resultan provechosos para oir mas voces, muchas veces con opiniones interesantes, pero que no tienen tribuna para hacerlo. La internet no solo produce basura como en otros blogs, sino que PRODUCE ESPACIOS CULTURALES ALTERNATIVOS tambien. Lo que hace CCF es un modelo, como dije, que deberia repetirse con mas escritores.
Saludos.
Felicito a CCF porque siempre nos está entregando artÃculos maestros, el blog gira entorno(y depende)de lo que aporta (creo yo)Carlos. No es justo amigo, que le haga esto a las personas que lo admiran, dejarnos sin sus notas en porta9 es una castigo. ¿qué será de porta9??? Espero que su retirada temporal no duré mucho, lo estaremos esperando ansiosos. saludos y un abrazo.
GCB