Jun 23
la lima de ampuero
Para la crítica, “Taxi Driver, sin Robert de Niro” es uno de los cuentos que más destaca del conjunto Malos modales que publicó Fernando Ampuero en 1994. La historia se trasladó al cine traduciéndose en un corto. Luego se quiso ampliar el guión para rodar un largometraje. Y le encomendaron la tarea al mismo autor. Sin embargo Ampuero no hizo el guión, a cambio, y sobre la base del mismo cuento, escribió una novela: Hasta que me orinen los perros.
Pero Ampuero es, sobre todo, un cuentista. Lo ha dicho él. Y quizá por eso esta novela no ha alcanzado la brillantez del relato que le dio origen. Hasta que me orinen... cierra la “trilogía callejera de Lima” del autor, iniciada con Caramelo Verde (1992) y Puta linda (2006). Coincido con Javier Ágreda cuando señala que Hasta que me orinen… se sitúa cualitativamente entre las dos anteriormente mencionadas.
Alberto es un contador que pierde su empleo, compra un auto y trabaja como taxista. Un estereotipo de la sociedad peruana. Hasta ahí, nada particular. Pero ya pasaron varias páginas. Muchas páginas.
La mujer de Alberto es policía y se hace de la vista gorda mientras su marido se dedica a la venta de pasajeros alcoholizados. Alberto se codea con delincuentes avezados. Pero el lenguaje utilizado en los diálogos se erige acaso como el talón de Aquiles de la novela. Hasta que me orinen… se esfuerza por retratar una Lima caótica, monstruosa, inhabitable, pero incluye en las conversaciones de los personajes vocablos inverosímiles para su condición.
Pero Fernando Ampuero es un cuentista. Un destacado cuentista. Y las mejores páginas del libro dejan entrever precisión en las sentencias de lo narrado. Salvo los diálogos aludidos, la historia es llevada con un estilo depurado y logra captar la atención del lector. Mas esta división que obedece al lenguaje –la de los diálogos y el resto de la narración– no es la única. También en la historia se diferencian dos momentos. La primera parte que constituye una extensa presentación de los personajes, y la segunda, donde las acciones toman el protagonismo y la lectura se vuelve ahora sí atractiva. Hasta que me orinen… no tiene un buen arranque. Y más bien cuando la fluidez de las anécdotas ya empieza a tomar un vuelo muy interesante, la novela culmina.
En la segunda parte, la vida de la mujer policía y sus angustias femeninas de futura madre se inserta con más frecuencia en la narración. La “empresa” del taxista se constituye con local estable y hasta se maneja un libro contable en el que se registra las ganancias. ¿Es posible la convivencia de delincuentes bajo un régimen empresarial donde cobren un sueldo quincenal o mensual? En la novela, sí. Y es justamente esta estructura delincuencial organizada la que le da el carácter de originalidad del que adolecía la novela al inicio. Ahora, si es verosímil o no, va a depender del lector y de cuánto conozca éste las calles descritas por Ampuero. Yo creo que es una Lima posible.
Hasta que me orinen… se empeña en convencernos de que Lima es inhabitable. Se menciona varias veces la monstruosidad de una capital inundada de asaltos y asesinatos. Y los taxistas recorren las avenidas tasando a borrachos, potenciales víctimas que abundan los fines de semana. ¿Cuál es el fin de proyectar esta imagen de podredumbre citadina? ¿Enmarcar en un contexto y justificar la convivencia de un delincuente y una policía? En la novela, la corrupción de Lima es tan abrumadora que de a poco se convierte en un acto socialmente aceptado. ¿Logra la novela sumergirnos en esa atmósfera? En la mayoría de pasajes, sí. En otros, no.
Fernando Ampuero
Hasta que me orinen los perros
Planeta, 2008
159 páginas
16 Comments so far
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¿Ampuero? Se trata del mismo que una vez dijo esto ante cuatro gatos?:
“…una cosa es un autor pesado y aburrido, y otra un autor difícil. Yo leo de todo. Me encantan autores barrocos como Faulkner y Lowry, y hoy estoy leyendo a Jonathan Littel. Dicho sea de paso, acabo de presentar a un escritor extraordinario y que será muy difícil para un lector no entrenado. Es el talentoso César Gutiérrez, que ha escrito Bombardero, una novela posvanguardista en clave de poesía exaltada y que no luce muy comercial, pero yo la recomiendo a quienes gustan de la buena literatura”.
Alguien que dice tremenda sandez no tiene ninguna credibilidad.
He vuelto!
Y salvo mi discrepancia con el calificativo de “buen cuentista” que se le da a Ampuero, no hay mucho más que decir después de leer este comentario. Mis respetos para Imparcialidad.
Martínez señala que la “Lima de Ampuero” es “posible”. Yo que me paso por los bajofondos capitalinos desmiento esa afirmación. Mi tío Ampuero no conoce la verdadera cara de esta ciudad, así como la mayoría de palomillas de ventana que acá comentan. Un punto menos para mi comparito Martínez.
Tema realista el que trata la novela, pero me pregunto en que otras ciudades tambien existira la “comercializacion” de borrachos. Asi como en Miami hay un “Azangaro” (no recuerdo el nombre de la calle)para los inmigrantes ilegales, que bueno sería poder exportar a estos taxistas para que en otro lado los pongan en “vereda” y reciban su merecido y asi poder andar con mas tranquilidad en Lima.
Oe oe Bendito de Larcomar. No te metas con la credibilidad de mi tío Ampuero. No será excelente escritor pero es honesto en sus declaraciones. Como cuando habló clarito de Gutierrez Miguel en la entrevista que le hicieron acá.
Pd: Cambiate de nombre o te doy vuelta.
ese libro es lo peor que he leìdo en narrativa en los ùltimos 5 años. creo que don martìnez ya se pasò de imparcial. un mamotreto no merece imparcialidad, merece pierna fuerte, no hay otra.
¿La pregunta a hacerse es por qué entonces lo publica Planeta si es tan mal escritor? Ampuero es uno de los pocos autores peruanos pirateados. Al mismo tiempo es también uno de los pocos novelistas nacionales que ha accedido al mercado español sin haber ganado un premio. Lo que pienso es que en Ampuero ha habido una evolución. La Lima literaria de Ampuero ha cambiado con los años. La primera “Lima” de Fernando Ampuero, es la de su primera época, cuando publica “Miraflores Melody” Novela experimental, una especie de intento, a lo “Bombadero”, de venguardismo experimental pero en los 70. Son muy parecidos los casos del Bombardero y Ampuero, y también su personalidad, y su extraccion de clase. Pero el Ampuero de la trilogía, es el Ampuero ya recorrido como periodista, que sabe que hay que escribir un libro sencillo, con un tema callejero que impacte, para captar a cierto tipo de lector, que compra libros fáciles de leer, sobre submundos sórdidos: putas, cambistas, secuestradores, (¡que emocionante!) que no conoce, que no le represente muchos problemas para una cabeza que no quiere esforzarse en pensar. Y Ampuero logra lo que quiere: vende. Lo publican en Planeta, porque los libros de Ampuero que apuntan a un sector A/B de la sociedad peruana, venden, y parece que venden también en España. Pero a pesar de las similitudes entre el Bombardero y Ampuero, el Bombardero no vende, por más que el propio autor nos diga que es el Joyce peruano. El Bombardero ha tenido muy mala suerte, y da pena que él no se dé cuenta. El primer libro de un escritor no debe ser alabado en exceso, porque eso se convierte, luego, en una traba para escribir con libertad. Pero nunca se sabe en la vida. Es posible que de acá a unos años el Bombardero, el vanguardista, se transforme en un especie del Ampuero de la trilogía: sencillo en su estilo, y mediocre en sus temas, que sacrifica su talento con el único objeto de vender.
No traten así a la prosa pulcra de mi maestro Ampuero. Es cierto que no conoce del todo la ciudad de la que habla el Maldito, pero eso es compensado por el estilo a lo Carver. Un lujo tenerlo entre los mejores escritores latinos. Viva el Perú!
Esta es la reseña más franca que he leído acerca del libro de Ampuero. Javier Agreda también está por ahí, pero acá le sacan la michi. Salud por Porta!
Resulta ahora que la primera “Lima” de Ampuero, la de Miraflores Melody era experimental, “una especie de intento a lo Bombardero”. El tío Congrains también se quiere subir al coche de lo experimental, “a lo Bombardero”. Qué curioso que todos quieran parecerse a ese libro. ¿Tan bueno es?
A la gente le gusta estar en el chanchullo. Eso es lo que pasa.
La literatura experimental ya fue hace mucho tiempo, salvo en países que llegan a lo nuevo con retraso de muchos años. Murakami, Pitol, Oz, Coetze, Piliph Roth, Pamux, Bolaño, Vargas Llosa, Fuentes, Kundera, Toni Morrison, Saramago, etc, etc. no hacen literatura experimental, y las novelas últimas de Congranis son un caso muy especial, dificil de calificar como novelas de ciencia ficción o como novelas experimentales, y mucho menos vanguardistas. Y esa Bombardero es un bluff, no vale la pena hablar tanto de ella.
Si no vale hablar tanto de Bombardero, ¿por qué hablan de Bombardero? ¿Por qué Leo Aguirre, por ejemplo, emplea dos de cuatro de sus columnas en Dedo Medio para referirse a ella? Yo la leí y me parece un libro brillante, delicioso y sencillamente increíble.
A Martinez le robaron la novela en el taxi… y tuvo que reseñar otra porque imposible encontrar todo eso que dice en la novela de Ampuero.
No pasa nada con la novela de Ampuero. El cazador de Zevallos solo recicló su cuento y le agregó un par de trastadas y listo el asunto. No hay nada que hacer, Ampuero como escritor, es un buen periodista.
[…] de Página. Otros textos sobre la novela: José Güich, Ricardo González Vigil, Eloy Jáuregui, Jack Martínez. Entrevistas: Francisco Ángeles, Josefina Barrón, Raúl Cachay, M. Eráusquin y C. Sotomayor, […]