Jul 7
entrevista a roger santiváñez
“LA POESÍA ES LA ÚNICA QUE PUEDE OFRECERNOS ANGUSTIA Y LIBERACIÓN SIMULTÁNEAMENTE”
por Denisse Vega Farfán
Son raras las oportunidades en que uno tiene el gozo de encontrarse con un poeta que, además de una obra con intensa construcción plástica, sonora y conceptual, se encuentra totalmente involucrado con la “POESÍA”. La poesía no sólo como producto artístico formal, sino “la poesía, que es cerebro, ala y corazón”, como alguna vez la describió con sublime sencillez J. E. Eielson, ésa que persigue los verdaderos actos humanos. Al leer sus poemas entramos en contacto no sólo con su creatividad, sino con su vida, la visión y compromiso con su tiempo.
Hablar de la poesía de Roger Santiváñez es hablar de él mismo, es constatar que vida y poesía en él son una sola, y es por eso que en cada una de sus entregas poéticas se siente una renovada juventud, un nuevo voto con su existencia y con lo que lo rodea. Desde Antes de la muerte (1979) hasta Amastris (2007), y próximamente en Labranda (de la que gentilmente nos ofrece un poema inédito al final de esta entrevista), no hace y no sigue haciendo más que cantarnos su verdad, enarbolada de insaciabilidad, belleza y gran voluntad.
En esta época consumista, exitista, de degradación ética, en la que -por lo general- las cosas son rápidamente desechables, la lectura he dejado de ser una prioridad y la valoración del arte una virtud en desuso en la vida del ciudadano común. ¿Cuál crees que es el logro de la poesía? ¿Cómo es posible que aún tenga el pie firme en medio de tantos huracanes, en donde aún no se cuenta -por ejemplo- con una conciencia estatal sólida respecto al desarrollo cultural de los peruanos? ¿Acaso sigue siendo la poesía “un texto contra el Mundo”?
Claro, la poesía es siempre un texto contra el mundo. Contra la gran ofensa del mundo –como escribió el gran Pier Paolo-. Respecto al logro de la poesía en esta sociedad que tú tan acertadamente describes, creo que es ninguno. O sea: múltiple y total. Es decir, a nadie le interesa la poesía, es un extraño vínculo entre iniciados, una especie de enfermedad y curación al mismo tiempo. Pero es algo que no muere y que no va a morir mientras exista el corazón humano o simplemente un viento que se pasea por las islas.
En el poema “Noticia” (no recogido en libro) leemos: “Escribir poesía –qué duda cabe- constituye el mayor acto de la lucidez humana”. ¿Por qué concebir a la poesía de esta forma? ¿Qué es lo que nos ofrece la poesía que sólo ella puede hacerlo, que la diferencie de otras artes?
La poesía es la única que puede ofrecernos angustia y liberación simultáneamente, como un mar destrozándose contra los acantilados. Lo alucinante de la poesía –en comparación a las otras artes- es que trabaja con la palabra, con la materia fónica y semántica del lenguaje. Es la voz humana dibujada sobre un papel en blanco. Con las mismas palabras que usamos para decir cualquier cosa creamos nuestra música perfecta. La lucidez de la que yo hablo es la conciencia permanente de la muerte.
A medida que uno va leyendo cronológicamente tus libros, se da cuenta de la severidad que tienes en cuanto al ritmo, lo sonoro y visual; éstos corporizados más profundamente en Eucaristía, con el que siento haces una grieta del resto de tus libros. Además de la necesidad de abreviar el poema, hacerlo medular, abre la sensación de que cuando uno lee el libro no siente en realidad que lo lee sino que lo canta. ¿Cómo juzgas la construcción de esos elementos en tu poesía, de esa “matriz musical” como lo denominaba J. E. Eielson?
Efectivamente se trata de la matriz musical eielsoniana (su obra tuvo y sigue teniendo un impacto considerable en mi). La construcción de versos es inexplicable, es algo que te brota en el instante de la composición. Música que se encadena y se desencadena solita. Te nace de adentro un sonido y tú los sigues. Y lo asocias y lo disocias. Es una especie de pentagrama. Es verdad que Eucaristía marca una ruptura en ese sentido, pero el proceso ya está –de una forma incipiente- en Symbol.
Amastris es un poemario en el que se espiga una poesía contemplativa, loada a la vida y la belleza, pero ya no de una forma convulsionada ni contestataria, sino –digamos- agradecida; que borra casi totalmente el espectro del poeta de Antes de la muerte: ¿es ése el espacio creativo que buscabas, el lenguaje que perseguías, ha desaparecido esa “visión del artista adolescente/ que recorre las calles buscando lo que nunca encontrará”? ¿Acaso ahora reparas que ese hallazgo estaba en la naturaleza (Collingswood), y no en las urbes?
Lo que pasa es que uno en la vida va teniendo varias etapas distintas. Cuando tenía 20 años y andaba obsesionado con la Revolución –en términos marxistas leninistas- y con Lima, mi poesía refleja esta situación. Ahora, que vivo en un apacible town al borde de un río solitario –desde hace siete años- fui descubriendo la naturaleza viva y entonces me dediqué a escuchar lo que me dijeron los árboles susurrantes y los cardinals silvestres. También el gélido Atlántico en Ocean City. Eso sería el Amastris.
En este orden, tomando el tema conceptual de cada uno de tus libros: ¿cómo es el proceso, del salto de una poesía –digamos- social a una tentada a la contemplación, como la textura de Amastris?
Francamente nunca he considerado social a mi poesía. Lo que en algún momento quise hacer fue una poesía políticamente política. Pero primero poesía. El salto del que tú hablas, empezó con mi libro Symbol o incluso en El chico que se declaraba con la mirada. Es decir, la búsqueda de un lenguaje que se autoiluminara, rompiendo con el coloquialismo referencial. Cor Cordium, Lauderdale y finalmente Eucaristía me llevaron a una nueva concepción de la poesía en la cual ya no me interesó expresar lo que podríamos llamar ideas, sino simplemente hacer una música con la materia verbalis (Eielson) y dentro de aquella melodía sacar tu alma (tus decires) acoplándose uno a uno y suavemente –versos enhebrados- como dos cuerpos haciendo el amor. Y allí tus significados envueltos en papel celofán, o sea, en la armonía más diáfana. Por otro lado, mi obra siempre ha sido contemplativa. Quizá ahora se note más.
¿Qué trascendencia tienen para ti el humor y la ironía, también reflejados en tus poemas?, de esos elementos que en cierto modo podrían ser herencia de Lucho Hernández, por el que siempre has manifestado tu simpatía e interés poético…
De hecho es herencia de Luchito. Para mí fue un estallido de esplendor la noche que conocí al gran loco Lucho. Me lo presentó Luis La Hoz en los días de la revista Auki. Su poesía siempre me pareció sencillamente deslumbrante y genial, incluyendo la ironía y el humor. No lo tengo precisado de manera conciente, estas cosas surgen en mi poesía espontáneamente, quizá para contrarrestar una percepción trágica del mundo y de la vida que me persigue a diario.
Sabemos que –por lo general- un creador no siente agotada su obra, y como calificara López Degregori a la poesía: es toda una “insistencia”. ¿Hacia dónde va tu insistencia? ¿Tienes alguna ambición en especial dentro de lo que se denomina “obra”, algún conocimiento en particular que aún pretendes alcanzar a través de la poesía?
Supongo que lo único que espero es el no-conocimiento, es decir la muerte. De acuerdo con mi amigo Boby López –excelente poeta- la poesía es una insistencia o una gran voluntad como me dijo una noche ciega Roberto Juarroz. Lo que pasa es que tú tienes que seguir, porque ¿si no? ¿Adónde vas a ir? ¿Qué vas a hacer? Si lo único que sabes es escribir. La only ambición que tengo es componer como sugirió Juan Ramírez Ruiz los poemas que jamás han sido escritos. Lo cual es bien loco y es ya suficiente, ¿no te parece?
Hay en ti siempre una preocupación académica por el lenguaje poético, ello se comprueba en tus estudios personales sobre Vicente Huidobro, J. L. Borges, César Vallejo; últimamente de Ezra Pound. ¿Qué es lo principal que estos autores te han demostrado se debe superar y/o proseguir en poesía?
La gran enseñanza de estos autores es el estado perpetuo de creación en que hay que morar. No caer jamás en la repetición ni en la retórica de ti mismo. Siempre tienes que estar en búsqueda, siempre abierto a las cosas y el mundo. No te puedes quedar. Así permaneces en una evolución dinámica. Y para esto sólo tienes que leer, escuchar música, ver cine, contemplar pintura, danza, escultura, y escribir tus poemas.
Hace poco te graduaste de Ph.D. en Literatura Latinoamericana en Temple University, sustentando una investigación sobre la poesía de Enrique Lihn -con el cual tuviste una fuerte camaradería en una época en la que arribó a Lima-; ¿cuál fue el análisis de la obra de este poeta, que fue lo que más te deslumbró?
Conocí a Enrique Lihn en 1986 cuando vino a un SICLA de esa época. Me la pasé con él día y noche caminando por Lima (que como buen chileno le encantaba). Para mí era lo máximo porque yo había admirado a Lihn desde la pubertad cuando descubrí el Escrito en Cuba en la librería del Sótano en la Plaza San Martín. Él es uno de los grandes maestros del Conversacionalismo latinoamericano. Eso es lo que yo he querido demostrar en mi tesis. Y su genio individual dentro de esta tendencia, posee particularidades muy interesantes, barrocas por ejemplo. Ahora, como cuestión de fondo –en la disertación- yo estudio el tópico del viaje en su poesía. Y trato de explicar que el viaje de Lihn no es sino el desplazamiento por esta vida en rumbo hacia sí mismo y hacia la eternidad. En suma, el trabajo quiere ser un homenaje al amigo, al gran poeta y al conversacionalismo (o coloquialismo, como dicen otros) que me vio nacer.
Si bien es cierto, en los últimos años la poesía de José Watanabe nos ha dado representatividad en el extranjero, se tiene la sensación de que en exportación –si cabe el término- poética actual, aún hay muchas veladuras, y no por una cuestión de falta de calidad. ¿Cuál es la perspectiva de la poesía peruana fuera de Perú, más allá de nombres como Blanca Varela, César Vallejo, Jorge Eduardo Eielson, Germán Belli o Hinostroza? ¿Qué hacer?
A esa lista habría que agregar a Cisneros, Lauer, Carmen Ollé. Sinceramente no sé qué se podría hacer. El problema es estructural, quiero decir, está en relación a la situación de dependencia y/o opresión económico-cultural de nuestros países latinoamericanos con relación a Europa y/o los Estados Unidos. Lo importante –me parece- es el interés creciente en algunos departamentos de español y/o de estudios latinoamericanos en Estados Unidos (que es el ámbito que conozco un poco) por la poesía latinoamericana. Por ejemplo, no hace mucho el poeta uruguayo Eduardo Espina, organizó un extraordinario Congreso en una Universidad de Texas, donde estuvieron presentes José Kozer, Roberto Echavarren (maestros vivos del neo-barroco) junto a nuevas voces de España y nuestra América como Marcos Canteli, Andrés Fisher, Lila Zemborain, Arturo Dávila. Así le vamos entrando –poco a poco- a las entrañas del monstruo.
Cada vez uno se encuentra con más frecuencia con escritores que dicen pertenecer a uno y otro grupo u movimiento literario, pero se tiene la sensación de que no hay en ellos un fuerte concepto, como para muchos lo tuvo Kloaka u Hora Zero. Conversando con el poeta Domingo de Ramos, me manifestaba su impresión de que “de los años 90’s para adelante políticamente e ideológicamente los grupos ya no tienen norte”. ¿Cuál es tu percepción?
Mi percepción es que el Movimiento Hora Zero (1970) es fundamental para el desarrollo de nuestra poesía. Yo milité en él en su segunda fase (1980). Pero no olvidemos que en los 60’s existieron poetas que de algún modo –en cierto momento- (con revistas o libros aparecieron grupalmente) es el caso de Los Nuevos, de Piélago, de Estación Reunida. El movimiento Kloaka (1982) o La Sagrada Familia (1977) agrupaciones en las que participé como miembro fundador son herederas de estas actitudes, y en verdad, de la vanguardia anterior como los surrealistas de los años 50 o de los niños góticos de los 40’s (que lideraba Eielson) y finalmente del avant-garde nucleado en torno a la revista Amauta de J. C. Mariátegui en los años 20 y su prolongación en los 30’s (Abril, Oquendo, Adán, Moro & Westphalen, los Peña B, los Orkopata, los de la revista de nombre cambiante, Vicente Azar) y por supuesto Vallejo no sólo en Trilce, sino en Favorables-París-Poema. No sé si lo que dice mi camarada Domingo de Ramos tendría que ver con la dispersión acaecida a partir de los 90’s, quiero decir la aparición de un marcado individualismo que pone en jaque la existencia de grupos con las características de los anteriores. Durante la bohemia de Quilca en los 90’s yo he conocido a varios grupos de jóvenes poetas (desde Neón hasta Estación 32, digamos) pero ahora que han pasado diez o quince años cabría preguntarse –en el buen sentido- ¿qué es lo que ha quedado de ellos? más allá de la buena obra individual de varios de sus integrantes, se entiende. Claro que lo mismo podría decirse de todas las agrupaciones poéticas que en el mundo han sido, pero –en todo caso- es un tema para estudiar y reflexionar. Actualmente yo debo decirte que mi opción es por un trabajo individual en la poesía. Sin embargo, cuando uno comienza, los grupos son buenos en la medida de su solidaridad, de su taller interno, de su comunidad de sueños y pareceres.
De haber un grupo que marque el vigor en esta década, ¿cuál debería ser a tu parecer el trasfondo problemático, creativo, cultural o social que debería abarcar? ¿Para qué un grupo, qué debería buscar un grupo, sólo creatividad mancomunada, o debería trascender a un rol? Y a su vez, la siguiente pregunta puede servir en cuanto a poetas sin intenciones grupales: ¿qué es lo que esta sociedad necesita más de sus poetas?
Pregunta complicada, toda vez que yo no resido en el Perú justamente desde el principio de esta década. Tu interrogación “¿Para qué un grupo?” me parece clave. Definitivamente pienso que aparte de la creatividad mancomunada es fundamental la trascendencia de su rol, pero eso es muy difícil de saberlo cuando uno está involucrado en el asunto y en su propio tiempo. Esto se ve después, cuando pasan los años, tú ves si tal o cuál grupo marcaron históricamente el desarrollo del proceso de la poesía, y en relación a qué aspectos. Lo que cualquier sociedad necesita de sus poetas es que ellos se centren en un trabajo serio y conciente de escribir la mejor obra. Por ejemplo, cuando nosotros estuvimos en el movimiento Kloaka, decidimos asumir una posición de conciencia vigilante de la sociedad, es decir, nos preocupaba el rol que el poeta puede tener en el conglomerado social, en tanto persona pública. Esto ocurría así porque nos interesaba un cambio radical en la sociedad y queríamos estar alertas también por la liberación y realización plena del ser humano. Gran parte de nuestro activismo estuvo centrado en ésto. No sé qué efecto real tuvo frente a la sociedad, pero sí te puedo decir –al menos en mi caso- que dicha actitud me encaminó finalmente hacia la búsqueda de un nuevo lenguaje tal como se puede apreciar en un libro como Symbol. Lo que pasa es que todo esta inter-relacionado: tu actitud frente al mundo y tu trabajo íntimo, personal con tus versos.
En una entrevista afirmaste que el poeta en el Perú es alguien “cuestionador, casi un peligro para las tranquilas y acomodadas conciencias”. ¿No crees que existe acaso una considerable tendencia individualista en varias de las creaciones de los últimos diez años, que el fuego de la rebeldía y el enfrentamiento –en el mejor de los sentidos- hacia la problemática que –concretamente- nos trae esta postmodernidad ha mermado? ¿Sigue -en todo caso- el poeta peruano de hoy, cumpliendo con ese sesgo “cuestionador” de manera satisfactoria?
Entiendo que el verdadero arte y la poesía siempre son cuestionadores. Son formas que –de un modo u otro- socavan lo establecido. Una acción de arte o un buen poema te sacan irremediablemente de la cotidiana alienación a la que el sistema somete a los individuos. A esa calidad cuestionadora me refiero. Lo que tu llamas el fuego de la rebeldía para mi está implícito en todo poema digno de ese nombre. Para empezar, un poema crea un mundo otro –autónomo- ajeno a la realidad real. Su dicción, su belleza, su distinta perspectiva (su mirada) sobre el mundo –de hecho- en su esencia misma, están cambiando el normal y/o convencional desarrollo de los acontecimientos. Aquí no interesa el individualismo o el colectivismo que pueda entrañar un poema a nivel del tema. Yo estoy hablando de lenguaje. Un poema de Góngora o uno de Kozer son revolucionarios no por lo que te dicen, sino por la forma en que lo hacen. Lo mismo puede decirse de un Canto de Pound, y eso no tiene nada que ver con que el hombre era un fascista consumado. O una oscura pradera me convida.
Casi veintinueve años desde la aparición de Antes de la muerte, tu primer poemario. ¿Qué recuerdos del contexto literario de aquél entonces? ¿Existe alguna añoranza en particular que el actual contexto ya no lo tiene?
Pucha, no había realizado (como dicen los estudiantes de español en USA) que ya van para 30 años. Los mejores recuerdos. La presentación que fue en la Biblioteca Nacional, gracias al auspicio de mi amigo y querido profesor Jorge Puccinelli (sí, yo todavía lo alcancé en San Marcos) con Hildebrando Pérez, líder del Frente de Trabajadores de Literatura de esa época y Santiago López Maguiña, entonces joven crítico que empezaba a brillar. El contexto literario de aquel entonces estaba atravesado por una intensa lucha de clases, luego de la caída del reformista general Velasco y la dictadura fascistoide de Morales-Bermúdez. La izquierda nueva (con la que simpatizaba) proclamaba el inicio de la guerra popular del campo a la ciudad, pero al toque se acomodaron en el establo parlamentario como lo llamó Lenin. El único grupo (a la sazón uno más entre muchos) que llevó a la práctica lo que proclamaba fue Sendero Luminoso. Ya para los días de la fundación del movimiento Kloaka yo había arribado a una posición de tipo anarquista –bandera negra- y poco después coreábamos la canción de Narcosis que reza: La izquierda y la derecha son la misma mierda. Pero en 1979 todavía teníamos una esperanza en el socialismo. Como para buena parte del pueblo peruano esta esperanza se hizo añicos con la destrucción de la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) gran frente que logró conformarse en 1980. Esos grupitos que te cité líneas arriba lo fraccionaron en varias e insignificantes candidaturas y allí comenzó la derrota del pueblo peruano que vivimos hasta estos momentos. La única añoranza que yo podría tener es la de aquel ideal socialista que –de todos modos- está vivo en alguna parte de mi alma. Fuimos una generación que sintió como algo personal el famoso lema maoísta: Servir al pueblo de todo corazón. Pero la verdad es que la realidad nos sacó al fresco y nos golpeamos duramente con ella. Para mí –en lo estrictamente poético- lo que ha quedado de toda esa onda, es Cinco razones puras (para comprometerse con la huelga) de Cesáreo Martínez. Lo interesante –en mi opinión- es que en estos momentos –simultáneamente- se iba gestando un nuevo tono para nuestra poesía, el que fue cobrando forma en los primeros libros de Mario Montalbetti, López Degregori y José Morales Saravia.
Labranda es un nuevo libro que está ad portas de ser publicado. ¿En qué nueva travesía poética pretendes enrumbarnos con este poemario? ¿Qué nuevos giros lingüísticos respecto de tus anteriores producciones?
Este nuevo libro Labranda se entronca con esa búsqueda que te acabo de citar en la pregunta anterior. Es decir, desmarcarse (para usar una metáfora futbolística) del coloquialismo. Labranda formaría parte de un movimiento continental y peninsular cuyas líneas directrices apuntan a salir de un modo –el conversacional- que habría imperado en nuestra poesía –por lo menos- desde los Poemas y Antipoemas (1954) de Nicanor Parra y el Exteriorismo de Ernesto Cardenal. Entre los 60’s y 70’s tendría su máximo esplendor (Lihn, Cisneros, Pacheco, Dalton) pero ya hacia los 80’s empieza a surgir otro sonido, por ejemplo el de Raúl Zurita y en cierto sentido el de los poetas después reunidos en la muestra Medusario aparecida en 1996. Se trata de la nueva música de la poesía latinoamericana reciente. Labranda quisiera ser un pez plateado nadando en ese azul río de cerezas.
————————————————————————————————————
Inédito de Labranda
CAUSAS AMOROSAS
Al atardecer suavizo mi dolor
Escribiendo una canción a tu cuerpo
Idílicas orillas junto al río
Reposan mi corazón de la sola
1
Rosa sueña la sonrisa solita bien echada
Susurrando cimbrea mimbre pleno’e fruta
Encima del cielo & la suda seda o neblina
Rayada por fierrito en su ensenada
Apresura arbusta umbrosa & arándano
Furtivos penetrantes hilados al gemido
Sus pantorrillas divinas alzan amaneceres
En la penumbra dorada de su perfecta pose
Un silencio azul atmósfera el reciento ardiente
Ruca alegría pasan las horas sudacas
Vuelve el olor del jazmín & la belleza
Infinita cuya calma obsede la razón
Ropa enamorada de tus formas
Fanales afanadas durante décadas
Por mi poema abstraído sin ti
Salmodia vespertina ya en tu trono
Alpacas arribando a la playa inexistente
Solloza el beso la arena del estero
2 (Memoria)
Mi sillón azul acerca su nada azulada
Para amar esa amargura musical que ya
Nadie escucha avanza santo en su hormacina
Tronchos ya se fueron volando solos hacia
El cielo bordado donde bordas las labores
Sobre lienzo templado en redondel costeño
Así la madre extraña su dulzura viva
& me manda al altar salesiano cada
Domingo aunque luego el yucún se
Rompa en mis rodillas como tétano
Vacunado después de la caída en bici
Cleta me descletan jugando ñocos al
Fondo de las palmas embriagadas por
Ablución que curaría la angustia ungida
No seas wamán si estás hasta la
Coronilla standar cicatriz ya no
Hubo mazamorra morada todo lo con
Traigo en la sonrisa de mi madre
Silba el gallo de la plancha de carbón
Vaho mezclas chispas alocadas sobre
El corredor de la puerta falsa amiga
De los chapes sin embargo sin chapas
En plena libertad rasguñada a cada
Rato por la solapa negativa del Amor
3
I am in God’s presence night and day,
And he never turns his face away
-Blake-
Encima del aire azúcar dormido
Trina el silencio viento cobrizo
Una muchacha se hace al crepúsculo
Alondra sonora en mi mente esquiva
Inclina amorosa cerviz sobre césped
Donde yace la luz que sola se oscurece
& ya son los párpados cerrándose
Joya tu sombra subterranean sonríe
Porque tienes la nobleza del sonido
Divinamente volada en tu distante
Rosa fuente que en su afluente
Se desliza Ofelia hasta el Azur
10 Comments so far
Leave a comment

Ta que sería bueno que a poetas como este se les pregunte su opinión sobre la polémica de La Cornejo. A propósito, mi compadrito Rosas Ribeyro acaba de contraatacar.
Desde el Bronx,
R,
Como el amigo Hiphopero, pienso que hubeira sido interesante que hable de María Emilia, yo sigo pensando que es increíble que reclamen la autoría de versos tan malos. En fin.
Una crítica constructiva para la señorita Vega Farfán: no seas mala, que tal abuso de los adjetivos y frases excesivamente líricas que caen en la huachafería. Más cuidado, eso entorpece la lectura.
A mí me parecen buenas preguntas, y tiene mayor mérito por no ser las que siempre le hacen a este poeta que ya me tenían harto. Esta entrevista muestra mejoría respecto a la primera que hizo.
Que sigan las entrevistas de Denisse Vega.
felicidades Francisco, PORTA9 está que da la hora.
Santibañez es de los comprometidos con la causa aunque ahora las causas de otros años carezcan de sentido. Saludo al inclusión de versos inéditos que en mi caso, me han servido para conocer más su obra.
Kennet dice que ha mejorado la entrevista de DVF con respecto a la primera y es cierto, pero todavía le falta mucho. Creo que debería dejar de lado a la poeta que lleva dentro para cuando se le ocurra incursionar nuevamente en las labores de periodista. Eso haría que la entrevista fuera más llevadera y que no provoque dejar de leerla a la mitad.
Saludos a la gentita de Porta9.
He leido toda la entrevista y me pareció interesante y buenísima tanto las preguntas bien colocadas y las respuestas claras de Santibañez. Es buen pata,gusto de su poesía.
Te pregunto Panchito ¿eres periodita? o cada vez que entrevistas “se te ocurre ser periodista”. jijiji, qué mongo ese Jackson.
Buenaza la entrevista. Y creemos que aquello de que Denisse debe olvidarse de ser poeta cuando hace una está demás, al contrario, si va a entrevistar a un poeta debe pensar como poeta también.
Ahora que ha venido con esta entrevista ha dejado a muchos calladitos, su calidad se está imponiendo.
Felicidades Denisse, sigue con esto, nos agradas. Y felicidades PORTA 9.
Pedro, Andrea y Lucio.
Felicitaciones el blog. EN particular, al poeta Santivañez, a quien conoci en el contexto de los noventas por las calles y bares de Quilca. Que bueno que haya seguido adelante con la poesía y con su construcción como persona. Saludos.
Para tan petulantes declaraciones merecerías tener mejores poemas, que es en definitiva lo que te salvaría del efectismo. El pichidí no te saca de aficionado, Santivañez. Son notables tus errores de sintaxis, tu traba verbal, la pretensión. Supongo que hablar de otros poetas mejora tu obra, para compararte e incluirte con ellos. De algo hay que vivir.
Roger; la mejor voz de los ochenta. Lástima que en esta entrevista no saquen lo mejor de ti. Preguntas jaladas de los cabellos, lugares comunes, abuso de adjetivos. Le faltaron datos a la entrevistadora. Muchos agujeros. ¿La entrevista fue por correo electrónico? Se nota la distancia.
Geniales neobarrocos de Labranda. Saludos Santivañez. Como tú dices “siempre en defensa de la poesía”.
G
Muy buena entrevista, justo cuando ando en un estudio de Santiváñez, me ha dado buenos datos.
Carlos S.