Jul 9
el centro del triángulo
por Francisco Ángeles
Un tipo leyendo un libro; otro, sentado en un concierto; un tercero, navegando frente a la computadora. El lector, el espectador y el internauta, tres agentes diferenciados con características, motivaciones e intereses distintos. En Lectores, espectadores e internautas, el filósofo y antropólogo argentino Néstor García Canclini (La Plata, 1939) cuestiona esta separación teórico-metodológica a partir de un presupuesto tan interesante como indiscutible: ¿por qué esos tres no podrían ser uno mismo, tal como somos en la realidad? El libro de García Canclini pretende dar con el perfil de este nuevo sujeto cuya información proviene por igual de los libros, de internet o de la música que escucha en un iPod, y reflexiona en torno a cómo cada una de esas actividades pueden modificar la manera en que son recibidas las otras dos.
García Canclini ha elegido la más completa y desarticulada de las formas para llevar adelante su tarea: el diccionario. Lectores, espectadores e internautas se estructura como un diccionario que define treinta conceptos claves para perfilar la manera en que el sujeto contemporáneo procesa la información recibida en las tres facetas que indica el título. La forma del diccionario es consecuente con la búsqueda de significado a partir de la tensión entre las partes, tal como sucede en la cabeza del lector/espectador/internauta. Pero dicha estructura también marca su límite: la falta de una propuesta cerrada, final, a la cuestión planteada. Por tanto, el libro es un rompecabezas que no produce respuestas definitivas al planteamiento original, y casi nunca se detiene en el centro del asunto. Pero sí rodea los aspectos centrales de su búsqueda al redefinir conceptos como “museo”, “marcas”, “cinéfilos y videófilos”, etc., a través de los cuales va armando un panorama del contexto en el cual el hombre del siglo XXI recibe la información.
Si nos tomamos la licencia de dividir el contenido del libro en dos partes (lo vinculado a la producción artística y lo vinculado a su recepción) comprobamos que lo más interesante no es el análisis de ese sujeto sometido a múltiples estímulos, sino la exploración de los mecanismos de producción en la sociedad contemporánea. García Canclini se muestra preocupado por las transformaciones de la industria del “arte” en nuestra época, en la que las formas originales de producción van perdiendo piso frente al desborde de “lo comercial” al no encontrar un espacio adecuado de difusión. El autor critica la estandarización de los productos artísticos, consecuencia natural de la imposición del mercado como regla fija de valor. Las políticas públicas y privadas, reconfiguradas bajo criterios empresariales, se preguntan menos sobre el valor real como aporte artístico de una obra determinada, y se preocupan mucho más en cuánto tiempo tardarán en recuperar la inversión y cuánto podrán ganar.
Por otro lado, García Canclini critica la falta de visión estatal que se comporta como si viviéramos en una época predigital, en la que se formaba lectores de libros y espectadores de artes visuales por separado, sin combinar ambas materias y dejando fuera, por ejemplo, la televisión, que para el autor no es menos importante que los libros dentro del proceso formativo del lector o del internauta. Todo ello tiene como consecuencia una falta de educación adecuada a la época, alejada de una realidad donde los estímulos son simultáneos desde varias vías.
En una de las definiciones de su diccionario, García Canclini equipara el concepto “ecléctico” al de “zapping”. En esa misma línea, Lectores, espectadores e internautas es un interesante zapping que pasa revista a diversos presupuestos que deben seguir trabajándose para entender la manera en que son recibidos los objetos artísticos en la sociedad contemporánea. Libro abierto, que lanza muchas preguntas al aire sin cazar respuesta, es un valioso punto de inicio para seguir analizando la manera en que el sujeto contemporáneo procesa la información.
Néstor García Canclini
Lectores, espectadores e internautas
Editorial Gedisa
Barcelona, octubre 2007, 136 páginas
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García Canclini, es uno de los principales pensadores postmodernos latinoamericanos.Su concepto de “hibridación” de la cultura es importante para analizar muchas de las manifestaciones del arte y la cultura en el mundo de hoy. Pero como todos los postmodernos, Garcia Canclini deja fuera el problema de las identidades nacionales, de las culturas nacionales, y el de la inmigración o del hambre en el mundo. Escribe sobre mundos globalizados cuando estos existen sólo parcialmente. Por ejemplo no se pronuncia sobre el tratamiento a los migrantes del Tercer Mundo en Europa. (Porque los migantes del primer mundo no son expctorados) Aún existen intereses nacionales, intereses de continentes ricos contra los recursos de continentes pobres. Europa, USA, los 8 grandes, ven aumentadas sus xenofobias, sus intereses vinculados a la rapiña de los recursos naturales. Asistimos a la standarización de un mundo que con el cuento de la postmodernidad y las nuevas tecnologías cada dia pierde más su dimensión crítica. Que Porta9 incursione en otros terrenos que no son los literarios es interesante, pero al hacerlo debe posicionarse críticamente sobre lo que se reseña. No se puede ser sólo informativo en temas vinculados a las CCSS. Hay que poner en tela de juicio lo dicho por el autor reseñado. Atacar sus puntos débiles y no sólo informar sobre sus aportes.
Yo estaba leyendo a Giovanni Sartori, Homo Videns, la sociedad teledirigida, que es de 1997 y parece mucho más “viejo”. García Canclini está, desde luego, bastante más al día con la tecnología en este librito, pero (aparte del hecho del desorden, que el autor quiere exhibir como una virtud, como si se tratase de un pull down menu) una se pregunta no sólo cuáles son los límites de ancho de banda de estos análisis, como interpreto lo que dice López en el primer comment, sino además de vigencia: y no sólo del análisis sino también de lo que intentan analizar. Una extraña a su McLuhan, carambas.
He estado revisando varios de los comments de Porta9, sobre todo aquellos en los que se dice que las editoriales grandes no se fijan en la calidad del libro y que solamente piensan en vender. Por lo que leo en la reseña, García Canclini plantea este problema. Sería interesante leer el libro y relacionarlo con lo que pasa en el medio editorial.
Qué bueno que Francisco esté escribiendo también.
Un besote
López, se nota que leíste a García Canclini, ni hablar. Tambien se nota que no te gusta, por lo arriba expuesto. Sin embargo, por la reseña que hace Angeles al libro, te diré que me deja sin ganas de leerlo. ¿Por qué? porque sin necesidad de darle a garrotazos, ha dicho que “el libro es un rompecabezas que no produce respuestas concretas a la cuestión original, y casi nunca se detiene en el centro del asunto” (así nomás, con éso le deja sin fundamento al título del libro). Y todo éso sucede “porque elige una de las más completas y desarticuladas de las formas para llevar a cabo su tarea: el diccionario”. Para finalizar, tambien nos dice que es un “libro abierto, que lanza preguntas al aire sin cazar respuestas, es un valiosos punto de inicio…” osea, un post que espera comments para poder saber qué se puede lograr después. En otras palabras, apunta el chupo pero no apreta para sacar la pus, no plantea una solución al mal, no pone ni siquiera una curita.
Muy de acuerdo contigo en otras partes de tu comment, temas de actualidad en el mundo que no toca el autor, pero me parece que son materia de otras publicaciones, nada que ver con el tema que aquí se discute. En otras palabras, me quedo quizá no muy satisfecha con la reseña, pero sí convencida de que el mensaje del reseñador no es favorable al libro y que sí atacó sus puntos débiles, a la par de informar sobre sus aportes. En éso, claro, discrepamos. Ojalá que sigas comentando para seguir discrepando contigo (primera vez que comento) y así le ponemos un poco de emoción a esta bandeja de comments, medio solitaria.