Jul 26
la esfera viajante de gonzalo rojas
por José Carlos Picón
Para leer a Gonzalo Rojas (Lebú, Chile, 1917) —Premio Nacional de PoesÃa de su paÃs y reconocido con el galardón Reina SofÃa de España— hay que tener el alma despierta. El alma despierta y una pausa después de cada silencio. Porque una vez situados dentro de uno de sus poemas hay que oÃr con mucho cuidado: el vaivén del origen. Hay que ver, minuciosamente, la música de las esferas.
Ensayemos. “Acostumbra el hombre hablar con su cuerpo, ojear/su ojo, orejear diamantino/ su oreja, naricear/cartÃlago adentro el plazo de su/aire, y asà orejeando la/no persona que anda en el crecimiento de sus dÃas últimos, acostumbra/callarâ€. Asà inicia el poema “El alumbrado”, texto incluÃdo en la colección del mismo nombre, 1986. Rojas, en la mayorÃa de sus actos editoriales, confiere de un tono sombrÃo su trabajo con la palabra.
Esta correspondencia, no solo en tanto clima y matiz, sino como ejecutora de un planteamiento filosófico —que tiene su eje en una búsqueda que transcurre en un tiempo no vinculado con el espacio, sino con la zona intangible de la reconstrucción del nacimiento, del origen—, le da a Rojas la posibilidad de caracterizar a una suerte de navegante que parte y retorna en un viaje de reconocimiento a través de los azarosos e intrincados parajes del ser; continua reinvención del itinerario puesto que cada puerto está sujeto a cambios y reconfiguraciones.
“Lo cierto es que llueve. Pensamiento o/liturgia, lo cierto es que llueve. Gaviotas/milenarias de agua amniótica/es lo que llueve…†(”El alumbrado”).
El lenguaje poético es una celebración oculta en tanto encierra goce por “alumbrar†un ritmo interno extremadamente personal, como si un sistema de pulsiones y abrasivas mutaciones orgánicas azuzaran de pronto, una suerte de orquestación extraña, oscura. En el sentido, descansa esa instancia perturbadora que acoge la génesis rÃtmica. “(…)Sale entonces la oreja/de adentro de su oreja, la nariz/de su nariz, el ojo/de su ojo: sale el hombre de su hombre./Se oye uno en él hablarâ€.
Rojas, dialoga, con mucha naturalidad por cierto, en algunas situaciones, con lo coloquial, lo concreto, la referencia contextual. Este registro, sin embargo, no se riñe con la profundidad metafÃsica del poeta. Verificamos, por ejemplo, en “Al fondo de todo esto duerme un caballo” (El alumbrado, 1986), que operan vetas distintas como, la preocupación por la funcionalidad de la alegorÃa, la imagen perturbadora, y el ejercicio impecable del lenguaje —resaltada aquà en el uso de lo cotidiano para develar lo fantasmagórico, la violencia, la desolación y la indolencia:
Al fondo de todo esto duerme un caballo
blanco, un viejo caballo
largo de oÃdo, estrecho de
entendederas, preocupado
por la situación, el pulso
de la velocidad es la madre que lo habita: lo montan
los niños como a un fantasma, lo escarnecen, y él duerme
durmiendo parado ahà en la lluvia, lo
oye todo mientras pinto estas once
lÃneas. Facha de loco, sabe
que es el rey.
(”Al fondo de todo esto duerme un caballo”, El alumbrado, 1986)
*****
Gonzalo Rojas transita, en un incansable viaje. PodrÃamos atrevernos a decir que la dinámica a la que responde su travesÃa es la de aquél que regresa a las estancias para descubrirse a sà mismo en la esfera [pasado/presente], sumido de una suerte de “ignominia iluminadaâ€, algo muy cercano al asombro infantil.
No obstante, la lectura que plantea Rojas en su universo poético no viene nada ataviada de ingenuidad. Es más, propone un intercambio que exige del lector tanto como del que enunció la complejidad de su discurso, silencio, pausa, meditación. Este silencio en el que la comunicación poética se explaya, nos imaginamos, puede verse —si no interrumpida—, violentamente alterada por la fuerza imaginista o la potencia de la dicción de Rojas.
En un poema de su libro Contra la muerte de 1964, “Oscuridad hermosa”, el poeta sondea con intensidad, el sentimiento amoroso, el terror a la ausencia.
Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oÃdo:
de un modo casi humano
te he sentido.
(…)
Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentà latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mÃ, sin tu llama, no existiera.
El tópico amoroso, también es recurrente en la poesÃa de Rojas. La sensualidad y la pasión son terrenos visitados por él, sin embargo, a veces asediados con aquella oscuridad que el poeta utiliza en la implementación de sus atmósferas. Por momentos, se aleja de las representaciones paradigmáticas del amor para volcarse a la construcción de “incidentes pasionalesâ€: “Ese mandarÃn hizo de todo en esta cama con espejos, con dos espejos:/hizo el amor, tuvo la arrogancia/de creerse inmortal, y tendido aquà miró su rostro por los pies (…)†(Del libro Oscuro).
Por otro lado, Rojas, en otras de sus facetas, desmitifica en un proceso de deshollamiento, los “preceptos†de figuras de la literatura como Hölderlin. Una desmitificación que aterriza en el soporte en el que se desenvuelven las pulsiones actuales de la droga y la divinización del placer sexual: “Lira, qué será/lira?, ¿hubo/alguna vez algo parecido/a una lira?, ¿una muchacha/de cinco cuerdas por ejemplo rubia, alta, ebria, levÃsima,/posesa de la hermosura cuya/transparencia bailaba?//Qué canto ni canto, ahora se exige otra/belleza: menos alucinación/y más droga, mucho más droga. ¿Qué es eso de/acentuar la E de Erato, o Perséfone? Aquà se trata/de otro cuarzo más coherente sin/farsa fáustica, ni/Coro de las Madres, se acabó/el coro, el ditirambo, el célebre/éxtasis, lo Otro, con/Maldoror y todo, lo sedoso y/voluptuoso del pulpono hay más/epifanÃa que el orgasmo.â€
El malditismo, por último, convive, en este cosmos —y no necesariamente en el mismo plano—, con otra de las caracterÃsticas del discurso de Rojas: el estrecho vÃnculo con la naturaleza, heredado de su natal Lebú. Los elementos constituyentes de aquella, dotan de sentido a los diversos matices de su poesÃa ya que este carácter “de tierra†contextualiza su proyecto, lo ubica en un escenario listo para la disidencia: un creador arraigado a su origen, pero gestor de un lenguaje, que por su actualidad, pasará a ser atemporal. “Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra†(”La piedra” de Del relámpago, 1981).
Después de asediar, en su lectura, las distintas vetas de la poesÃa de Rojas, el lector se da cuenta de la pertinencia de su discurso. Un trabajo que ahonda en las fibras más profundas del ser, y que además, plantea una estética única que ubica al autor, en un privilegiado lugar dentro de las letras latinoamericanas, y por qué no, universales.
13 Comments so far
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Oh oh oh. Qué candoroso me siento al decir que no habÃa leÃdo a este tÃo, a pesar de saberlo, sÃ, bien conocido, nombrado. Ahora, por los pocos versos que han puesto aquÃ, que me han gustado mucho, voy a buscar más cosas suyas.
Imperio, ese Rojas, caballero…
Gran artÃculo. Otro punto más para Porta
Despues de huidobro y antes que neruda, esta el maestro rojas. en serio es un lujo tenerlo en la feria y este miniensayo cae bien para la ocasion.
sl2,
(tildes omitidas)
Interesantes versos… Suerte en el concurso…
Cuando no hermano, es un gusto leerte, tu siempre con el afilado verbo y ahora se cual es la piedra amolar en la que pules tus palabras, la veta o la mazmorra donde atesoras el nectar de tu arte. la verdad no conocìa a este poeta en cuya “oscuridad hermosa” tambièn me idenifico. ¿tu crees que lo encuentre en amazonas? porque espero que no sea un lujo de esferas burguesas jajaja. bueno viejo si escribes otros artìculos me pasas el talà n pues ese tipo de poesìa me interesa. un abrazo. Un Chien andaluz
Conoci la poesia de Gonzalo Rojas en epocas universitarias y me sorprendio su voz, su oscura forma de decir las cosas y decirlas bien. Este fabuloso ensayo, qe en forma precisa y clara desmenuza algunos de los puntos mas importantes de la poesia del chileno, me trae a la memoria esas epocas, y las ganas de recordar qien ha de tener esa copia de mis poesias completas del poeta chileno csm. Tambien es pertinente pedir al portal qe de mas luces sobre el autor del ensayo, de una lucidez critica no encontrada asi nomas, es poeta, ensayista, periodista? Su lectura de Rojas ha de coincidir con la de muchos y llamar a qe muchos otros se inicien en ella, como ya se ve en algunos posts.
feliz 28
para leer a G.Rojas;…hay que tener el alma despierta y una pausa después de cada silencio… linda frase para animar a leer a Gonzalo Rojas, q por cierto no lo conocÃa y creo no pecar por ello….y con las frases q citas, me dan ganas de conocerlo…te pediré el libro, eso delo por hecho. Disfruté mucho leyendo tu ensayo.
He llegado a este sitio a través de una revista chilena. felicitaciones por dedicarle este espacio a la literatura de mi paÃs que es excelente, sobre todo la historia de la poesÃa como dice Renato, desde huidobro han pasado excelentes poetas por aca.
Ojalá que Picón se escriba algunos otros ensayos más sobre poetas no solo de Chile sino del Perú. Su libro, Tiempo de veda, no tuvo el relumbre que merecÃa; es un excelente y este ensayo confirma su pasión por los buenos escritores: buen jale este de porta!
El artÃculo dice:
“Un trabajo que ahonda en las fibras más profundas del ser, y que además, plantea una estética única que ubica al autor, en un privilegiado lugar dentro de las letras latinoamericanas, y por qué no, universales.”
y no sé, en verdad siento que no dice nada, porque como que lo mismo pueden decir de Vallejo, Neruda, Borges, Huidobro, Cardenal, y siguen firmas…
porfavorcillo, más profundidad y rigor que siempre esperamos lomejor de nuestra pagina favorita Porta9.
saludos
Charapita
parece que en la pantalla de Charapita se borraron las ideas centrales del ensayo y solo vio las últimas cuatro lÃneas. Mucho calor en el Oriente