Dic 4
DÍAS DE FERIA (Y NOTA FINAL)
por Juan Francisco Ugarte
La Feria Ricardo Palma ya empezó. Y diría que empezó bien. Pero las ferias siempre comienzan así. O por lo menos crean cierta expectativa. Expectativa de buenos libros, de presentaciones y obviamente de precios bajos. Se inició el sábado 29 con, exceptuando la inauguración y el develamiento del “Libro más grande del mundo” (que, por cierto, tiene poco de atractivo y mucho de ridículo), el relanzamiento de Cómo me hice monja de César Aira, editada por Estruendomudo. Sonriente, contreras y algo desconectado del mundo, el escritor argentino supo como confundir a todos en el anfiteatro. Y estoy seguro que después de eso muchos pensarán dos veces en leerlo (y me refiero a esos tíos, habituales en presentaciones de este tipo, cuyas caras reflejaban un evidente desconcierto).
Pero más allá de la anécdota, la Feria empezó con mucha gente. Aunque, honestamente, de nuevo (y de bueno) no haya mucho. A ver. Repasemos:
En el stand de Santillana nada llamativo: muchos libros y la mayoría bastante caros. Siguiendo con el recorrido nos topamos con Crisol. Ahí la cosa cambia. Mejores ofertas: Anagrama 20% de descuento, Peisa 30% y todos los demás a 10%. Luego Íbero, y libros casi al mismo precio. Planeta sin mucho ruido, aunque parece que Bayly se la lleva. Quizá Peisa pueda llamar la atención: un aviso indica una suerte de oferta que, para los distraídos, es una gran oferta. Y ahí quedan los grandes.
Libro a recomendación: Un hombre en la oscuridad de Paul Auster.
Ahora le toca a las pequeñas, pero que, a mi parecer, han arrasado en esta Feria. Sobre todo una: La Familia. Ubicada en una de las esquinas, la librería ofrece títulos de Tusquets a diez soles y de Alianza a veinte. Y de hecho han vendido. La diferencia de libros entre el sábado y el martes ha sido casi abismal. Hasta yo aproveché y me compré el único ejemplar de Por último, el cuervo de Ítalo Calvino. Otro que también ha hecho negocio es la librería El Aleph. Libros antiguos, clásicos y necesarios a diez, siete o incluso cinco soles. Por ahí podría nombrar al stand de Ideal, pero muchos libros interesantes tampoco tenían.
Libro a recomendación que ojalá no se haya vendido pero que dudo que todavía esté: Corre, conejo de Jhon Updike
Aparte de esto, muy poco. O, mejor dicho, lo mismo de siempre (frase conocida ya entre nosotros). Pero no puedo dejar de señalar qué novedades realmente interesantes hay (y habrá) en la Feria. Luego de más de un año de su muerte, han editado un libro de Watanabe con su poesía completa. 60 soles y una edición impecable. Vale la pena. Otros autores dignos de mención, cuyas obras se presentarán, son Edgardo Rivera Martínez (Diario de Santa María), Lorenzo Helguero (Entre el cielo y el suelo, Premio de Novela Corta del BCRP), Miguel Gutiérrez (La invención novelesca). De los extranjeros, aparte de Aira, el único es Alberto Fuguet con Mi cuerpo es una celda: la biografía (o autobiografía según detalla el propio autor) del eternamente joven Andrés Caicedo. Aunque sin la presencia del escritor chileno todo interés resulta pobre.
La Feria, como siempre, ofrece mucho. Y aunque lo atractivo no abunda, me queda el consuelo de los homenajes (precisos cada uno de ellos): uno a Yma Súmac (a cargo Miguel Molinari), otro al reciente fallecido Constantino Carvallo, y también al inolvidable José B. Adolph (único en su especie). Y como cereza del postre: el homenaje al maestro Manuel Scorza, a sus ochenta años de nacimiento.
Dejo de mencionar muchas cosas más: mesas académicas, debates, conferencias, etc. Lo único que queda es que cada uno vaya a la Feria y haga su propia lectura. En lo que a mí respecta, existen algunos días ideales (y de hecho infaltables) para ir, comprarse algún libro y darle una ojeada a las presentaciones.
NOTA FINAL
En el post que inauguró Porta9, mencioné que esta primera etapa de la página iba a durar nueve meses, nueve meses que casi se han cumplido. Con altas y bajas, creo que ha sido una buena experiencia. 127 posts y 2287 comments no han estado mal como inicio para este proyecto de largo aliento, que ha estado siempre replanteándose con el único objetivo de ofrecer cada vez un mejor contenido.
Además de la gente de la casa y de todos quienes aceptaron participar en Porta9, quiero agradecer especialmente a las personas que colaboraron conmigo y siempre estuvieron cerca en los recorridos fuera de Lima: Ricardo Ayllón, Denisse Vega Farfán y Christian Ahumada en Chimbote; Luis Eduardo García, Piero Zelada y David Novoa en Trujillo; Lucho Nieto Degregori y Mario Guevara en Cusco; y José Córdova y Arthur Zevallos en Arequipa.
Desde el inicio la idea fue hacer una pausa durante el verano, para retomar Porta9 a inicios de abril. Las ideas, por supuesto, siempre pueden cambiar sobre la marcha. Así que ya se verá. Muchas gracias a todos los que siguen pasando por aquí. Y hasta pronto.
(Francisco Ángeles)
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JUEVES 4 DE DICIEMBRE: LA LÍNEA EN MEDIO DEL CIELO
por Jack Martínez
Francisco Ángeles por fin ha publicado, y lo ha hecho en un momento en el que incluso sus amigos ya empezábamos a dudar de la existencia de esa novela cuyas páginas habíamos leído de manera aislada.
Pero La línea en medio del cielo existe. Y se presenta este jueves 4 de diciembre a las 8 de la noche en el Anfiteatro Chabuca Granda, en el marco de la FIL Ricardo Palma. Los comentarios estarán a cargo de Fernando Ampuero y Jeremías Gamboa.
La novela tiene noventa páginas y está dividida en dos partes. No haré un recuento de mis impresiones porque esta no es una reseña. Quisiera escribir una, pero sé que el entusiasmo que aún me sobrevive después de devorar el ejemplar se confundiría fácilmente con una actitud deshonesta y, sobre todo, parcial.
Solo puedo advertir un par de cosas.
La primera es que ahora entiendo por qué el trabajo casi obsesivo que ha tenido La línea en medio del cielo a lo largo de varios meses. Ángeles ha apostado por una novela corta, que no se aleje del cuento en lo que respecta a la precisión del lenguaje y a la intensidad sostenida de las acciones. Que nada sobre, era su intención inicial. Y finalmente nada sobra. Todo es necesario.
Ignat, el protagonista, actúa con tranquilidad frente a sucesos impactantes y trascendentales. Es como si se abstrajera de la realidad para proferir sus sentencias frente al resto del mundo. Porque acaso él mismo busca ese aislamiento: en algún momento de la novela Ignat renuncia al mundo exterior. Adentro está él, sus fotografías y su pasado; afuera, un ineludible caos político.
Pero estos son solo apuntes. Y lo único que puedo decir con certeza es que las líneas de La línea… están plagadas de imágenes casi cinematográficas que se fragmentan, pero que lejos de causar confusión crean un inevitable e interminable clima de intriga y misterio.
Mas esta no es una reseña y ni siquiera una presentación. Es un anuncio: la primera novela de Francisco Ángeles, coeditor de El Hablador y director de este portal, aparecerá el jueves en la Feria del Libro Ricardo Palma, a las 8 de la noche.
Quedan todos invitados.
39 commentsNov 29
ENTREVISTA A CÉSAR AIRA
por Francisco Ángeles
Hace algunos años se puso de moda la frase “el secreto mejor guardado” de la literatura tal. Y, dentro de la literatura latinoamericana, se volvió un lugar común definir con esa frase a César Aira, el escritor “raro” por antonomasia. Felizmente las cosas se pusieron en orden y hace rato que Aira dejó de ser un secreto. Libros como Cumpleaños, Las noches de flores, La prueba o Una novela china siguen muy visibles en librerías y lo raro a estas alturas es no haberlo leído.
Con más de sesenta libros publicados, y escribiendo con un ritmo imparable que le permite entregar un promedio de dos nuevos por año, Aira también reedita. Estruendomudo ha tenido la buena idea de reeditar en nuestro país uno de sus libros más celebrados, la novela Cómo me hice monja, que Aira presentará hoy en la Feria Ricardo Palma a las 7 pm (anfiteatro Chabuca Granda). Vale la pena ir y escucharlo. Mientras tanto, aquí una entrevista.
19 commentsNov 28
MATADORAS (DE VERDAD)
Mañana se inicia la tradicional Feria Ricardo Palma con la presencia estelar del gran César Aira. Pero durante esta jornada inaugural el escritor argentino no será el único en pasar por el anfiteatro Chabuca Granda presentando una nueva publicación. A las 8.30 pm, Rosa María Cifuentes hará lo propio con el libro de no ficción Asesinas, once historias de mujeres que, en distintas situaciones, por distintos motivos y a través de distintos medios, terminaron matando a alguien.
Durante la presentación, acompañarán a la autora José Güich Rodríguez y Manuel Eráusquin. Y aquí una reseña sobre el libro.
por Oswaldo G. Tamayo
En “Hermanas de Sangre”, una de las historias incluidas en Asesinas, las homicidas no tienen un precedente psiquiátrico. Salen a trabajar al campo y regresan a su casa, una rutina común en la sierra. Pero una vez que el móvil de la venganza actúa, entonces las hermanas Hortensia y Otilia Benites cobran venganza por la muerte de su hermana Elvira. Wilmer Yataulo es amarrado y dispuesto a una muerte con odio. Le escupen el rostro, le patean la cara, le dan de golpes en la cabeza hasta destrozarle el cráneo; lo colocan sobre una mesa “y con un filudo machete lo descuartizaron y extirparon las vísceras y las pusieron sobre su tórax. Finalmente, le cortaron el pene en “pedacitos y todo se volvió un charco espeluznante de sangre”.
Un claro ejemplo cuando entendemos el homicidio como un lenguaje radical: si no hay castigo para el infractor, para el asesino en este caso, entonces se harán cargo de ello las manos de los familiares, el pueblo. Un complejo modo de comunicar la ausencia de ese algo que al menos reduce la sed de venganza por uno mismo.
Asesinas de Rosa María Cifuentes tiene ese propósito: el de explorar los sentimientos de ausencia en las once crónicas sobre mujeres peruanas asesinas, desde 1930 hasta el 2006. El libro desarrolla, en formato de crónica periodística, cómo la victimaria convive con sus emociones antes de cometer el crimen, su desenvolvimiento pre-homicidio en su familia y entorno social, y termina demostrando, en una evolución de las frustraciones, cómo sus dolores y su incapacidad para aceptar un rechazo -amoroso en la mayoría de casos- terminan conduciéndola a cometer esos crímenes.
12 commentsNov 26
TRES DE ALFREDO BUSHBY
No es muy común ver editados en forma de libro textos teatrales de los nuevos dramaturgos peruanos. Felizmente cada cierto tiempo aparece una que otra excepción a la regla. Ahora es el turno de Alfredo Bushby, quien ha reunido tres de sus obras (Conrado y Lucrecia, Dominante de si bemol y Lengua larga) en un libro que será presentado hoy en la Alianza Francesa de Miraflores.
Bushby, actualmente profesor en la Universidad Católica, es autor de las obras Historia de un gol peruano, La dama del laberinto y Perro muerto. Ha obtenido el primer premio en el concurso del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT).
El libro a presentarse hoy ha sido editado por El Santo Oficio. La cita es a las 7.30 pm en la Alianza Francesa de Miraflores, y en la mesa acompañarán al autor Juan Carlos Ubilluz y Julia Thays.
No commentsNov 24
EL BESO DE LA MUJER ARAÑA
por Andrea Cabel
Molina y Valentín se conocen en una prisión bonaerense en la Argentina de la dictadura. Ambos aparecen como personajes transgresores pero en diferente medida y por diversas causas: Molina, está encarcelado por el delito de “corrupción de menores”; es decir, por ser un homosexual de unos 41 años que se involucra con un muchacho menor de edad. Y Valentín, por sus ideales políticos, por ser un revolucionario marxista. Ambos son personajes antagónicos, en primera instancia, a nivel de personalidades. El primero, dice claramente no ser un homosexual, sino que es una mujer; el segundo dice que ser hombre es no dejar que nadie abuse de uno, que nadie usurpe sus derechos. Es decir, Molina niega su condición de homosexual, mientras Valentín reivindica su condición de hombre.
Estos personajes tan disímiles entre ellos, comparten la misma celda y por momentos, la misma tristeza y necesidad. Así, para evadir su realidad, los personajes conversan: Molina le cuenta a Valentín la historia de una “mujer pantera” –película que existe y se llama Cat people de Jacques Tournier, 1942- , esta historia Molina la sabe porque la había visto en el cine, éste –el cine- aparece como el espacio que reúne a los distintos estamentos sociales y que permite el acercamiento entre las disímiles vidas y personalidades de los dos reclusos. La obra transcurre, y Molina poco a poco, le cuenta la historia de esta mujer que se creía pantera y mientras tanto, ocurre la otra historia, la historia de ellos dos, de tal modo que la narración de esta historia permite que estos personajes se conozcan mutuamente rompiéndose las barreras iniciales que los separaban.
20 commentsNov 18
DESENCANTOS
LA EDAD OSCURA
por José Güich Rodríguez
En el Perú, todo parece ir en dirección contraria a lo que en otras latitudes sería absolutamente normal o previsible. ¿O será porque una partida de enfermos mentales nos gobierna, empezando por García y sus perros de presa, ahora aliados con El Comercio para defender a capa y espada la “gobernabilidad”?
El escándalo es ahora “escandalete”… “no hagan olas, pues viene la panacea, el remedio universal para todos nuestros males: APEC”. Mulder y Cabanillas salen, babeantes, a morder el cuello de los opositores y disidentes del sistema. Ciclotimia y esquizofrenia en cantidades industriales para las que existen buenos medicamentos, y que deberían ingerirse por toneladas en ciertas sesiones de directorio. La facción Miró Quesada que ahora conduce el barco se inclina ante los bodrios que escribe el desquiciado de Palacio, bajo el membrete “El perro del hortelano”. El espíritu del lacayo nunca fue tan indignante. “Es que negocios son negocios, hermano”.
18 commentsNov 14
EL RITUAL DE LA PALABRA
por José Carlos Picón
Al poeta José Cabrera Alva, el adjetivo insular le cae a pelo. Sus textos son producto de una exploración del lenguaje y del silencio. En la última Feria Internacional del Libro su última entrega, Ombligo de Ángel fue recibida con no poca aceptación. A continuación, unas cuantas palabras en torno de su obra.
Ya se veía desde su placa inaugural en el campo editorial, El libro de los lugares vacíos (Dedo Crítico Editores, 1999), un trabajo de la palabra precisa y una profunda sensibilidad hacia la metafísica. La estética taoísta, quizás, coqueteaba con él en estas primeras construcciones: Oirás / el canto de los pájaros al morir en el cielo / Ese será tu aprendizaje / de lo que pasa / con lo más puro de la tierra / cuando le llega la muerte: / se eleva hasta donde sólo se escucha el movimiento de las nubes / para que los dioses lo oigan / por / última / vez.
6 commentsNov 12
EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR
EL SÍNDROME FALCÓN: EL LIBRO QUE UN PERUANO DEBIÓ HABER ESCRITO
por Carlos Calderón Fajardo
Desde siempre ha existido en los países andinos una narrativa no realista sumergida. Siendo los realistas-sociales preponderantes, sin embargo, un conjunto de narradores escribían casi secretamente novelas y cuentos preocupados más por la forma que por el contenido, más atraídos por obsesiones individuales que por fantasmas colectivos. Abocados a contar historias poco relacionados con la realidad nacional, incluso creaban mundos puramente imaginarios o novelas cuyas acciones transcurrían en países lejanos; sin énfasis en los grandes problemas nacionales, en prosa más artística que inspirada en la jerga peruana, y descartando toda preocupación social. Ahora podemos constatar que era una tradición, una alternativa, en nuestra narrativa desde que casi sus inicios, siempre presente, minoritaria, casi clandestina.
El realismo-social, con el magisterio de Mariátegui (y la ayuda teórica de Sartre), impuso el realismo-social comprometido (engagé), a tal punto que nuestros principales narradores, y la crítica, consideraban la narrativa no realista como productos de tono menor y de poco interés. Sin embargo, un día las cosas empezaron a cambiar. El realismo-social se hizo anacrónico y estallaron las mil flores. La tradición narrativa dio paso a manifestaciones diversas, el mismo realismo-social decimonónico evolucionó a formas neo-realistas tanto en su expresión andina como criolla, en especial alrededor del tema de la guerra interna. En ese momento, a mediados de los 90, un ensayo, un libro sustentando esa nueva narrativa de ruptura, no realista en el Perú, debió haber sido publicado. Eso no ocurrió. Recién tenemos esa obra indispensable, más vale tarde que nunca, pero no publicada por un peruano sino por un escritor ecuatoriano: Leonardo Valencia y su libro de ensayos El síndrome Falcón (Quito, Editorial Paradiso, agosto del 2008).
9 commentsNov 10
ENTREVISTA A WILLIAM OSPINA
por Francisco Ángeles
Tal como anunciamos hace unos días, el escritor colombiano William Ospina estuvo la semana pasada en Lima presentando su última novela, El país de la canela. La ocasión sirvió como pretexto para conversar con él sobre la novela histórica, la identidad latinoamericana y el papel de la literatura en lo que Ospina considera un cambio cultural necesario para acabar con el problema de la violencia en Colombia.
Antes de iniciar con Ursúa (2005) una trilogía de novelas históricas ubicadas en la época de la conquista, Ospina ha publicado libros de poesía y ensayo. Entre los últimos destaca ¿Dónde está la franja amarilla?, donde intenta explicar las razones que llevaron a Colombia a la difícil situación política en la que se encuentra.
11 commentsNov 7
AMENAZA FANTASMA
por Niki Tito
1
Carlos López Degregori (Lima, 1952), autor de algunos poemarios notables como Cielo forzado, Aquí descansa nadie o Flama y respiración, entrega ahora El hilo negro, un poemario hecho a partir de sus poemas en prosa (una forma poética, por cierto, kilométricamente alejada de lo pomposo y vacío de la prosa poética) con el que López pretende seguir transportando al lector a los mismos parajes desolados en los que se construye su obra, esta vez con una cara novedosa, distinta, más aterradora que nunca.
2
Uno abre El hilo negro y es recibido de entrada por un breve texto que en realidad es una advertencia para su lectura: en tres movimientos, López explica la transformación de la veintena de poemas viejos en algo completamente nuevo y autónomo. Así, la clave del libro es su estructura: el nuevo orden de los textos es todo un hallazgo y le basta al autor para construir una aventura poética totalmente nueva para el lector. Porque El hilo negro no es una “antología de sus poemas en prosa”. O sí lo es, pero hablar de simple reunión de poemas sería reducirlo a su costado más inofensivo. Más interesante es considerar el libro como un nuevo poemario –porque, efectivamente, lo es–; y, a partir de ello, aún más interesante es prestar atención a sus posibilidades narrativas e intentar leerlo como un relato, un dramático relato de terror hecho de poemas de amor y perdición.
3
El libro se divide en tres secciones en los que únicamente sobreviven episodios claves de lo relatado. En “Voces”, la primera sección del libro, los poemas se organizan a partir de desconocidas voces ambulantes que, como una encantadora amenaza o una dulce fatalidad, aparecen de pronto frente al hablante para comunicarle algo y/o generar alguna experiencia que al final terminará por afectarlo decisivamente: “Alguien viene a tu habitación esta noche y te dice al oído: levántate, he venido para llevarte”.
Nov 6
LA NOCHE HUMANA DE CALDERÓN FAJARDO
por Manuel Aguirre
Esta última novela de Carlos Calderón Fajardo conmociona mis estructuras mentales y emocionales. Veo en ella un análisis crudo de: a) las relaciones entre parejas y el machismo, b) la exposición de la miseria a la que se someten ciertos seres humanos que se niegan a vivir su propia realidad y optan por construir una fantasía para vivir en ella; y c) un tercer paradigma, que parece persigue a Calderón a través de toda su obra: la convicción de que todos nos vamos a morir pronto, pero que nadie sabe realmente cuándo.
Las parejas que resaltan son, en la primera parte: Gonzalo More y Helba Huaura (con la intromisión dentro de la cama, de Anais Nin). En la segunda parte, Antonio Salas e Yvonne (además de la presencia sorda de los fantasmas de Milu y Helba); y en la tercera, en que estas relaciones se hacen difusas y fantasmagóricas en el caso de Carrasco F. y Amador R., y teóricas en el caso de Pedro Pablo J., plantean una realidad vitriólica, una desesperada búsqueda de la muerte como compañera de vida, como una amiga más que se pueda quejar de las miserias de la vida, con ellos.
Al leer la novela he sentido que CCF ponía frente a mis narices las relaciones más brutales entre parejas como peroles llenos de excremento y cuando intenté voltear el rostro para evadir el olor, me encontré imposibilitado. Era como si me hubieran entablillado la cabeza. Debí continuar observando y leyendo, por mucho dolor que me causara esta tragedia.
32 commentsNov 4
ENTREVISTA A RICARDO SUMALAVIA
Que la tierra te sea leve y los rostros de un escritor
“Creo que es mejor saber que viajas con una pregunta que con una certeza”
por Félix Terrones
Había buscado a Ricardo Sumalavia mucho antes de saber que lo buscaba. Me enteré de que su última publicación era una novela y la noticia me sorprendió. Acostumbrado a leer sus textos cortos, la idea de imaginarlo, no solo autor de una novela, sino también finalista de un premio tan prestigioso como el Herralde (2007) por culpa de esa misma novela me intrigó y llevó a buscarlo. Inútil: el libro tomó varios meses para ser publicado. Aparecido en julio de este año, recién llegado a Lima estos días, yo acabo de terminar sus hojas, la ortografía de una escritura pulcra que refleja la vida de escritores hermanos, prostitutas, enanos, amnésicos y familias con el mismo espejo crepuscular. Acordamos, esta entrevista, él en Bordeaux (ciudad en la que vive desde hace tres años) y yo en Tours, acerca de su libro.
LOS DOS HERMANOS
Los primero que llama la atención en Que la tierra te sea leve es que, pese a que se trata de tu primera novela, se podría decir que retoma el imaginario, los temas y las obsesiones de tus dos anteriores libros. Sin ir más lejos, el tema de la casa, o el del espacio familiar, muy presente en Que la tierra te sea leve, está anunciado ya desde el título de Habitaciones (1993). ¿En qué medida consideras que retoma o tergiversa tus temas recurrentes?
En realidad, las preocupaciones por las casas y todo mi imaginario personal que está en mi novela han estado desde siempre, desde que empecé a escribir. Me explico: incluso antes de mi primer libro, Habitaciones (1993), yo ya había escrito un cuento en el que aparecían la casa, Féfer el enano y su hermano. Esta primera versión, ya remota, se publicó en una revista mexicana. Si bien abandoné este cuento en un primer momento, creo que fue a partir de éste que construyo toda mi propuesta. Siempre me atrajo la imagen de la casa como metáfora de la mente del hombre: sus corredores, sus habitaciones, sótanos, zonas prohibidas, selladas a la vista y memoria de los hombres. Por supuesto, también hay otros niveles de interpretación con la imagen de la casa. Como pequeños universos, por ejemplo: escenario de vidas familiares que se condicionan al espacio que los contiene. Como baúl de secretos para los que estamos fuera de esa casa. Eso está también muy presente en Retratos familiares (2001).
No commentsNov 3
DANIEL SADA, PREMIO HERRALDE DE NOVELA 2008
El mexicano Daniel Sada (Mexicali, 1953) es el nuevo ganador del codiciado Premio Herralde de Novela con su novela Casi nunca.
Sada, que también es conocido como cuentista y ensayista, había ganado el Premio Xavier Villaurrutia en 1992 y entre sus libros figuran Registro de causantes (1992), El límite (1997) y Ritmo Delta (2005). Sobre esta última hay en Letras Libres una reseña muy buena que también sirve para entender de qué clase de escritor estamos hablando cuando hablamos de Daniel Sada.
Y el finalista del premio es nuestro compatriota Iván Thays, con una novela llamada Un lugar llamado Oreja de Perro, libro con el que romperá el silencio editorial de ocho años que han pasado desde La disciplina de la vanidad. Aunque por ahora no hay mayores detalles sobre la novela, en una entrevista que le hice el año pasado, Thays se refería a una novela ya terminada:
La pregunta final y de rigor. ¿Vas a publicar un novela este año?
No lo sé todavía. Ahora el agente decide. Pero ya hay algo terminado.
¿Puedes contar algo al respecto?
Solo te puedo decir que es algo totalmente distinto de todo lo anterior y que se va armar una polémica enorme.
¿No puedes adelantar nada más?
No.
¿Tiene algo que ver con el cuento “Lindbergh”?
Tiene mucho que ver. “Lindbergh” es la metáfora de esa novela.
¿Será o no será la misma que ahora resultado finalista? ¿Se armará dicha polémica? Ya lo comprobaremos. Con el beneficio de la duda, aquí el cuento “Lindbergh”.
2 commentsNov 1
WILLIAM OSPINA Y EL PAIS DE LA CANELA
Este miércoles 5 de noviembre, el escritor colombiano William Ospina (Tolima, 1954) presentará en Lima su nueva novela, titulada El país de la canela (Editorial Norma). El país de la canela, cuya historia transcurre en nuestra amazonía, es la segunda entrega de una trilogía de novela histórica que Ospina inició el 2005 con Ursúa. Aquí les ofrecemos como adelanto el primer capítulo de la novela.
La primera ciudad que recuerdo vino a mí por los mares en un barco. Era la descripción que nos hizo mi padre en su carta de la capital del imperio de los incas. Yo tenía doce años cuando Amaney, mi nodriza india, me entregó aquella carta, y en ella el trazado de una ciudad de leyenda que mi imaginación enriqueció de detalles, recostada en las cumbres de la cordillera, tejida de piedras gigantes que la ceñían con triple muralla y que estaban forradas con láminas de oro. Tan pesados y enormes eran los bloques que parecía imposible que alguien hubiera podido llevarlos a lo alto, y estaban encajados con tanta precisión que insinuaban trabajo de dioses y no de humanos ínfimos. Las letras de mi padre, pequeñas, uniformes, sobresaltadas a veces por grandes trazos solemnes, me hicieron percibir la firmeza de los muros, nichos que resonaban como cavernas, fortalezas estriadas de escalinatas siguiendo los dibujos de la montaña. No sé si esa lectura fue entonces la prueba de las ciudades que había sido capaz de construir una raza: al menos fue la prueba de las ciudades que es capaz de imaginar un niño.
Era una honda ciudad vecina de las nubes en la concavidad de un valle entre montañas, y la habitaban millares de nativos del reino vestidos de colores: túnicas azules bajo mantas muy finas de rosa y granate, bordadas con soles y flores; gruesos discos de lana roja, amplios como aureolas sobre las cabezas, y sombreros que mi padre sólo acertaba a describir como bonetes morados que caían sobre un vistoso borde amarillo. Gentes de oscuros rostros de cobre, de pómulos asiáticos y grandes dientes blanquísimos; hombres de silencio y maíz que pasaban gobernando rebaños de bestias de carga desconocidas para nosotros, bestias lanosas de largos cuellos y mirada apacible, increíblemente diestras en trotar por cornisas estrechas sobre el abismo.
Me asombró que lo más importante de la ciudad no fueran esos millares de nativos que se afanaban por ella, ni esos rebaños de llamas y vicuñas cargados con todas las mercaderías del imperio. Lo más importante eran los reyes muertos: momias con aire de majestad que presidían las fortalezas, monarcas embalsamados encogidos en sus sillas de oro y de piedras brillantes, vestidos con finos tukapus de lana de vicuña, cubiertos con mantas bordadas, con turbantes de lana fina adornados de plumas, y encima la mascapaycha real, una borla de lana con incrustaciones de oro sobre los cráneos color de caoba. Cada muerto llevaba todavía en las manos resecas una honda con su piedra arrojadiza de oro puro.
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